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Almería

La Navidad entra en la residencia de mayores 'El Zapillo': cenas y abrazos que nunca olvidarán

Por primera vez, las familias comparten Nochebuena y Nochevieja con sus mayores, dentro de la residencia

Cenas navideñas en la residencia.

Cenas navideñas en la residencia.La Voz

Marina Ginés
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Muchos de ellos no conocieron la Navidad cuando eran niños: nunca tuvieron un regalo, jamás vieron a los Reyes Magos y nunca se comieron las 12 uvas de Nochevieja. Esa es la realidad de centenares de mayores, que no vivieron una niñez ni juventud tan amable como la que conocemos hoy. Sin embargo, ahora, rozando los cien años, disfrutan como nunca antes de la magia de la Navidad.

En el Centro Residencial de Personas Mayores 'El Zapillo', donde algunos ya han pasado un tercio de su vida, se sienten como en casa. Porque eso es, al fin y al cabo, esta residencia: un hogar donde cada detalle y cada gesto cuentan. Prueba de ello son sus constantes iniciativas enfocadas al bienestar de los mayores, siempre con dignidad, respeto y cariño.

Cena navideña en la residencia de El Zapillo.

Cena navideña en la residencia de El Zapillo.La Voz

Y este año, la residencia ha dado un paso más allá: por primera vez, las familias han podido compartir la cena de Nochebuena y Nochevieja con sus mayores dentro del centro. Un gesto que, aunque pueda parecer sencillo, ha marcado profundamente estas fiestas. 

Si Mahoma no va a la montaña, la montaña irá a Mahoma

Pedro Padilla, director del centro, explica con emoción cómo surgió la idea: “El estado de una persona que ronda los 100 años es muy delicado, entonces las familias no los pueden sacar de la residencia porque requieren muchos cuidados sanitarios de todo tipo”.

Actividades navideñas con los mayores de la residencia El Zapillo.

Actividades navideñas con los mayores de la residencia El Zapillo.La Voz

Otros años, recuerda, algunos familiares intentaron sacar a sus mayores y a la media hora tuvieron que devolverlos por problemas de salud. “Así que dijimos: si ellos no pueden salir, vamos a traer aquí a los familiares”, cuenta.

El resultado superó todas las expectativas. “Solo en la primera tanda vinieron 29 personas, las expectativas estaban muy bajas y las superaron con creces. Tenían un menú especial de Navidad, nos hemos saltado un poco el tema médico —bromea—, nos han dado hasta un pequeño permiso para brindar con un poco de vino y comer algo de chocolate, aunque el permiso acaba ya este lunes”.

Una Navidad llena de actividades y cariño

“Hemos tenido unas Navidades como todas, aunque todavía seguimos de celebraciones, aún falta el Día de Reyes”, explica Padilla. “Ha sido una Navidad llena de actividades. Nuestros mayores se lo pasan increíble”.

Repartiendo regalos en la residencia.

Repartiendo regalos en la residencia.La Voz

Entre los momentos más especiales está la visita de colegios e institutos almerienses. “Se acercan a la residencia para acompañar a nuestros mayores, entregarles cartas de afecto y poner en marcha una iniciativa preciosa que se llama ‘apadrinar a nuestros mayores’. Muchos centros tienen títulos relacionados con sanidad o ámbito sociosanitario, y esto les acerca un poco a su futuro laboral. Fue un día maravilloso: hicieron juegos, decoraron con globos… nuestros mayores se lo pasaron increíble”.

Alegría en tiempos difíciles

Padilla subraya que estas fiestas no pierden la importancia a pesar de la situación sanitaria: “Estos momentos de alegría son imprescindibles para nuestros mayores. Aún trabajamos con mascarillas para protegerlos, y por eso cualquier sonrisa tiene muchísima más valor”.

Durante la Navidad no faltaron coros, actividades de teatro y visitas muy especiales. “Han venido los Papá Noel moteros, un grupo de voluntarios que recorre Almería en moto vestidos de Papá Noel, llevando regalos y cantando villancicos… aunque algunos como pueden”, bromea el director.

Celebraciones en la residencia de El Zapillo.

Celebraciones en la residencia de El Zapillo.La Voz

“Son unas fechas en las que la gente tiene vacaciones y se vuelca con nosotros, recibimos más actividades que nunca y estamos encantados”, asegura Padilla. Incluso en enero, la celebración continúa: “Este domingo, 4 de enero, hemos tenido un baile con la asociación Mente Sana para que nuestros mayores bailen. También les invitan a comer polvorones —con moderación, obviamente—. Ojalá todo el año fuese Navidad, porque recibimos más actividades que nunca”.

La magia de la Navidad amplificada

“El contacto con la familia, el comer con ellos, los villancicos, el ambiente, la decoración… da vida, es la magia de la Navidad”, afirma Padilla. “Desde que estoy en la residencia yo mismo vivo la Navidad de forma diferente. La magia aquí se vive de forma amplificada, no hay otro lugar igual”.

Los trabajadores de la residencia también brindan por Navidad.

Los trabajadores de la residencia también brindan por Navidad.La Voz

Y asegura con orgullo: “Hay más espíritu navideño dentro de la residencia que fuera. Muchas personas vienen expresamente en Navidad para ver nuestro belén, participar en actividades o asistir a nuestra peculiar cabalgata de Reyes”.

Una lección de vida para todos

El director concluye con una reflexión profunda: “Nuestros mayores necesitan lo que necesitamos todos: contacto humano. Dejar el móvil, mirarlos a la cara, tocarlos y estar con ellos. Ellos se dan cuenta de lo que es realmente la vida. Yo también lo he aprendido desde que estoy en la residencia”.

En El Zapillo, la Navidad no solo se celebra: se vive con ilusión, emoción y cariño, recordándonos que nunca es tarde para disfrutar de los pequeños milagros de la vida.

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