Los romeros de la Virgen Gitana pasean de nuevo su devoción por las calles de Los Almendros
Los vecinos viven una explosión de religiosidad popular para trasladar al barrio un mensaje de vida y esperanza

Vecinos disfrutando de la romería por su Virgen Gitana en Los Almendros.
Este pasado sábado el barrio almeriense de Los Almendros celebraba una de esas fiestas religiosas que no gozan de un gran nombre, que no mueven a los políticos y son desconocidas para la inmensa mayoría de los almerienses. Era el día elegido para sacar en romería a su Virgen Gitana, una imagen icónica capaz de movilizar a un barrio.
Acercarse a compartir con los vecinos, que son los destinatarios directos de estos actos como los organizadores, patrocinadores y trabajadores, su modesta representación de fervor popular es, al mismo tiempo, sumergirse en las raíces mismas de la religiosidad. Ni tienen medios ni los echan de menos, simplemente dedican su tiempo, sus recursos y sus manos a poner a su Virgen al servicio de sus anhelos y sus esperanzas.

La Virgen Gitana de Los Almendros.
Acompañarles supone bucear en una manifestación religiosa sin alharacas, sin oropeles y sin más boato que una reunión de fieles para pedir por ellos, por su barrio, pero también clamar por un mundo más justo, por la superación de las desigualdades, del sufrimiento y de la discriminación que muchos de sus vecinos viven en sus propias carnes.
Cuentan que el obispo de Almería acudió a la Parroquia de El Buen Pastor de Los Almendros a esta singular celebración de la Virgen Gitana y rezó con ellos, cantó con ellos y vivió una liturgia diferente. Tanto que tras la misa reconoció haber vivido una emoción que debió parecerse mucho a la de los apóstoles cuando recorrían las casas de aquellos primeros cristianos para llevarles el evangelio, el consuelo y la fe.
Este año, como todos a lo largo de la historia de la Virgen Gitana, los vecinos habían previsto acercar la imagen a las casas de aquellos vecinos impedidos por edad o por enfermedades; una visita que relatan como muy emotiva porque los visitados les reciben con los brazos abiertos, oran con ellos y lloran por el encuentro con su ‘Señora’.

En la Parroquia de El Buen Pastor de Los Almendros.
Por la tarde, misa en su parroquia, una humilde planta baja con escasos ornatos, pero en la que se respira esa otra forma de vivir la fe. Todas las iglesias son santuarios donde se vive y se respira la fe católica, pero probablemente en El Buen Pastor de Los Almendros esa fe está un poco más cerca de sus corazones. Allí rezan, proclaman sus dedicatorias, cantan las canciones que han ido creando para dirigirse a su Virgen o a Jesucristo y se lanzan de forma espontánea a bailar frente al altar…
Es una fe inquebrantable, inasequible al desaliento, henchida de esperanza, lo que suma valor en el caso de un barrio marginal, olvidado para buena parte de los almerienses. En el acto supremo de la misa, la Consagración, el sacerdote saca de un pequeño sagrario una copa y un cuenco para contener el vino y la sagrada forma… ambos son de barro, tallado a mano.
A los Romeros de la Virgen Gitana no les importa la diferencia con las copas, vasos y bandejas de oro y plata de buena parte de las parroquias almerienses. Es más; se diría que se sienten absolutamente orgullosos de lo que tienen, porque la belleza de esos símbolos ha salido de sus corazones, no de los bolsillos.