Era de ERES
Era de ERES
Atreviéndome a troquelar en el titular el famoso “Siglo de siglas” con el que Dámaso Alonso intentaba retratar el vértigo del cambio de los tiempos y las formas, creo que no sería del todo inoportuno hablar de una era de ERES para resumir el aparente epílogo de las tres décadas de gestión socialista en la Junta de Andalucía, salpicadas por los descubrimientos bochornosos que suelen marcar a todos los finales de ciclo. Si todo lo que tienen que decir los cargos socialistas acerca del escándalo de los ERES falsos es que el asunto se está agitando con fines electoralistas, mejor harían en asumir con entereza que nada, ni tan siquiera lo que consideraron propio, es eterno. Y es que cuando se precisan detalles sobre los sistemas de desvalijamiento urdidos en torno al poder omnímodo de la Junta socialista, hay que pensar que lo que se oyen son los gritos de pánico en la cubierta inclinada del buque. Que hayamos sabido que el ex director general de Empleo de la Junta se gastaba parte del dinero destinado a esos parados en francachelas no aporta más cochambre moral o supone un factor más estupefaciente. Lo relevante del asunto es la existencia de una administración paralela y presuntamente delictiva dedicada a financiar siglas y familias, cuyo alcance y ramificaciones hace muy difícil pensar en que estos manejos estuvieran al margen del conocimiento de los principales responsables políticos socialistas. Baste recordar que todo esto sucedía cuando el actual presidente Griñán era consejero de Hacienda. Y ahora sumen a estos datos que en Andalucía hay 1.200.000 parados. Es lo que un castizo llamaría una gestión de narices.