¿Conoces los Pepiyos? Un homenaje hecho sabor
Un guiño familiar dio nombre y personalidad a este singular dulce con identidad propia

Los Pepiyos de la Dulce Alianza.
Hay dulces que acompañan una celebración y otros que terminan formando parte de la identidad de un lugar. Eso es precisamente lo que está ocurriendo con los Pepiyos, los mini croissants con nombre propio de La Dulce Alianza que, en poco más de un año, se han convertido en uno de los productos más demandados de esta emblemática pastelería almeriense.
Su fama no ha dejado de crecer y buena parte de ese éxito se debe al boca a boca y a las redes sociales, donde vídeos, fotografías y recomendaciones han despertado la curiosidad de quienes todavía no los habían probado.
Pero ¿qué tienen los Pepiyos para haber conquistado a tantos?
Su nombre esconde una historia tan singular como familiar. Carlos Cano, gerente de La Dulce Alianza, encontró la inspiración en el popular apodo cubano Pepiyo, un término utilizado para describir a una persona con aire elegante. Esa descripción le recordaba a su padre y, además, enlazaba a la perfección con él, ya que ese era también su nombre. Fue precisamente ese vínculo el que dio nombre y personalidad a este mini croissant, que hoy se ha convertido en uno de los grandes emblemas de esta histórica pastelería.
Desde La Dulce Alianza reconocen que el impulso de las redes sociales ha marcado un antes y un después. Lo que comenzó como una propuesta diferente ha acabado convirtiéndose en una alta demanda para celebraciones familiares, caterings, reuniones de empresa y todo tipo de eventos, donde el Pepiyo se ha ganado un lugar protagonista en la mesa dulce.
Elaborado cada día y disponible en una amplia variedad de sabores, el Pepiyo destaca por una textura que prácticamente se deshace en la boca. “Quien lo prueba, repite”, resume Carlos Cano. Y, a juzgar por la respuesta del público, esa afirmación se confirma cada día.
Lejos de tratarse de una moda pasajera, todo apunta a que el Pepiyo ha llegado para quedarse. En poco tiempo ha dejado de ser una novedad para convertirse en una “dulce” costumbre entre los almerienses y un imprescindible para quienes visitan La Dulce Alianza.