Más de 80 antiguos alumnos de La Salle se citan para compartir recuerdos
Celebran una jornada de reencuentro 25 años después del tiempo del esplendor en la hierba

Imagen del reencuentro de la promoción de alumnos de La Salle del año 2000.
Almería ha sido escenario de un emotivo encuentro con motivo del 25º aniversario de la promoción de antiguos alumnos de La Salle, una cita que ha reunido a más de ochenta antiguos compañeros y profesores para celebrar un cuarto de siglo desde que finalizaron una etapa irrepetible de sus vidas.
El acto celebrado en el Colegio La Salle Virgen del Mar, sirvió para recordar los años compartidos en las aulas, los aprendizajes adquiridos y los lazos de amistad que, a pesar del paso del tiempo, continúan uniendo a quienes formaron parte de aquella promoción.
Durante la jornada se sucedieron momentos de emoción, anécdotas y recuerdos de una época que marcó profundamente a todos los asistentes que vinieron de numerosos puntos de España y fuera de ella, como Inglaterra, Alemania, Suiza, Suecia, República Checa entre otros.
Los organizadores, también antiguos alumnos, quisieron expresar su agradecimiento a las familias, a los compañeros y a los profesores y personal del Centro que contribuyeron a su formación académica y personal, destacando no solo los conocimientos transmitidos, sino también los valores de la fe, el compañerismo, la responsabilidad, la solidaridad, la empatía, el respeto, el esfuerzo, el compromiso y la importancia a la familia que caracterizan al espíritu de La Salle. La jornada empezó temprano con la celebración de la misa, posteriormente se llevó a cabo el acto de imposición de insignias por parte del profesorado a los antiguos alumnos y el visionado de un video con imágenes inéditas de la época y un discurso que no dejó indiferente a nadie, por recordar momentos que despertaron risas y otros que emocionaron “Un buen profesor no solo enseña una asignatura, también motiva, acompaña, comprende y ayuda a sacar lo mejor de cada alumno, incluso en los momentos más difíciles, y eso deja una huella que permanece para siempre” “todos dejamos huella en la vida de alguien, y quizás por eso hoy estamos aquí, reencontrándonos con tanta ilusión y con tanto cariño”. “Este acto de reencuentro, nos sirve para volver a mirarnos con la cercanía de entonces y para recordar que, pese al paso del tiempo, seguimos compartiendo algo muy valioso: una parte esencial de nuestra historia”. Finalizaron el acto cantando el himno de La Salle y continuaron con una comida, sorteos con sorpresas y finalmente con el baile.
Este aniversario ha puesto de manifiesto que, veinticinco años después, la esencia de La Salle sigue presente en quienes compartieron aquella etapa. Más allá de los caminos profesionales y personales que cada uno ha recorrido, el encuentro ha demostrado que las experiencias vividas durante la niñez y juventud continúan siendo un vínculo capaz de reunir a generaciones enteras.
Algunos se tropiezan por el Paseo o o comprando en el Mercado; pero es un encuentro fugaz, una coincidencia repentina que se despacha con un saludo apresurado. Nada que ver con la emoción de dedicarse un día entero como ha hecho esta promoción de La Salle, como han hecho y seguirán haciendo tantas promociones; esos grupos de jóvenes que compartieron una etapa decisiva de sus vidas y que, sin saberlo, construyeron lazos destinados a perdurar más allá de las aulas. Aquellos días estaban marcados por las prisas de los exámenes, las conversaciones en los pasillos y las promesas de mantenerse en contacto para siempre. El futuro parecía inmenso y cada uno imaginaba caminos distintos, sin sospechar cuánto cambiaría la vida en un cuarto de siglo.