El entrenador almeriense Fran Ruiz, absuelto en el mayor caso de amaños que sacudió al fútbol español
La jueza absuelve a los acusados del Caso Eldense

Filippo Vito di Pierro (I) y Fran Ruiz Casares, entrenadores del Eldense en 2017
Nueve años después, el eco de aquel 12-0 todavía retumba en las hemerotecas. Fue más que una goleada: fue el punto de partida de un terremoto deportivo que convirtió al CD Eldense en el epicentro del presunto mayor escándalo de amaños de Segunda División B. Ese marcador imposible desembocó en sospechas, detenciones, ruedas de prensa tensas y una investigación que atravesó vestuarios, despachos y juzgados e involucró a un almeriense como sospechoso de la trama.
En el Juzgado de lo Penal nº 1 de Alicante, aquella historia encontró un desenlace sobre el que cabe recurso. La jueza Teresa María Belmonte leyó una sentencia tan esperada como contundente: absolución para todos los acusados. Entre ellos, el técnico almeriense Fran Ruiz, señalado durante años como uno de los presuntos implicados y que ahora queda libre de toda responsabilidad penal. El caso que llegó a ser símbolo nacional de las apuestas deportivas fraudulentas se deshace ante la falta de pruebas sólidas.
Un carro de goles en Barcelona
Aquel día, el Eldense cayó por 12-0 ante el Barcelona B. El resultado, inédito en su centenaria historia, activó alarmas inmediatas. El entonces presidente habló de “vergüenza”, sospechando de un amaño al que señaló a varios a varios jugadores. En cuestión de días, la investigación policial tomó forma: detenciones del representante del grupo inversor que había desembarcado meses antes, el italiano Nobile Capuani; de los entrenadores Filippo Vito di Pierro y Fran Ruiz; y varios futbolistas.
Las voces de los futbolistas que vivieron aquella temporada desde dentro se convirtieron en la pieza central del juicio. Sus relatos, reconstruidos casi nueve años después, ofrecían versiones que buscaban arrojar luz sobre quién había propuesto amañar partidos y qué papel desempeñaron los distintos acusados.
Sin embargo, la propia jueza subrayó después que esas declaraciones, aunque relevantes, resultaron contradictorias entre sí y carecieron de la solidez necesaria para sostener condenas.
Uno de los primeros testimonios en analizarse fue el del jugador que participó en el Eldense–Ebro del 29 de enero de 2017, quien declaró que Nico Chafer, y su hermano Jesús ofrecieron 20.000 euros a repartir entre varios miembros del equipo a cambio de obtener un resultado predeterminado. El tribunal, sin embargo, concluyó que no existía ninguna evidencia que acreditara que el hermano actuó en connivencia tal como fue relatada, no podía darse por probada más allá del testimonio individual del jugador.
Testimonios con peso
El siguiente foco se situó en el Villarreal B–Eldense del 18 de febrero de 2017. En este caso, el futbolista G.S. aseguró que dos días antes del encuentro Capuani le llamó a su despacho y le ofreció 1.500 euros por dejarse perder. Capuani negó rotundamente la acusación. No hubo testigos, ni mensajes, ni grabaciones que respaldaran la versión del jugador. La jueza lo dejó claro: se trataba de una palabra contra otra, sin elementos que permitieran decantarse con seguridad por alguna de las dos.
El partido que más atención generó fue el Cornellà–Eldense del 19 de marzo de 2017. Tres jugadores —G.S., A.C. y M.— declararon que Nicolas Chafer los había citado dos días antes junto al parque de bomberos de San Vicente del Raspeig para ofrecerles 50.000 euros si aceptaban pactar un resultado. Según su relato, solo uno de los convocados mostró disposición inicial a la propuesta. M. aportó incluso un pantallazo con la convocatoria que había enviado al grupo, el cual remitió a Francisco Ruiz. Pero ni ese archivo, ni la coincidencia parcial de las declaraciones bastaron para sustentar la acusación: el tribunal consideró que la reunión existió, pero que no podía vincularse inequívocamente a un intento de amaño.
Las alineaciones
Sobre este episodio, en sala, Francisco Ruiz —entrenador almeriense entonces en el cuerpo técnico— declaró que la mañana del partido un futbolista le advirtió que tres compañeros, identificados por sus iniciales N., G. y C., estaban intentando convencer a M. para pactar el marcador.
Ruiz aseguró que transmitió la información a Filippo Vito di Pierro, y éste a Capuani, y que finalmente se cambió la alineación para apartar a los sospechosos.
Los futbolistas del Eldense sostuvieron la versión del técnico almeriense explicando que Ruiz “no actuaba como primer entrenador” para disponer alineaciones normalmente y que jamás habló de amaños.
De nuevo, el tribunal se encontró con relatos incompatibles entre sí. Al término de las declaraciones, la magistrada concluyó que todas estas versiones, aunque detalladas, generaban más preguntas que certezas. La sentencia dedica un amplio apartado a explicar por qué, después de casi una década de investigación, no existe base probatoria para sostener que se manipuló ningún encuentro. La jueza Teresa María Belmonte entra a fondo en los tres pilares de la acusación —corrupción en los negocios, falsedad documental y pertenencia a grupo criminal— y los descarta con argumentos que no dejan margen a la duda: ni el relato de los hechos ni las pruebas presentadas permiten superar la presunción de inocencia.
Instrumentalizado
Además, señala que Capuani contrató, en primer lugar, a Filippo Vito di Pierro como entrenador y, posteriormente, a Fran Ruiz, "al carecer el primero de licencia válida en España para ser entrenador de Segunda B". La sentencia también absuelve a estos dos entrenadores.
Según la jueza, "no consta probado que Nobile Capuani fuera el representante legal de un grupo de inversión que tuviera por finalidad lucrarse con la toma de control" del Eldense "para obtener beneficio económico a través de la alteración de resultados y ganar dinero con las apuestas deportivas predeterminando los resultados de los partidos".
El primero de los bloques, el relativo a la corrupción deportiva, se sostiene sobre declaraciones de jugadores que, según la magistrada, no encajan entre sí y presentan contradicciones insalvables.
En su fallo, la jueza descarta que Fran Ruiz fuera “instrumentalizado” para una práctica ilícita
De acuerdo con el abogado Antonio Relaño, para Fran Ruiz, la resolución supone el cierre definitivo de un proceso que condicionó su carrera y su reputación pese a que, según la sentencia, nunca formó parte consciente de ninguna práctica irregular. La investigación concluye que su papel fue estrictamente formal, ligado a su titulación federativa, y que las decisiones deportivas recaían en manos del cuerpo técnico italiano y del grupo inversor. Casi una década después del 12-0 que lo inició todo, el Eldense deja atrás un capítulo marcado por la sospecha, la exposición pública y la incertidumbre.