La Voz de Almeria

Almería

De la agricultura a La Legión: la tecnología de Almería que transforma la logística para el Ejército del futuro

Se trata de un sistema que combina un dron y un vehículo terrestre para transportar cargas y apoyar a los soldados

Ángel Barranco y Juan Modesto Espinosa (IDM) junto a los legionarios que han probado el Battlematic 400.

Ángel Barranco y Juan Modesto Espinosa (IDM) junto a los legionarios que han probado el Battlematic 400.Víctor Navarro

Víctor Navarro
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El polvo se levanta en la Base Álvarez de Sotomayor de Viator con cada maniobra, como si el terreno también quisiera participar en el ensayo. No es un ejercicio más. Es la III edición de la Campaña de Experimentación Táctica (TEC 3) y aquí lo que se prueba no son solo máquinas, sino una forma distinta de entender el campo de batalla el futuro.

Entre vehículos no tripulados que avanzan sin conductor y drones que vigilan desde el aire con precisión quirúrgica, la escena tiene algo de presente acelerado y de futuro inmediato. La industria nacional despliega sus desarrollos frente a quienes, llegado el momento, tendrán que confiar en ellos.

Sobre el terreno del Campo de Maniobras y Tiro de Viator donde se acuartela la Brigada Rey Alfonso XIII, la respuesta se ensaya en múltiples capas. En los puestos de mando, donde se redefinen los flujos de información; en el aire, con sistemas no tripulados que ya no solo observan, sino que transportan, reconocen y generan inteligencia.

El Battlematic 400, el caminante de Almería

TEC 3 no es una vitrina. Es un filtro en el que han participado 43 empresas y dos universidades. Y en ese filtro exigente se decide qué tecnologías están listas para dar el salto a las dotaciones de Defensa.  Y es ahí donde entra IDM, empresa almeriense con 25 años de experiencia en el ámbito agrícola. Su especialidad en la transferencia de conocimiento en tracción y movilidad sobre terrenos complejos, ha encontrado ahora aplicación directa en el entorno militar des su centro de tecnología dual.

El eje de su propuesta es un sistema UGV (Unmanned Ground Vehicle), es decir, un vehículo terrestre no tripulado, diseñado para operar sin conductor y ejecutar misiones de forma autónoma o remota, que no trabaja solo: lo hace acompañado desde el aire. Un dron aéreo actúa como elemento de guiado y conciencia situacional de su compañero de tierra, marcando el camino desde altura, mientras el vehículo terrestre ejecuta la maniobra en el terreno con apoyo de cámaras de proximidad para detección de obstáculos. Todo ello conectado mediante comunicaciones satelitales tipo Starlink, lo que permite su control a distancia desde prácticamente cualquier punto.

El Battelematic 400 y el dron aéreo posicionados frente a frente.

El Battelematic 400 y el dron aéreo posicionados frente a frente.Marian Leon / Europa Press

El modelo principal presentado, el Battlematic 400, ha sido testado desde la semana pasada con recorridos de hasta cinco kilómetros ida y vuelta, midiendo consumos y rendimiento energético. Alcanza velocidades de hasta 15,2 km/h, con una autonomía de unos 60 kilómetros a ritmo sostenido, y puede transportar cargas de hasta 400 kilos. En paralelo, la empresa ha mostrado también el Battlematic 1300, un sistema de mayor escala con capacidad de carga de hasta 1.300 kilos.

Misión cumplida

IDM ha mostrado en la III Campaña de Experimentación Táctica (TEC 3) su apuesta por sistemas de movilidad no tripulada, en un entorno de validación donde la tecnología se somete a escenarios operativos reales junto a las capacidades del Ejército de Tierra. El propietario de la compañía, Ángel Barranco, ha explicado el origen de esta colaboración con Defensa y la rápida adaptación de la empresa al nuevo contexto tecnológico. “El Ejército vino a buscarnos tras saber de nuestro departamento de Inteligencia Artificial y Robótica implantado hace tres años”, señala, en referencia al punto de partida del proyecto.

Sobre el proceso de desarrollo, Barranco destaca la exigencia marcada desde el inicio: “El Ejército nos puso un compromiso muy ambicioso y nosotros hemos cumplido. Hemos trabajado duro”, afirma, poniendo en valor la respuesta de la empresa a los requisitos operativos. En relación con los tiempos de trabajo, el responsable de la compañía prefiere no concretar: “Eso es secreto profesional”, comenta entre risas durante la presentación.

Barranco subraya también el salto tecnológico que ha supuesto para la empresa su incursión en el ámbito de los sistemas no tripulados: “Hace poco sabíamos poco de drones y ahora sabemos mucho”, resume. Por último, apunta al potencial retorno de esta tecnología al sector agrícola, origen de la compañía: “Le estamos dando vueltas a ver cómo podemos usar esos drones en la agricultura”.

Del campo de plástico al de batalla y viceversa

Para el ojo profano, o para el que está acostumbrado al sector agrícola, el modelo podría parecer una maquinaria propia de un invernadero, que de un entorno militar. Pero, como señala Barranco, nada más lejos de la realidad: se trata de un sistema concebido para Defensa, aunque nacido precisamente de la experiencia agrícola y de la tracción en terrenos complejos. Los sistemas no son idénticos, pero comparten una base común de desarrollo que permite aplicar aprendizajes de un entorno a otro.

La experiencia en vehículos no tripulados y en la integración de drones con plataformas terrestres abre así la puerta a nuevas aplicaciones en el campo, desde la optimización de tareas agrícolas hasta la automatización de procesos y el desarrollo de usos avanzados de drones aéreos.

El propio Barranco resume esa idea de ida y vuelta entre ámbitos al señalar que la compañía está dándole vueltas a ver cómo podemos usar esos drones en la agricultura, reflejando ese flujo bidireccional de conocimiento que va del campo a la Defensa y, de nuevo, regresa al campo.

Utilidades

En el plano operativo, el Comandante Amílcar, uno de los analistas de las soluciones tecnológicas presentadas en la base de La Legión, ha encuadrado el sistema dentro de la estructura habitual de las unidades del Ejército de Tierra, señalando que este tipo de UGV se integraría en compañías, escuadrones y baterías como un elemento de apoyo directo a la maniobra.

El Battlematic desarrllado IDM ofrece una capacidad de carga de hasta 400 kilos, prestaciones que ya han sido validadas en el campo de maniobras de Viator. Su concepción logística permite además una proyección rápida: dos vehículos pueden ser transportados en un único medio con remolque, reduciendo tiempos de despliegue y facilitando su entrada en zona de operaciones.

El comandante subraya también la rapidez de puesta en servicio, con un sistema que puede activarse inmediatamente tras su desembarque y operar mediante enlace satelital o radiocontrol, lo que amplía su flexibilidad en escenarios cambiantes. En un contexto de conflicto de alta intensidad, este tipo de plataformas se integraría en la cadena logística avanzada, operando en la denominada “zona de riesgo intermedio”: áreas próximas a la línea de contacto donde el movimiento de suministros resulta crítico y, al mismo tiempo, especialmente expuesto.

En ese entorno, los UGV permitirían reducir la exposición de personal en misiones de reabastecimiento, evacuación de bajas o transporte de munición y víveres, manteniendo el flujo logístico incluso bajo presión operativa. Su papel sería el de un multiplicador de capacidad: vehículos no tripulados capaces de avanzar por rutas previamente exploradas o guiadas, liberando a las unidades de maniobra de tareas de alto riesgo y permitiendo sostener la operatividad en escenarios donde la movilidad segura es un factor determinante.

Futuro

En conjunto, la incorporación de este tipo de capacidades apunta a un cambio progresivo en la forma de entender la logística militar, donde la autonomía, la reducción de riesgos para el personal y la integración de sistemas no tripulados comienzan a ocupar un papel cada vez más relevante en la estructura operativa. En ese marco, tecnologías como las presentadas en la TEC 3 se alinean con la evolución de los conceptos de empleo de la fuerza en entornos nacionales y multinacionales, incluidos aquellos en los que España participa bajo el paraguas de la OTAN, donde la interoperabilidad y la eficiencia logística se consolidan como factores clave en los teatros de operaciones contemporáneos.

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