El Mercado de Los Ángeles, un horno en pleno verano: "Trabajamos chorreando de sudor"
Los comerciantes denuncian que la reforma eliminó la ventilación natural del recinto y que las sucesivas olas de calor han agravado la situación

Un puesto en el Mercado de Los Ángeles, con los respiraderos convertidos en ventanas cerradas.
"Llegamos a las 5:45 de la mañana y nos vamos a las 14.00 horas, chorreando de sudor". Así resume Raquel Gómez, comerciante al frente de un puesto homónimo dentro del Mercado de los Ángeles, el día a día de los vendedores. Denuncian temperaturas insostenibles en el interior del recinto tras los trabajos de renovación integral, finalizados el pasado marzo.
Los tenderos almerienses aseguran que la remodelación del edificio, acometida por la mercantil Instalaciones y Construcciones Almería SLU con una inversión de 1.035.000 euros por parte del Ayuntamiento de Almería, ha empeorado la ventilación del lugar: "Se han taponado todas las entradas de aire, solo quedan las puertas, que son automáticas y no permiten que corra el viento", denuncia Gómez, para quien el interior del mercado se ha convertido "en un auténtico invernadero".
La indignación de los comerciante va más allá de las altas temperaturas. Denuncian que el problema se ha agravado tras la reforma del mercado, ya que consideran que el proyecto no tuvo en cuenta la ventilación del lugar. Según explican, el calor queda atrapado en las cúpulas del recinto y termina descendiendo sobre los puestos, generando así un "efecto invernadero" que hace prácticamente insostenible la jornada laboral.
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"Entendemos que ahora hay un descenso de la clientela porque la gente se va de vacaciones, pero también creemos que el calor tiene algo que ver. Los propios clientes nos dicen que aquí no hay quien esté", relata Gómez. En este sentido, las redes sociales y en especial Facebook se han llenado de quejas de los vecinos, que mencionan desde golpes de calor hasta bajadas de tensión.
Por ello, como solución reclaman al Ayuntamiento la instalación de un sistema de aire acondicionado o climatización que permita paliar las elevadas temperaturas, una situación de la que, aseguran, el Consistorio ya es conocedor, y para lo que todos los se han organizado para hacer un escrito colectivo.
Por el momento, la mayoría de los puestos funcionan con "mini ventiladores", una respuesta insuficiente puesto que "no hacen más que remover el aire caliente" y que no salva aquellos alimentos que se marchitan antes por el calor: "Yo he dejado de traer espinacas y acelgas porque en media hora parece que llevan una semana fuera", afirma Gómez. Sus palabras las confirma otro afectado, quien lamenta el poco tiempo que los hielos logran permanecer enteros antes de derretirse.