Un trozo de vida
Un trozo de vida
Ahora están dando las seis de la tarde en el reloj de la Iglesia de San Sebastián y es el día 4 de febrero de 2012.En el exterior se oye soplar un viento bastante fuerte y desde dentro de la casa, oimos los bandazos que da , entre muros medianeros, la Jacaranda que crece , entre los edificios de enfrente, salpicados de pequeñas ventanas de tolerancia , de esas en que difícilmente podría asomarse la cabeza.Desde aquí enfrente nos enteramos de su existencia rubricada por el viento y la luz del sol, que dan sonido y claridad sin nada a cambio.Porque la existencia, avivada por la luz, está siempre redimida por todo lo que la luz resucita…. Recupero en este momento este artículo que dejé, dormido, en mi mesa de trabajo, hará unas dos horas. Desde entonces, sólo ha pasado eso: unas dos horas. Y ahora que ya ha transcurrido ese tiempo, observo que todo sigue igual; no ha pasado nada. Es como si hubiese transcurrido el reloj del tiempo sin que a ti ni a mi nos hubiese ocurrido , nada…sólo esa inapreciable parada. Esa interrupción en que nada pasó ni fue apreciado por nadie, ni significó nada para nadie. Y es que el tiempo tuyo y mio, se ha creado para nada dentro de esa pequeña existencia que somos tú y yo, y desarrollar esa existencia en nuestra vida total, con una presencia que significa algo para nosotros y nada para los demás que por aquí andan. Y asi es todo: la presencia constante que es la vida y esos fogonazos que son sucesos constantes que acaecen incrustados en esas vidas y las “ vivifican” y les dan sentido. Y esas vidas , a través de su tiempo se recargan de equipajes que hacen pesada la existencia y nos acompañarán por la “estación terminal” hasta que veamos las luces del final. Deseemos que Dios nos ayude en el tramo final del recorrido sin que nuestras almas tropiecen o escapen de nuestros tropiezos más corrientes.