La Voz de Almeria

Almería

Su majestad, a pie de invernadero

Doña Letizia corona los 50 años de ‘Las Palmerillas’, la Estación Experimental de Cajamar en El Ejido y referente agrotecnológico en Europa

La Reina junto al consejero de Agricultura, la secretaria de Estado, el alcalde de El ejido, el presidente de Cajamar, el director de Sostenibilidad, el presidente de Diputación y subdelegado del Gobierno.

La Reina junto al consejero de Agricultura, la secretaria de Estado, el alcalde de El ejido, el presidente de Cajamar, el director de Sostenibilidad, el presidente de Diputación y subdelegado del Gobierno.

Manuel León
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Una reina de España visitó ayer por primera vez la cuna de la investigación agraria almeriense, lo más valioso que ha hecho esta provincia desde Almutasín. Letizia vino ayer de Zarzuela -su marido no pudo porque está en Chile- para coronar el medio siglo de Las Palmerillas, la Estación Experimental hortofrutícola de Cajamar que se inventó Juan del Aguila y algunos de sus directos colaboradores de la época.

La monarca llegó como una estrella de rock llegaría a un concierto, brillando desde el primer momento, para empaparse de la labor de innovación y transferencia de conocimiento situado en ese paraje agro almeriense cercano a La Aldeilla. Recorrió las instalaciones junto al presidente de Cajamar, Eduardo Baamonde, miembros del Consejo Rector, el director de Sostenibilidad Roberto García Torrente y el director de la Estación, Ramón Gil, junto a diversas autoridades como la secretaria de Estado de Agricultura, Begoña García, el consejero de Agricultura, el almeriense Ramón Fernández-Pacheco, el subdelegado del Gobierno, José María Martín, el presidente de la diputación, José Antonio García Alcaina y el alcalde ejidense, Francisco Góngora.

Durante la visita, que se prolongó por espacio de casi dos horas, investigadores de la Estación compartieron con Doña Letizia algunos de los trabajos e investigaciones nacionales e internacionales que se están realizando para que los cultivos sean más eficientes y sostenibles, contribuyendo, de esta forma, en el reto de alimentar a más de 9.000 millones de personas en 2050 con una alimentación más saludable y de mejor calidad.

Eduardo Baamonde rememoró cómo en los inicios los agricultores “no tenían fondos ni garantías para acometer las inversiones. No contaban tampoco con tecnologías adaptadas a las condiciones agroclimáticas de la zona, ni el conocimiento suficiente para poder utilizarlas”. Y cómo, en 1975, con los primeros beneficios significativos que obtuvo la entonces Caja Rural de Almería, hoy Cajamar, su Consejo Rector decidió emplearlos en la creación de una Estación Experimental. Lo que se pretendía, se logró y, hoy en día, se sigue con esa misma filosofía, “seleccionar las tecnologías más adaptadas, formar a los agricultores en su manejo y conceder los préstamos necesarios para su implantación”. En definitiva, comenzar esa labor de generación y transferencia del conocimiento desinteresada para que, como decía el fundador de Cajamar, Juan del Águila, “nos equivoquemos nosotros y no se equivoquen ellos”, en referencia a la labor de investigación y aplicación de nuevas técnicas agronómicas. En pocos años, Almería fue transformando su modelo productivo, multiplicó por cinco su producción y las exportaciones por 35. Baamonde ha señalado que esta tierra yerma de los años 60 se ha convertido hoy en “la huerta de Europa, que muchos califican como el milagro de Almería. El presidente de Cajamar aseguró que 50 años después “esa filosofía —humilde, generosa, profundamente cooperativa— es la que late aún en esta Estación y sigue siendo su misión: generar y transferir conocimiento, creando y compartiendo valor de forma equitativa y sostenible”. Baamonde ha finalizado agradeciendo a Doña Letizia su presencia no solo por el reconocimiento que supone al trabajo realizado, “sino por ser el mejor estímulo para seguir impulsando, con más fuerza y con más medios, el espíritu que nació aquí hace 50 años, un espíritu innovador, de superación y de cooperación, para seguir siendo un instrumento al servicio del agricultor, de la comunidad que nos alimenta y del conjunto de la sociedad”. Se proyectó también un video resumen de la historia y avances de la Estación Experimental.

Intervino también el director general de Sostenibilidad de Cajamar, Roberto García Torrente, que repasó los hitos históricos del modelo hortícola de Almería y las aportaciones de la Estación Experimental a la continua incorporación de innovaciones y tecnologías de vanguardia a los invernaderos de la provincia.

Su Majestad tuvo también la oportunidad de reunirse con algunos de los beneficiarios de los proyectos de capacitación laboral de la Fundación Almería Tierra Abierta, así como de escuelas agrarias de la provincia, algunos de los cuales realizan su formación práctica en la Estación Experimental Cajamar ‘Las Palmerillas’.

Doña Letizia recorrió con curiosidad periodística las instalaciones de Las Palmerillas con una primera parada en el laboratorio de biotecnología. La investigadora Alicia González ha compartido la importancia que tienen el uso de bioestimulantes y bioproductos, así como la relevancia del aprovechamiento de restos vegetales para contribuir a la economía circular, mientras que el investigador Miguel Ángel Domene ha comentado los numerosos proyectos en los que la Estación ha participado ligados a la alimentación saludable, dando respuesta a las necesidades de los consumidores. Después recorrió cuatro invernaderos de tomates, berenjenas y otras variedades, donde se le explicó la importancia del enarenado y de la lucha biológica para control de plagas. 

El empeño de Juan del Aguila

Era 1975, el año en que en España empezaron a cambiar muchas cosas; era ese año en el que Almería empezaba a salir en Cambio 16 y no en El Caso, en el que empezaba a acuñarse toda esa liturgia, toda esa leyenda del milagro económico, de la despensa de Europa, del desierto convertido en vergel, porque toda gesta tiene que tener su cantar; era ese año cuando Juan del Águila ‘Juan del Agua’, lo llamaba con tino Fausto Romero, dio varios viajes con un turismo junto a algunos colaboradores y se puso a buscar un sitio, un lugar, un trozo de tierra fértil donde iniciar un centro experimental sobre el que edificar una iglesia de conocimiento agronómico. Hasta que halló esa tierra prometida en el paraje de San Nicolás, junto a la Carretera de Málaga, en lo que entonces se llamaba Campo de Dalías. Ahí se escrituró, de principio, la antigua Caja Rural almeriense, seis hectáreas donde se montaron 13.000 metros de invernaderos experimentales además de una balsa y un almacén: la prehistoria de lo que hoy es uno de los mayores centros tecnológicos del mundo de la agricultura temprana. Y de esa utopía, de la fantasía de aquel joven abogado de La Cañada, paladín del cooperativismo, fue germinando lo que hoy es el gran centro de investigación de Cajamar que acaba de cumplir medio siglo.

Las Palmerillas se ha consolidado en este tiempo ulterior como un centro tecnológico de alcance nacional e internacional, especialmente en horticultura de invernadero en climas cálidos, destacado por el carácter aplicado de sus proyectos y por su intensa labor de transferencia y demostración práctica. Durante sus primeras décadas, centró su actividad en mejorar el riego, optimizar el diseño de invernaderos, perfeccionar el manejo de cultivos, reforzar la sanidad vegetal y promover nuevas variedades. Con la expansión de Cajamar y la consolidación del modelo productivo almeriense, incorporó nuevas líneas de trabajo ligadas a tecnologías de producción, control integrado de plagas, bioproductos y generación de valor añadido.

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