La Voz de Almeria

Almería

La organización que lleva 27 años llegando “a tiempo” en el barrio almeriense de Los Ángeles

La entidad atiende a más de 80 menores que se encuentran en situación de vulnerabilidad

Un grupo de alumnos en la actividad de apoyo escolar de la asociación.

Un grupo de alumnos en la actividad de apoyo escolar de la asociación.La Voz

Publicado por
Beatriz G. Bossini

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La Asociación Atiempo, situada en el barrio de Los Ángeles desde hace más de 20 años, cumple una labor social al dedicarse a tejer redes de apoyo y acoger a familias que se encuentran en situación de vulnerabilidad. En un inicio, la entidad nació del impulso de un grupo de mujeres que decidió organizarse para plantar cara a las adicciones que golpeaban a sus familias. Trabajaban de la mano junto al Centro Provincial de Drogodependencias atendiendo directamente a los menores afectados. Sin embargo, no tardaron en ser conscientes de que estaban llegando tarde.

“Nos dimos cuenta de que intervenir cuando el menor ya había caído no era suficiente”, explican desde la asociación. De esa certeza surgió un giro radical hacia la prevención. El reto de “llegar a tiempo” acabó dando nombre a la entidad y, casi tres décadas después, su máxima sigue más vigente que nunca: la droga continúa ahí, pero hoy comparte escenario con nuevas amenazas como el abuso de las pantallas, el aislamiento digital y el impacto de las redes sociales.

Maifri Guirado Sánchez, presidenta, y la encargada de proyectos, Isabel Sánchez Rodríguez, describen un perfil que ha cambiado. Antes eran niños que estaban mal influenciados por la situaciones que vivían en la calle. Ahora, en cambio, encuentran casos de adolescentes que duermen mal porque juegan hasta la madrugada, o menores que no pueden desconectar de las redes o que sufren acoso a través de ellas. Han llegado a atender situaciones en las que el juego en línea derivó en compras no autorizadas con las tarjetas de los padres. “Muchas veces los padres no ven más allá del peligro de un juego”, lamentan.

El apoyo escolar, el corazón del trabajo 

La actividad central de Atiempo sigue siendo el taller de apoyo escolar, que la asociación vincula a un estudio propio que realizó 2004 sobre los efectos del fracaso escolar y su relación con las adicciones. La lógica es sencilla: evitar que estos menores abandonen los estudios porque “en la calle no hay nada bueno”.

Actualmente, la asociación atiende a más de 80 menores (desde segundo de primaria hasta cuarto de la ESO) mediante una labor estrechamente coordinada con los colegios, institutos y servicios sociales del barrio. En los casos prioritarios, el equipo intensifica el seguimiento a través de entrevistas personales con las familias y el acompañamiento directo de su psicóloga.

Cada viernes, el espacio se transforma para trabajar habilidades sociales, resolución de conflictos y hábitos de vida saludables. De esta manera, la educación digital toma el relevo para enseñar a utilizar las nuevas tecnologías como herramientas útiles y creativas, alejándolos de los usos dañinos. Asimismo, disponen de el multideporte, que por su parte busca combatir el aislamiento juvenil, promoviendo una relación sana con el propio cuerpo y fortaleciendo los lazos con los demás. Todo se completa con iniciativas como ‘Leo, comprendo, aprendo’ y un club de lectura, dos herramientas esenciales para remontar unos niveles de comprensión lectora que, según admiten desde la propia entidad, continúan siendo preocupantemente bajos.

Un barrio que cambia, una asociación que se adapta

El barrio ha cambiado también por la inmigración, hoy mucho más numerosa. Esta realidad dio origen a los talleres de español para mujeres extranjeras. Empezaron para poder comunicarse con las madres marroquíes de los niños, que no hablaban castellano y se relacionaban solo entre ellas, en árabe. Hoy hay unos seis grupos, desde la alfabetización de mujeres que nunca fueron al colegio hasta un grupo avanzado con mujeres con estudios universitarios.

A su vez, también hay una Escuela de Familias con psicólogas, donde las madres trabajan sus miedos, sus dudas y su autoestima.

Cinco euros para formar parte de Atiempo 

Las familias suelen llegar por el boca a boca y con una aspiración clara: que sus hijos promocionen académicamente. Muchas tienen una economía precaria y no pueden pagar academias ni clases particulares. La cuota es simbólica, cinco euros de colaboración, “porque cuando aportas algo económico te lo tomas más en serio y te sientes más parte”, razonan.

El proyecto se sostiene también con voluntariado. Este curso se han apuntado 43 jóvenes, a los que se suman unos diez profesores jubilados de materias como Matemáticas, Inglés o Física y Química. Son unos 53 en total, aunque en otros años han llegado a apuntarse hasta 100 personas. 

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