¿Se puede vivir una semana sin coche en Almería? Ponemos a prueba varios trayectos
Comparamos algunos desplazamientos por la capital para comprobar qué alternativas existen al coche

El autobús conecta los principales puntos de actividad.
¿Es posible pasar una semana entera sin utilizar el coche en Almería? Nos hacemos esta pregunta al término de la Semana Europea de la Movilidad, con el objetivo de sensibilizar sobre formas de desplazamiento más sostenibles y accesibles.
La respuesta dependerá de cada persona, de dónde viva, de sus horarios y de los desplazamientos que tenga que realizar. Pero hay una forma sencilla de aproximarnos a la pregunta: poner a prueba algunos trayectos de un día cualquiera.
Un trayecto cotidiano
Situamos nuestro punto de partida en Nueva Andalucía. Por la mañana tenemos que desplazarnos hasta el centro de Almería y aquí la primera alternativa al coche resulta evidente: caminar.
Para quien pueda realizar el trayecto a pie, la distancia permite llegar al centro sin horarios, esperas ni necesidad de buscar aparcamiento. Pero el mismo recorrido no resulta igual para todos.
La edad, una dificultad de movilidad o simplemente las circunstancias personales pueden convertir una distancia perfectamente asumible para unos en un obstáculo para otros. Ahí el autobús deja de ser únicamente una alternativa al coche y puede convertirse en una necesidad.
Y Almería cuenta para ello con una red de 16 líneas regulares de Surbús que conectan los distintos barrios de la ciudad, desde el Casco Histórico hasta Torrecárdenas, la Universidad, El Alquián o Retamar, pasando por buena parte de las principales zonas residenciales y de actividad de la capital. Una red que permite plantearse el transporte público como alternativa para muchos de esos desplazamientos cotidianos.
Como ejemplo: a las 9.30 de la mañana, Google Maps estima en apenas ocho minutos el trayecto en autobús desde Padre Méndez hasta Gregorio Marañón, incluyendo el desplazamiento a pie y el tiempo de espera.
Avanza la mañana. A las diez nos encontramos en el entorno de Gregorio Marañón y tenemos que acudir a Torrecárdenas.
Aquí la distancia cambia las cosas. El coche aparece como la opción más rápida. Pero hay un matiz importante: el cálculo comienza cuando ya estamos dentro del vehículo y termina al llegar al entorno del destino. Después queda encontrar aparcamiento y caminar hasta la puerta del hospital.
Consultamos entonces la alternativa en transporte público. A esa misma hora, Google Maps estima en unos 21 minutos el desplazamiento en autobús, incluyendo los minutos necesarios para llegar andando hasta la parada y la espera prevista antes de subir.
Puede requerir algo más de tiempo que el coche, pero cambia completamente la forma de realizar el trayecto. No hay que conducir entre el tráfico ni buscar aparcamiento al llegar. El tiempo dentro del autobús puede dedicarse simplemente a sentarse, leer, escuchar música o mirar por la ventana.
Terminada la cita, hacemos el camino de regreso. Son las doce del mediodía y volvemos a consultar las distintas posibilidades.
Para recorrer los 3,3 kilómetros, Google Maps calcula aproximadamente 11 minutos en coche. De nuevo, el cronómetro parte con nosotros ya dentro del vehículo y todavía tendremos que resolver el aparcamiento al llegar, incluida la zona azul si elegimos alguna de las áreas reguladas.
En autobús, la estimación completa vuelve a situarse en torno a los 21 minutos, contando el desplazamiento hasta la parada y la espera prevista. Son diez minutos más para el mismo recorrido, pero sin conducir ni tener que buscar después dónde dejar el vehículo.
Y aparece incluso una tercera posibilidad: andar. Google Maps calcula unos 42 minutos a pie. En una mañana agradable de septiembre y para quien disponga de tiempo y pueda recorrer esa distancia, también puede ser una opción. Once, veintiuno o cuarenta y dos minutos. El mismo desplazamiento y tres maneras muy diferentes de realizarlo.
Estas pequeñas pruebas no permiten afirmar que todo el mundo pueda vivir una semana sin coche en Almería. Ni siquiera que deba hacerlo.
Habrá personas para las que resulte imprescindible utilizarlo cada día y otras que puedan recurrir a él mucho menos. Habrá un desplazamiento cómodo para realizar andando o en bicicleta, otro en el que alguna de las 16 líneas de Surbús sea una buena alternativa y situaciones en las que el coche continúe siendo la opción más práctica.
Pero la prueba sí deja una reflexión. Quizá utilizamos el coche algunas veces porque lo necesitamos y otras, simplemente, porque estamos acostumbrados a hacerlo.
Ese es también el sentido de dedicar una semana a hablar de movilidad: detenernos durante unos días ante una decisión que tomamos cientos de veces al año.
La Semana Europea de la Movilidad termina el 22 de septiembre. La concienciación que persigue debería durar bastante más. Quizá sea suficiente con que, la próxima vez que vayamos a coger automáticamente las llaves, nos hagamos una pregunta: ¿y si hoy puedo ir de otra manera?
Porque la Semana Europea de la Movilidad dura siete días. La forma en que decidimos movernos, los otros 358.