¿Cómo es León XIV? Los 'dos' obispos almerienses revelan la cara más desconocida del Papa
Los prelados relatan desde dentro la histórica visita a Madrid y destacan la cercanía, los mensajes y la inesperada respuesta de los fieles

Foto de familia de los obispos con el Papa en Nunciatura, después de una comida grupal.
Quince años después de la última visita de un pontífice a España, la llegada de León XIV ha puesto fin a una larga espera. Su presencia ha vuelto a acercar la figura del Papa a los fieles y al conjunto de la sociedad española, que ha respondido con un entusiasmo difícil de ignorar. Lo reflejan las imágenes que, desde el pasado 6 de junio, cuando el Santo Padre aterrizó en Madrid, han ocupado portadas, informativos y redes sociales: plazas abarrotadas, calles convertidas en puntos de encuentro y miles de personas siguiendo cada uno de sus pasos.
Las cifras impresionan, pero el obispo de Almería, Antonio Gómez Cantero, insiste en que lo verdaderamente difícil de explicar es el ambiente. Habla desde el tren, camino de Barcelona para continuar siguiendo la agenda de León XIV, y aún parece sorprendido por lo que ha visto en Madrid. "Estamos todos impresionados porque la gente ha respondido de una manera increíble. La afluencia ha sido incluso superior a la registrada durante la visita de Juan Pablo II", repite varias veces durante la conversación.

Acto ceremonial de los obispos en Madrid durante la visita al Papa.
Una sensación que comparte otro almeriense situado estos días en primera línea de la visita papal. El obispo de Getafe, Ginés García Beltrán, reconoce que la respuesta popular ha superado cualquier previsión. Después de meses preparando la visita junto a las diócesis madrileñas, asegura que había cosas que podían organizarse, pero no la reacción espontánea de la gente.
El obispo de Almería ha participado estos días en los encuentros del Santo Padre con el episcopado español y ha podido saludarle personalmente. Sin embargo, cuando recuerda la visita, no empieza hablando de los actos oficiales, sino de la multitud. De las decenas de miles de personas que llenaron el Santiago Bernabéu y de las cientos de miles que permanecieron fuera siguiendo los discursos a través de pantallas. De las calles repletas de peregrinos, de las banderas peruanas agitándose entre la multitud y de los grupos de filipinos celebrando cada aparición del pontífice.
García Beltrán conserva una imagen similar. Acompañó parte del recorrido realizado por León XIV desde la Catedral de la Almudena hasta el Santiago Bernabéu y todavía recuerda los casi diez kilómetros de calles abarrotadas. "No había ni un hueco en todo el recorrido", relata impresionado. En algunos puntos, afirma, se acumulaban hasta diez filas de personas esperando el paso del Papa.
Tanto fue así que, afirman, durante la celebración del Corpus, cuando el aforo ya estaba completo y miles de personas no podían acceder al recinto, algunos coches policiales abrieron sus puertas para que los fieles pudieran escuchar la retransmisión por radio. Alrededor de ellos, durante la consagración, decenas de personas se arrodillaron en silencio. "Es una imagen impactante", resume.

Uno de los actos organizados en la visita del Papa a Madrid.
Quizá por eso ambos creen que incluso León XIV ha podido sentirse sorprendido por la acogida recibida. Lo perciben en cada desplazamiento, en los aplausos, en los cánticos y en la atención que despierta cada una de sus intervenciones. Porque si algo destacan del nuevo Papa es precisamente su manera de comunicar. "Lo primero es que siempre va con una sonrisa", comenta Gómez Cantero.
Después llegan los mensajes. Sin estridencias ni golpes de efecto, pero con una claridad que, según el prelado almeriense, acaba calando. "Con delicadeza va diciendo las cosas que van cayendo como gotas de agua, pero que humedecen el terreno". García Beltrán coincide en el diagnóstico. Habla de discursos "muy sencillos, pero al mismo tiempo muy contundentes", pronunciados además con "un tono muy delicado, que llega a todos y que a nadie ofende".

El obispo y su vicario en un encuentro con la comunidad diocesana de Madrid en el estadio Santiago Bernabéu.
Esa mezcla de cercanía y firmeza fue especialmente visible en el encuentro que mantuvo con los obispos españoles. Allí les pidió que se "agacharan" no solo para comprender a las personas, sino también para compartir sus cargas. Y recurrió al Camino de Santiago para dibujar la imagen de una Iglesia que avanza ligera, llevando únicamente lo esencial en la mochila y sin caer en la tentación de mirar constantemente hacia atrás. "Nos transmitió la imagen del buen pastor y habló de los abusos cometidos en el seno de la Iglesia".
Mientras lo relata, Gómez Cantero encuentra una conexión entre esos mensajes y el momento que atraviesa la sociedad actual. Recuerda una de las ideas que León XIV más repite desde el inicio de su pontificado: que "no estamos viviendo una época de cambios, sino un auténtico cambio de época". Una transformación acelerada que afecta a todos los ámbitos y ante la que el Papa ha mostrado una preocupación especial por el impacto de la inteligencia artificial. "La cuestión es que nos puede deshumanizar", advierte.

El obispo de Almería, Antonio Gómez Cantero, durante la procesión del Corpus.
Para García Beltrán, uno de los discursos que mejor refleja el pensamiento del pontífice es el que pronunció ante las Cortes Generales. Lo considera un texto "para leer despacio", especialmente por su reflexión sobre el ejercicio del poder y el servicio a la sociedad. Entre las frases que más le impactaron destaca una en particular: "Las leyes no tienen su fuerza o su valor porque hayan sido aprobadas, sino por lo que puedan aportar al hombre y a la humanidad".
Y aunque ambos obispos resaltan distintos momentos de la visita, coinciden en señalar que estos días también han servido para descubrir una faceta más personal de León XIV. Destacan su cercanía y capacidad de escucha. García Beltrán, que compartió una cena con él junto a un reducido grupo de obispos madrileños, lo describe como "un hombre muy normal", más inclinado a escuchar que a hablar, pero capaz de conectar con naturalidad con quienes le rodean. "Estamos descubriendo a un Papa que desconocíamos", confiesa.

Ginés García Beltrán, obispo de Getafe, de origen almeriense.
Quizá por eso, entre discursos, celebraciones multitudinarias y encuentros institucionales, el obispo de Almería se queda con una sensación más sencilla. La de haber asistido a unos días en los que miles de personas, procedentes de países, culturas y generaciones distintas, se han reunido alrededor de una misma figura. "Ha sido un encuentro multicultural", afirma. Y después busca una definición más amplia para resumir todo lo que está viviendo: "Me parece un cántico de espiritualidad y de humanidad".