Memorias que dejan huella, sin trampa ni cartón
La otra cara de Pedro Alias Felices, ex oficial de la Guardia Civil y abogado

Condecoración a Pedro Alias Felices.
Ya está en la calle el libro de Pedro Alias Felices, ex capitán de la Guardia Civil, retirado en 1991como consecuencia de las heridas sufridas al ser tiroteado en acto de servicio durante una peligrosa operación seis años antes y donde estuvo a punto de perder la vida al ir a reducir a dos peligrosos delincuentes. Una vez recuperado de las heridas empezó a estudiar Derecho en la UNED y en 1992 comenzó a ejercer de abogado hasta hoy, 34 años en activo.
El autor de 'Relatos vividos' cuyos beneficios van destinados a una asociación de niños autistas, son las memorias que dejaron huella en este almeriense nacido el 24 de febrero de 1955 en el desaparecido cuartel de la guardia civil de la Cañada donde vivía la familia, ya que su padre estaba allí destinado. Sus primeros pasos escolares fueron en la capital, en la escuela familiar de don Simón Fábregas y doña Josefina Pérez, una amplia casa de dos plantas en la calle Hileras y por donde pasaron varias generaciones de almerienses a lo largo de más veinticinco años. Transcurre el tiempo y Pedrito con diez años cumplidos, en 1965 empieza a cursar el Bachillerato en el Instituto Masculino de Ciudad Jardin, donde permaneció hasta 1972 al finalizar el COU. En esos años inquietos de juventud, como a tantos otros adolescentes, el futbol le apasionaba y se convirtió en un fino interior apuntando maneras como delantero centro jugando en el Altamira equipo que entrenaba Miguel Jiménez, y junto a otro amigo de la infancia Pepe Cortes el sempiterno presidente del Plus Ultra, quiso aprovechar una oportunidad en el futbol que le brindaba el destino.
Y le llegó cuando se fue a probar con el Castellon siendo aún juvenil.
Con 17 años estuve probando con el equipo de Castalia, pero me rompí los ligamentos de la rodilla izquierda y de esta forma lamentable quedaron truncadas mis ilusiones futbolísticas.
Pero a usted ya empezaba a despertársele otra afición paralela. ¿No es cierto?
Quería presentarme a la Academia General Militar, pero mis padres con el sueldo como guardia que entraba en la casa, no podían costearme los estudios en caso de ingresar, por lo que en 1973 decidí entrar en la Guardia Civil con 18 años al ser hijo de guardia civil, aprobando su acceso e ingresando en la Academia de Sabadell y ya tras salir de guardia fui destinado a la Comandancia Móvil de Barcelona.
No podía quitárselo de la cabeza y tenía firmemente fijada la idea de ingresar en la Academia General Militar, un sueño que siempre mantuvo en su cabeza.
En 1975 dos años más tarde de estar de guardia, me presenté a la Academia General Militar para salir de teniente, aprobando y sacando nota para ingresar en el ejército, pero renuncié y repetí otro año subiendo la nota y así obtener plaza para la Guardia Civil. Desde 1977 a 1979 estuve estudiando en la AGM saliendo de alférez y dos años después tras superar la formación en la academia en junio de 1981 salí de teniente pidiendo ir voluntario al norte. En 1982 tras un año y con bastantes vicisitudes vividas en el mes de julio llegué a Almería siendo destinado a la Sección de Reserva y llevaba también Ayudantía y Servicio de Información.
¿Se puede decir qué toda su carrera profesional la ha desarrollado en Almeria?
Salvo el año voluntario en el Norte así es. En 1986 ascendí a capitán y continué al mando de Policía Judicial, Información y Antidrogas hasta que 1991 pase a la situación de retirado por las graves secuelas que me habían quedado por los disparos recibidos en Adra en 1985 en una compleja intervención.
Sus vivencias son relatos vividos en primera persona, no solo contra ETA en el País Vasco, sino también una serie de episodios que forman parte de la página negra de la historia de Almeria.
Son historias qué necesitan ser contadas. Son testimonios directos valientes y humanos y que en ocasiones, tal vez demasiadas, no salen en los medios de comunicación. En definitiva, episodios que dejaron una huella inenarrable en mi vida. Hechos en los que participé en los años 80 en primera persona, porque creo que merecen la pena divulgarlos.

Pedro Alias Felices.
De su hoja de servicios le voy a recordar algunos de estos. Por ejemplo, el secuestro de Mari Ángeles la niña de 10 años secuestrada y rescatada en la sierra de Laujar.
Este hecho lo recuerdo con mucho cariño y fue cuando un individuo con el fin de ajustar cuentas con un vecino secuestró a la pequeña cuando regresaba a su casa al llegar del colegio huyendo con ella por la Sierra de Gador. Durante 122 horas retuvo a la menor hasta que se pudo localizar. Al hallarlo me enfrente al secuestrador convenciéndole para que se entregara desarmado sin causar daño físico para nadie.
La detención de un subcomisario de Policía de Almeria en la calle Calzada de Castro con un maletín conteniendo un kilo de cocaína.
Alguien de la organización llamó anónimamente a la comandancia facilitando una importante información sobre el tema. Era un asunto complejo ya que el presunto traficante era el jefe del subgrupo de drogas de la Comisaria con bastante experiencia en estos menesteres. Al frente del SIGC, mi grupo, actuamos rápidamente aprovechando el factor sorpresa identificándome como teniente de la guardia civil, comunicándole su detención.
El asesinato de la joven pintora de Dalias Ana Margarirta Lirola.
Ana Margarita apareció asesinada y hubo que identificarla por medio del cotejo de huellas entre las personas desaparecidas de Almeria. Estuvimos interrogando a todos los que estuvieron con ella la última semana de su vida, llegando hasta la última persona que estuvo con ella la noche de su desaparición. Se hicieron registros en su domicilio y vehículo e interrogamos a numerosos testigos, que lo señalaron como la última persona con la que vieron a Ana Margarita. El sospechoso dio positivo en la sangre encontrada en su vehículo y coincidía con el grupo de la víctima, que lo tiene el 68% de la población, por lo que no era una prueba concluyente y pese a los indicios aportados fue absuelto.
La violación y crimen de la anciana de 80 años en Purchena cuyos autores se ahorcaron en prisión.
El esclarecimiento de este caso fue la rápida investigación de lo sucedido y la colaboración de los vecinos orientándonos sobre las personas que podían haber sido los autores. Lo extraño fue, que después de la confesión de los culpables, e ingreso en prisión, al día siguiente aparecieron los dos, ahorcados en su celda con sus sábanas.
El doble asesinato de un matrimonio en Matagorda.
Siempre los homicidios o asesinatos entre familias de raza gitana, son venganzas entre ellos. Hay una ley no escrita que, si uno mata a un miembro de una familia, la otra tiene derecho a quitar la vida del causante. Así esclarecí varios homicidios entre gitanos y este es uno de ellos. Actuamos rápidamente y encontramos en el domicilio de uno de ellos las armas y confesaron su culpabilidad.
Tiroteo en Adra entre un grupo de delincuentes fugados de la cárcel de Jaen y una patrulla de la Guardia Civil muriendo uno de ello y usted gravemente herido.
Este suceso fue un punto de inflexión en mi vida profesional. Ocurrió el 3 de abril de 1985, con una banda de delincuentes dos de ellos muy peligrosos fugados de la cárcel de Jaen tras secuestrar al director y con una pistola que consiguió en la prisión, al llegar a la puerta de entrada amenazo al guardia quitándole el arma larga dándose a la fuga tras amenazo al conductor de un vehículo. Decidieron venirse para Almería, pero antes pasaron por un cortijo de Jaen para ajustar cuentas matando a un matrimonio, dejando a un bebe de dos meses en su cuna que no falleció de milagro. Llegaron a Almeria y en Pescaderia amenazaron a dos policías nacionales, los desarmaron y posteriormente a otros dos policías locales que habían acudido en su auxilio huyendo hacia Adra. Al registrar el domicilio donde se refugiaron uno de ellos salió de la vivienda disparando y un intercambio de tiros resultó muerto el delincuente y yo gravemente herido.
Estos son algunos breves rasgos de nuestro invitado, Pedro Alias Felices que evidencian unas circunstancias vividas, con honor, lealtad e integridad aliadas con un profundo compromiso con la justicia y al servicio de la sociedad.