La tragedia de Rosa y Antonio en un cortijo de Rioja: dos tiros en la cabeza y un fugitivo
La mujer, de 38 años, murió en el mismo instante que recibió un tiro en la cabeza y su marido fue trasladado en una furgoneta a Torrecárdenas con un proyectil incrustado en la cabeza. El autor, en paradero desconocido

Agentes de la Guardia Civil, en el lugar del crimen.
La mañana del martes se presentaba tranquila en la barriada de El Marraque, en la localidad de Rioja. Los apenas 20 vecinos que residen en la zona se dedicaban a sus tareas cotidianas hasta que varios disparos ocurridos en un cortijo ubicado en la rambla Conquín han desatado un aluvión de coches de la Guardia Civil y Policía Local.
"Estaba con el tractor en el campo y no he escuchado nada. Me he dado cuenta de que algo había pasado cuando he visto pasar camino a la rambla muchos coches de la Guardia Civil y justo delante de donde estaba yo trabajando se han parado dos 'patrol' y me han preguntado cómo se llegaba a la rambla. Después, se han bajado varios guardias civiles con fusiles y chalecos antibalas. Y ya me han dicho otros vecinos que habían matado a Rosa y que a su marido, Antonio, le habían pegado un tiro en la cabeza".
Guardias civiles con fusiles
Luis, uno de los pocos residentes de la zona, ha sido en la mañana de este martes testigo presencial de todo el revuelo que se ha desatado poco después de las 11:00 horas, cuando el servicio de Emergencias 112 de Andalucía ha recibido una llamada que alertaba de un tiroteo en un cortijo.
Un cortijo rodeado por un muro de bloques de hormigón y en cuyo interior había varias edificaciones pintadas a trozos y dos vehículos antiguos, al que solo se puede llegar por un desvío de tierra que sale de la carretera Al-3117, que conecta las localidades de Pechina y de Rioja, en el Bajo Andarax, y en el que yacía el cuerpo sin vida de Rosa, una mujer de 38 años y madre de cuatro hijos, tres mujeres y un varón, que había recibido un disparo lateral que le ha costado la vida en el acto. El autor del tiro, su propio cuñado.
Pero no eran los únicos implicados en este terrible suceso que ha consternado a una población tranquila en la que residen poco más de 1.600 habitantes. Y es que en el momento del disparo, en el cortijo, blindado con una gran puerta metálica custodiada por tres sillas de plástico carcomidas por el sol, también se encontraba Antonio, marido de Rosa y hermano del hombre que, todo hace indicar, habría apretado el gatillo.
Un disparo en la cabeza
Rosa estaba muerta cuando hasta el lugar de los hechos han llegado los agentes de la Guardia Civil, pero no Antonio, quien con un disparo en la cabeza y el proyectil aún alojado en la testa, fue trasladado de inmediato al Hospital Universitario de Torrecárdenas de la capital almeriense en una furgoneta blanca en la que también viajaban su madre y otro de sus hermanos. Horas después, y mientras se realizaba la minuciosa intervención para salvar la vida de Antonio, la Guardia Civil se veía obligada a tomar posiciones en el hospital almeriense ante la presencia de más de medio centenar de familiares de las víctimas.
Pero la suerte de Antonio, quien, informan fuentes hospitalarias, ha sido intervenido a lo largo de la tarde del martes y se encontraría en la Unidad de Cuidados Intensivos del hospital capitalino, no es la que ha corrido Rosa. Su cadáver yacía en una cuesta de cemento que lleva desde la entrada del cortijo hasta una de las edificaciones ubicadas en el interior del gran recinto en el que han ocurrido los hechos. Allí, tirada en el suelo y rodeada de sangre, estaba la mujer de 38 años, que dejá cuatro hijos huérfanos, tras recibir un disparo lateral, que, informan fuentes policiales, se habría producido con un arma corta.
Reconstruir el crimen
En el mismo lugar, dos horas después de los hechos, dos agentes de criminalística de la Guardia Civil, junto a un varón, intentaban reconstruir lo que había ocurrido poco antes de las 11:00 horas del martes en el cortijo de la rambla Conquín. Pero estos dos agentes eran tan solo una pequeña muestra del gran despliegue que se ha producido en la zona, donde poco después de las 12:00 horas dos vehículos de la Benemérita y cuatro agentes con chalecos antibalas y armas largas custodiaban el único camino que da acceso al cortijo, por el que minutos después un vehículo policial escoltaba la furgoneta negra del Servicio Judicial del Grupo ASV en cuyo interior viajaba el cuerpo sin vida de Rosa.
Y es que, según han explicado fuentes cercanas a la investigación a LA VOZ, el gran despliegue no era fruto solo del crimen que se acababa de cometer, pues todo hacía indicar en un primer momento que el presunto autor material de los disparos se encontraba atrincherado en una de las edificaciones del cortijo. Una situación que ha hecho que se desplace hasta El Marraque un equipo de agentes especializado de la Unidad de Seguridad Ciudadana de la Benemérita (USECI), ataviados con equipos tácticos y armas largas, quienes han procedido a intervenir en la edificación en la que podría encontrarse el presunto criminal. Pero no estaba, había huído.
El hermano del herido y cuñado de la mujer fallecida se había escapado del lugar de los hechos tras abatir al matrimonio y, por el momento, no ha sido hallado por la Guardia Civil, quien en el mismo momento en el que derribaban la puerta de la edificación en la que se podía encontrar el pistolero, y al ver que no estaba allí, han activado una orden de detención para dar con él.
Pero este sigue huido después de haber matado de un disparo lateral a Rosa, su cuñada, y de disparar por la espalda a su propio hermano en un cortijo que suma una tragedia más a una comarca, la del Bajo Andarax, en la que hace ahora poco más de dos meses se produjo otro asesinato, el de un hombre de 45 años que estaría vinculado al tráfico de drogas.