El aperitivo
El aperitivo
Hay asuntos que, por insólitos y llamativos, difícilmente pueden ser tratados informativamente desde la más equilibrada de las asepsias y sin que su publicación depare los comentarios más desbarrados. Pero con independencia de lo excéntricos o abracadabrantes que nos parezcan estos hechos, no son ni mucho menos fruto de la invención de los redactores más malintencionados sino que corresponden al relato fehaciente de los hechos. Me referiré a dos noticias que hemos podido conocer últimamente. En una Diputación provincial andaluza que ha cambiado recientemente de color político, acaba de aparecer una factura correspondiente a una bolsa de "Doritos". Es decir, que en esa administración gobernó gente dotada del cuajo necesario como para hacer recaer en el bolsillo del contribuyente tan modesta fruslería. Ya sé que una bolsa de aperitivos tiene un coste muy reducido, aunque lo que tiene valor es el hecho de aprovecharse con semejante nivel de facundia del cargo público. Pero no crean que todo el mundo era tan pellejero en las diputaciones que han cambiado de color político. También acabamos de conocer que en otra de ellas (quizás era la misma) su presidente (mucho más fino que el de la bolsita de snacks) se hacía servir con puntualidad bodeguera una copa de manzanilla fresca con sus correspondientes tapitas de jamón del bueno. Y todo ello, naturalmente, a costa del ciudadano. Es decir, que lo de las sospechas de golferío y abuso no se quedaban tan sólo en el pensar mal para acertar o en la presunción de culpabilidad que muchas veces, y de modo injusto, se extiende sobre todos los políticos. En estos casos había razón para confirmar la veracidad de los desmanes. Sin embargo, todas estas formas y modos, que retratan la bastardía del uso que algunos jetas han dado a su cargo, temo que puedan formar parte de un libro de estilo oculto que, a lo mejor dentro de unos meses, pueda alcanzar cotas de surrealismo cinco estrellas. De momento, sólo la profundidad de los cajones de algunas consejerías conocen todos los secretos.