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Personas mayores, objetivo principal de estafadores en Almería

n un mundo cada vez más digitalizado, podría parecer que las estafas “cara a cara” no han desaparecido

Agentes de la Guardia Civil con una persona mayor

Agentes de la Guardia Civil con una persona mayorLa Voz

Víctor Navarro
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La Guardia Civil ha reforzado su combate en Almería contra los delitos que golpean especialmente a un colectivo vulnerable: las personas mayores. Enmarcada en el Plan Integral de Lucha contra la Delincuencia, esta operación no solo ha permitido esclarecer recientes casos de hurto gracias a la colaboración ciudadana, sino que se integra dentro de una estrategia más amplia y necesaria, el Plan Mayor Seguridad.

Este plan no es un simple protocolo policial. Es una iniciativa que busca informar, sensibilizar y proteger a los sénior, con medidas específicas para mejorar la comunicación y la prevención. La Guardia Civil no solo investiga, sino que trabaja de forma proactiva impartiendo charlas y talleres, para dotar a los mayores de herramientas reales que les ayuden a protegerse ante el aumento de estafas y hurtos que les afectan de manera directa.

El top de las estafas contra personas mayores

En un mundo cada vez más digitalizado, podría parecer que las estafas “cara a cara” han quedado relegadas al pasado. Nada más lejos de la realidad. Las autoridades insisten: estas estafas vuelven a proliferar con virulencia, especialmente en el colectivo sénior. La razón es sencilla: quienes viven en soledad o tienen menos acceso a información suelen ser el blanco perfecto para delincuentes que combinan la astucia con la manipulación emocional.

Entre los métodos más extendidos, el del falso técnico se reinventa. Antes se limitaba a supuestos revisores de gas o luz que, con excusas, entraban en domicilios para robar. Ahora, surgen modalidades más sofisticadas como el vishing: un falso empleado bancario que llama para advertir de supuestas amenazas o vigilancia, consiguiendo que la víctima permita la entrada a cómplices que aprovechan para sustraer objetos de valor. Y si la resistencia aparece, no dudan en intimidar o incluso emplear la violencia.

Otro fraude que va en aumento es el conocido como “timo del nietoo familiar en apuros”. Usando WhatsApp o Telegram, los estafadores se hacen pasar por un familiar cercano, normalmente un hijo, solicitando dinero urgente por una emergencia falsa. En la angustia de la víctima, las transferencias pueden multiplicarse. Incluso llegan a crear perfiles falsos en redes sociales para ganar credibilidad. Los fraudes no se detienen en la puerta del domicilio.

En los cajeros automáticos, el “timo de la siembra” actúa con rapidez: lanzan un billete para distraer a la víctima después de que retire dinero y marque el PIN. En ese momento, sustituyen o roban la tarjeta y vacían la cuenta sin que la persona se percate hasta horas después. También se valen de “ayudas” fingidas para memorizar el PIN y llevar a cabo el engaño.

Y aunque parezca una estafa de otros tiempos, el “tocomocho” sigue vigente. El delincuente se acerca por la calle con la promesa de un billete de lotería premiado que no puede cobrar y ofrece venderlo barato. La víctima entrega el dinero y más tarde descubre que ha sido engañada.

¿Por qué los mayores son objetivo preferente?

Los números no mienten. Las denuncias de estafas entre mayores de 65 años aumentaron un 78 % entre 2019 y 2022. A nivel nacional, el Ministerio del Interior apunta que el 96 % de los fraudes denunciados a este colectivo tienen un componente online. Pero no todo es tecnología: la brecha digital es solo una pieza del problema.

La soledad, esa compañera silenciosa de muchos sénior, les priva de la posibilidad de contrastar una información dudosa con familiares o amigos. Esto, unido a un exceso de confianza derivado del aislamiento social, hace que acepten la palabra de desconocidos con demasiada facilidad.

Los estafadores, expertos en ingeniería social, explotan estas vulnerabilidades con técnicas refinadas para ganarse la confianza de sus víctimas y forzarlas a actuar sin tiempo para reflexionar.

No todos los mayores son víctimas fáciles, pero es imprescindible que nadie quede desprotegido. La clave está en la prevención: que las personas mayores estén informadas, que su entorno se sensibilice y que las autoridades continúen desplegando recursos para acompañar, formar y actuar. El Plan Mayor Seguridad es un ejemplo claro de cómo la policía puede ser más que una fuerza reactiva.

Al invertir en educación, cercanía y comunicación, se construye un escudo protector contra la delincuencia. Pero este escudo solo será fuerte si toda la sociedad se implica: familiares, vecinos, asociaciones y medios de comunicación.

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