Adiós a un amigo y legionario: muere José Pérez Vivas
Carta del teniente general Antonio Jesús Cabrerizo Calatrava, segundo jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra (SEJEME) y primer jefe de la Bandera de Zapadores de La Legión (2010 a 2012)

José Pérez Vivas, legionario de honor.
Hace un mes perdimos a una de las personas con más carisma, empatía, sentido del humor y entrega a los demás que he conocido, el legionario de honor José Pérez Vivas, al que me presentaron hace más de 30 años en una celebración legionaria. Desde el primer momento pude comprobar que atraía a la gente por simpatía y buena conversación y así, en pocas semanas éramos habituales de reuniones, actos sociales y quedadas de amigos, sobre todo porque te alegraba el día pasar las horas con él. Con el tiempo me demostró su nobleza, valores, generosidad, amor a España, …. Y nos hicimos amigos, buenos amigos, uno de mis mejores amigos.
Han sido muchos años de compartir vida y momentos, como los que nos reunían con compañeros en Tabernas alrededor de una paella, los cafés de los sábados por la mañana o las tardes almerienses en terrazas, bares y nuestras propias casas junto a nuestras mujeres, grandes amigas también. La UD Almería también nos dio buenas veladas, y otras malas, pero estando con Pepe las malas se olvidaban pronto y las buenas se celebraban más. Memorable el último ascenso a primera ante el Leganés, donde acudimos los dos con Mariano, otro gran amigo común. ¡Qué gloriosa tarde en Butarque!
Quedar con Pepe era multiplicar tu felicidad por el triple, sabía elevar tu ánimo incluso en los peores momentos y nunca se le veía un atisbo de enfado o malestar, ni siquiera en los peores días de su enfermedad.

José Pérez Vivas, junto a su mujer.
Me piden los amigos que haga colectiva esta despedida, y es que tenía tantos que sería arduo nombrarlos a todos: los veteranos, los del café de los sábados, los abonados próximos del fútbol, los legionarios, los de la paella, los de Las Norias, los legionarios de honor, los de la fábrica, los de la ayuda al compañero, los de Santa Teresa, los de las cofradías, los de Laroles, los del MADOC… Te estamos echando mucho de menos.
Cuantos pasaron por la Brigada de La Legión y le conocieron sienten su pérdida de una manera inenarrable, pues Pepe era el apoyo de los que no podían o no sabían a quien acudir para solucionar algo, estando siempre presto a echar una mano y a colaborar todas las semanas en la ayuda al compañero. Padre de legionarios antes, durante y después de que tus hijos lo fueran.
Pepe, en nombre de todos, ha sido un privilegio compartir la vida contigo y te agradecemos tantos momentos de alegría y tantos favores. Nuestra memoria no puede recordar tantos instantes especiales, pero gracias a tu perseverancia algunos podemos rememorarlos en fotos. ¿Qué vamos a hacer ahora sin ti?
Cuida de nosotros desde el cielo y vete pidiendo mesa y cafés o dile a Antonio que vaya preparando la paella que poco a poco iremos llegando, cuanto más tarde mejor, pero allí nos vemos todos, cuando Dios quiera.