El colegio de la abogacía de Almería completa el traslado de su sede
Próximamente, la sede contará también con salas de formación y una biblioteca jurídica

La fachada de la nueva sede del Ilustre Colegio de la Abogacía de Almería en la calle Limoneros.
Desde hace unos meses, la calle Limoneros en la capital tiene nuevos vecinos. El Ilustre Colegio de la Abogacía de Almería ha instalado allí su nueva sede y el lugar se ha convertido ya en un nuevo hogar para los profesionales y, a partir del lunes 11 de agosto, también lo será para los ciudadanos, ya que abrirá sus puertas al público para ofrecer sus servicios a la sociedad almeriense.
La sede cuenta con instalaciones adaptadas a las necesidades actuales: salón de actos, despachos, zonas de reunión y espacios de trabajo. Además, próximamente se abrirán las salas de formación y una biblioteca jurídica. Todo ello orientado a reforzar la actividad colegial y facilitar la labor diaria de los abogados.
Más espacio, más servicios
Desde esta ubicación se seguirán prestando todos los servicios tradicionales, incluyendo el Turno de Oficio, la tramitación de justicia gratuita y el Servicio de Orientación Jurídica, que ofrece atención directa a ciudadanos con dudas legales o que necesitan acceso a un abogado.
“Queremos que esta nueva sede sea también un punto de referencia para la ciudadanía”, subrayan desde el Colegio. La cercanía a los juzgados no solo es práctica, sino también simbólica: permite acortar distancias entre el ejercicio del Derecho y quienes acuden a él buscando soluciones.
Aunque su apertura al público general se va a relizar ahora, mientras se completaba el traslado y reforma total de la nueva sede se han realizado ya diferentes actos institucionales en ella, tales como la jura de nuevos colegiados y la entrega de distinciones a profesionales con décadas de trayectoria. El espacio también alberga reuniones de la Junta de Gobierno y actividades formativas.
La intención del Colegio es consolidar esta etapa como una oportunidad para crecer, mejorar sus prestaciones y seguir cumpliendo su función: representar a los abogados, defender sus intereses y ser un servicio útil para el conjunto de la sociedad.
Con el cambio de sede, el Colegio gana en funcionalidad, cercanía y visibilidad. Una nueva etapa que se abre con los mismos objetivos de siempre, pero con más medios para alcanzarlos.