Las últimas horas del bebé de Roquetas: una circuncisión de 100 euros en casa de sus padres
El supuesto curandero da su versión de los hechos al juez

Centro de Salud de Roquetas Sur.
A la primera semana de marzo le faltaban escasos días para tocar a su fin, y en un piso de la Avenida Cortijos de Marín de la localidad de Roquetas de Mar venía al mundo un niño en el seno de una familia de origen maliense. Para los seguidores del horóscopo, hubiera sido Piscis.
En cualquier conversación con algún entusiasta de la astrología le hubieran explicado a sus felices padres que los Piscis son personas sensibles, compasivas, imaginativas e idealistas.
Con gran capacidad de adaptación y vocación de servicio. Unas características muy acordes para haber crecido en una ciudad como Roquetas de Mar. Sin embargo, todo esto son como dicen los ingleses, condicionales imposibles, ya que a los cuarenta días de su nacimiento, su historia estaba llamada a acabarse en la misma casa que estaba llamada a ser su hogar.
Su historia tocaba a su fin a poco más de 7,3 kilómetros, en el centro de urgencias médicas de Roquetas de Mar, en la Avenida Reino de España, en un día que, presumiblemente para sus progenitores, estaría marcado en el calendario como una jornada de relevancia, el día de su circuncisión. Lamentablemente, aquel día acabó en tragedia. El recién nacido perdió la vida a causa de una hemorragia, atribuida a la práctica quirúrgica realizada en la casa de sus padres, de forma particular.
De aquel suceso fueron detenidos los padres del bebé, así como el hombre que realizó la circuncisión, el cual ingresó en prisión provisional en el pasado martes 15 de abril, mientras la investigación judicial sigue su curso.
Una intervención de "10 minutos"
La muerte del bebé de apenas cuarenta días dejó una serie de preguntas que ahora intentan despejarse en sede judicial. La versión oficial apunta a una hemorragia severa tras ser sometido a una circuncisión clandestina en el domicilio familiar de Roquetas de Mar. Sin embargo, el testimonio de B.C., el hombre que practicó la intervención, introduce matices que podrían cambiar la versión inicial de lo ocurrido.
Según su defensa, ejercida por el abogado Francisco Lupiañez, el tiempo es un factor determinante. B.C. declaró ante el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 7 que la intervención tuvo lugar en torno a las once de la mañana, "con el consentimiento expreso de los padres", ambos presentes en la vivienda. La intervención —asegura— fue breve, no superó los diez minutos y "se desarrolló sin complicaciones aparentes". Incluso, añade, "fue asistido por el propio padre".
En su declaración ante el juez del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 7 de Roquetas de Mar, B.C. quiso dejar constancia de que, "el fue requerido por los padres de niño" para realizar la circuncisión. Algo que, según él "se habría negado hasta tres veces" pero terminó aceptando ante la "insistencia" reiterada de los padres del bebé.
¿Inicio de la hemorrágia?
La calma para sus padres, no obstante, se quebró pasadas 5 horas. Según su versión, no fue hasta pasadas las cuatro y media de la tarde cuando el sangrado comenzó. Una hemorragia que, fue agravando el estado del recién nacido. Los padres, siempre según el relato del detenido, "no alertaron a los servicios de emergencia hasta casi las ocho de la tarde", cuando el pequeño ya presentaba un cuadro crítico. Fue entonces cuando lo llevaron al centro de salud de la Avenida Reino de España, donde los sanitarios intentaron hacer todo lo posible por el recién nacido que, fallecería a las 21:28 horas, en el centro médico roquetero.
Las diligencias policiales reflejan que B.C. habría recibido 100 euros por llevar a cabo la intervención, un aspecto sobre el que el detenido no se ha pronunciado. Lo que sí dejó claro en su declaración es que, cuando abandonó la vivienda, el bebé se encontraba —según dijo— en buen estado y sus padres estaban conformes con lo sucedido.
Con su declaración, B.C. incorpora matices que podrían alterar la reconstrucción de los hechos e incidir directamente en el reparto de responsabilidades. Su abogado, Francisco Lupiañez, insiste en que el lapso de casi siete horas transcurrido entre la intervención y el ingreso del menor en el centro médico es un elemento clave que debe ser tenido en cuenta en el avance de la causa.