Condenado por parecerse a otro: el recuerdo de un testigo lo envió a prisión
Expertos en derecho y psicología debaten en Almería cómo la fragilidad de la memoria puede influir en condenas

Momento de las jornadas 'Identificación del delincuente. La rueda de reconocimiento y exhibición fotográfica: Memoria frente a ciencia'
En la justicia penal, un error puede cambiar la vida de una persona en cuestión de segundos. Un día eres un hombre libre y, al siguiente, el mero parecido físico que influye en la memoria de un testigo que te ha señalado en una fotografía, señalándote como autor de los hechos, puede ser clave para llevarte a prisión. Esa realidad, dura y a menudo ignorada, ha sido el eje de la jornada formativa “La rueda de reconocimiento y la exhibición fotográfica: memoria frente a ciencia”, que se está celebrando hoy en el Ilustre Colegio de la Abogacía de Almería.
La iniciativa, impulsada por el abogado almeriense Esteban Hernández-Thiel junto con el Colegio de Abogados de Almería, reunió a especialistas de distintas áreas: Margarita Diges Junco, catedrática de psicología de la memoria en la UAM; José Luis Ramírez Ortiz, magistrado de la Audiencia Provincial de Sevilla y redactor del Anteproyecto de la LECRIM; Claudio García Vidales, juez de Instrucción; Marta Inés Sierra López, magistrada titular del Juzgado Penal 4 de Almería; Esther Navarrete Morales y Esteban Hernández-Thiel, abogados; y Josefa Ramos Márquez, diputada de la Sexta Junta de Gobierno del ICA Almería.
El primer ponente recordó que el sistema penal es, ante todo, un sistema de garantías. Sin embargo, las investigaciones a menudo se ven afectadas por la fragilidad de la memoria humana. La convicción de que la memoria es inmutable, “eterna”, no solo es peligrosa, sino que puede ser decisiva a la hora de enviar a alguien a prisión.
A lo largo de ocho ponencias y mesas redondas, los expertos han debatido sobre los riesgos de basar condenas únicamente en identificaciones visuales basadas en el poder la memoria. Hernández-Thiel lo resumió con contundencia: “El uso de la memoria como prueba principal se sostiene en un mito jurídico creado en el siglo XIX puede conducir a errores graves, poniendo a inocentes tras las rejas”.
Un caso en Almería
Durante las ponencias, se abordaron diversos casos reales de personas inocentes que fueron condenados a raíz de una equivocación en la prueba de reconocimiento, ilustrando el riesgo de depender de la memoria humana como prueba principal. Entre ellos, el del condenado por robo en Almería, Houcine Nmeg, que fue sentenciado a tres años y dos meses de prisión por un asalto cometido en 2022. Según la defensa que llevó el caso, la sentencia, se basó exclusivamente en la identificación visual de una de las víctimas durante un forcejeo.
Nmeg siempre alegó que se encontraba en otro lugar en el momento de los hechos y aportó pruebas como un certificado bancario que acreditaba su presencia en un cajero minutos antes del robo, así como la solicitud de un análisis de ADN en objetos intervenidos en la escena. A pesar de estas pruebas y de que el recurso de revisión estaba en trámite en el Tribunal Supremo, la sentencia se ejecutó sin realizar el cotejo de ADN, según sostuvo su abogado, Hernández-Thiel, el cual denunció la “cabezonería” del tribunal al negar la prueba científica que podría haber confirmado su inocencia.
Perfil de los asistentes
El público, formado tanto por profesionales como por estudiantes de máster en Derecho y Psicología, pudo reflexionar sobre cómo la ciencia y la psicología de la memoria podrían incorporarse a los procedimientos legales. Se discutieron reformas posibles dentro del marco de la actual LECRIM, aún anclada en normas del siglo XIX, con el objetivo de reducir el margen de error y proteger tanto a inocentes como a víctimas.