La Voz de Almeria

Almería

Milagros, la 'almeriense' que rompe el estigma de la epilepsia: "Me daba una crisis y mis amigos desaparecían"

El trabajo de punto de cruz que realiza desde hace 20 años para combatir los efectos de la epilepsia se exhibirá en Almería hasta el 15 de junio

Milagros, la almeriense que rompe el estigma de las personas con discapacidad, junto a dos de sus creaciones.

Milagros, la almeriense que rompe el estigma de las personas con discapacidad, junto a dos de sus creaciones.La Voz

Elena Ortuño
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Durante los últimos 20 años, Milagros ha dedicado entre dos y tres horas al día al punto de cruz. Sin falta. No es de extrañar, por ende, que viva en una casa llena de cuadros, cada uno fruto de una terapia que le recomendó su neurólogo, el doctor Quiroga, para estimular su actividad cerebral. 

Nacida en Bélgica, aunque almeriense de adopción desde hace casi cuatro décadas, convive con la epilepsia desde su nacimiento, una enfermedad causada por las complicaciones que sufrió durante el parto y que le provocaron un derrame cerebral.

Inspirada en obras de arte mundialmente conocidas, fotografías personales o patrones que encuentra navegando por el océano de internet, ha logrado que 18 de sus obras sean expuestas en el Centro Alma de Almería, donde se podrán visitar hasta el próximo 15 de junio. 

Algunos de los cuadros en punto de cruz, expuestos en el Espacio Alma hasta el 15 de junio.

Algunos de los cuadros en punto de cruz, expuestos en el Espacio Alma hasta el 15 de junio.La Voz

Allí, el visitante descubrirá desde reproducciones de La niña de las jarras o La chiquita piconera hasta retratos de personas importantes en la vida de la artista, como sus propios padres el doctor que la trata. "También están Las Meninas, de Velázquez, pero sin terminar, para que el público pueda ver cómo se hace el punto de cruz y sepa, a su vez, que está todo hecho a mano", explica Milagros, para después añadir: "La exhibición es importante para mí, porque quiero demostrar que las personas discapacitadas también hacemos cosas".

Una vida marcada por la epilepsia

Milagros llegó a la Almería de 1988 con apenas 12 años y sin saber castellano. "En mi casa había momentos que se hablaba español, pero, en general, mi lengua era el francés. Me costó adaptarme", recuerda la mujer, que hoy cuenta ya medio siglo de vida. 

No es lo único que recuerda de aquella época: las vejaciones y el rechazo fueron el pan de cada día, hasta el punto de que se vio obligada a abandonar el colegio: "Hubo una época en la que me daban entre nueve y diez ataques al día. Cuando tenía una crisis epiléptica, mis 'amigos' desaparecían y no me volvían a llamar más. Hubo, incluso, alguna vez que mientras estaba en el suelo me dieron patadas en el estómago", relata asqueada.

Milagros, la almeriense que rompe el estigma de las personas con discapacidad.

Milagros, la almeriense que rompe el estigma de las personas con discapacidad.

Así discurrió su vida, marcada por una enfermedad que le dificultaba hacer amigos: "Nunca he tenido mucho apoyo, más allá de mi familia. Cuando alguien ve que eres diferente, sale corriendo. Es una pena", afirma con frustración. Y es que su vida está plagada de limitaciones: desde la imposibilidad de ir al cine o a una discoteca -por las luces y los espacios oscuros- hasta la prohibición de consumir algo tan común en Almería como una caña con tapa: "Nunca he probado el alcohol".

Esas salidas, limitadas a paseos y encuentros tranquilos, dificultaron que el resto de jóvenes la vieran como "una más". Es por esto que hoy, tantos años después, Milagros reclama que las personas con discapacidad tengan su espacio para combatir prejuicios y demostrar las capacidades de las personas con discapacidad.

Hoy, gracias a un estimulador del nervio vago que ha reducido drásticamente sus crisis, Milagros puede dedicar buena parte de su tiempo a aquello que más le gusta: crear, enseñar y ayudar a otros. Colabora como voluntaria en asociaciones, imparte talleres de punto de cruz y participa en charlas para visibilizar la realidad de las persona con discapacidad. 

Porque si algo quiere transmitir con cada cuadro expuesto y cada testimonio compartido es un mensaje sencillo, pero poderoso: que detrás de una enfermedad hay personas con talento y mucho que aportar. Y basta recorrer su exposición para comprobar que lleva años demostrándolo.

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