Tranquilidad en el inicio de una huelga del bus en Almería con un "100% de respaldo" de la plantilla
Unos servicios mínimos del 60% evitan el caos en la primera jornada de parón del transporte urbano

Varias decenas de usuarios a primera hora de este martes en la parada junto a La Salle.
La huelga indefinida en el servicio de Surbús comenzó este martes en la capital almeriense con un ambiente de relativa calma en la calle, aunque no exento de ciertas incomodidades para la ciudadanía: las aceras y marquesinas registraron esperas más prolongadas de lo habitual y escenas de vehículos transitando al límite de su capacidad.
Pese a que el ritmo de la ciudad intentó mantener la compostura, el inicio de esta protesta ha dejado claro que el desplazamiento cotidiano de cientos de almerienses se encamina, si no llegan a un acuerdo todas las partes, hacia un periodo de complejidad sin fecha clara de término.
Respaldo unánime
Detrás de este frenazo en la movilidad se encuentra un respaldo unánime por parte de una plantilla de 190 trabajadores, de los cuales alrededor de 70 se concentraron en la Rambla a las 9:30 horas de la mañana bajo el lema ‘Por un transporte público de calidad: en defensa de los derechos de los trabajadores’.
En este primer día de convocatoria, el seguimiento alcanzó al total de los trabajadores, si bien la aplicación de los servicios mínimos ha garantizado que cerca del 60% de los autobuses continúe circulando.
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Comienza la huelga del bus en Almería: imágenes de la primera jornada del parón
Francisco G. Luque
Esta cifra, ligeramente superior a la mitad de la flota prevista sobre el papel, responde a la obligación legal de mantener al cien por cien aquellas rutas compuestas por un único autocar para evitar dejar incomunicados a barrios enteros de la periferia.
Negociaciones en 'vía muerta'
Los profesionales manifestaron en su movilización frente a La Salle la urgencia de renovar un sistema de transporte público que consideran “obsoleto”. El detonante definitivo para dar paso a la huelga indefinida fue la falta de entendimiento en la sesión de conciliación celebrada este lunes en el SERCLA. Un encuentro que terminó en ‘vía muerta’ y que ha generado un hondo malestar entre los representantes de los trabajadores por la “ausencia” institucional del Ayuntamiento de Almería.
El malestar del personal no solo responde a las demandas actuales, sino al “agotamiento acumulado tras años de sobrecarga laboral”. Los chóferes denuncian que la expansión urbana y el incremento del tráfico “han vuelto imposibles los tiempos de recorrido de las líneas actuales”.

Imagen de la concentración de trabajadores este martes frente a La Salle.
Esa “presión constante” por cumplir los recorridos provoca, detallan, situaciones de “estrés límite” en el día a día de la plantilla, que asegura carecer del margen más mínimo de descanso durante las jornadas de trabajo para poder mantener la puntualidad del servicio.
A esta saturación en las rutas se sumaría una reivindicación económica y laboral de calado histórico. Los trabajadores exigen “atajar una brecha salarial que arrastran desde hace un cuarto de siglo”, cuando se produjo la disolución de la antigua Empresa Municipal de Transportes.
Según señala el presidente del comité de empresa, Pedro Viudez, las “desigualdades retributivas” entre compañeros que desempeñan exactamente la misma labor no han hecho más que acentuarse con el paso del tiempo, alimentando un descontento que ahora se ha vuelto insostenible.
Surbus y Alsa
Por su parte, la empresa concesionaria Surbús hizo pública su postura mediante un comunicado en el que estima en más de cinco millones de euros la repercusión económica de la tabla reivindicativa.
Para amortiguar la situación, la dirección plantea una subida salarial a cuenta del 3,5 %, además del pago de los atrasos correspondientes, de aplicación inmediata y al margen del desarrollo de las futuras resoluciones judiciales, al tiempo que se compromete a evaluar técnicamente el resto de peticiones planteadas por el comité.
Desde Alsa se apela a la responsabilidad para asegurar la estricta cobertura de los servicios mínimos y se recalca la importancia de salvaguardar el derecho a trabajar de aquellos empleados que opten por no sumarse a los paros.