La placita de toros del Paraje Guillén: un 'secreto' que se transforma en centro de celebraciones
El pequeño coso celebró una misa rociera, un homenaje a un vecina y presentó la nueva directiva de la asociación

Los vecinos de Paraje Guillén celebran una misa en su placita de toros.
Una balsa seca. Un espacio ruinoso, con ecos de otro tiempo, que ahora luce como una coqueta ‘placita’ de torear para escribir historias nuevas entre sus gentes.
Ahora, es un escenario propicio para inventar y reinventar todo tipo de actividades, porque no se trata sólo de un lugar escondido en la ciudad de Almería.
Se trata de las personas que se reúnen en torno a ella. De una comunidad apartada del núcleo de la capital —más que eso, se podría decir que es el extrarradio del extrarradio—, pero con un empeño feroz en mantenerse viva. Desde remangarse para quitar escombros con sus propias manos, hasta colocar la última bandera que engalana sus paredes a día de hoy. Un lugar para vivir y convivir: celebran fiestas, navidades, etc., y la semana pasada, el pequeño coso fue elegido para hacer un reconocimiento a sus vecinos.
Con el Día de Andalucía y el 8M como contexto, los residentes del Paraje Guillén, encabezados por la nueva directiva de la asociación de vecinos, decidieron organizar una misa rociera y rendir homenaje a varias personalidades del barrio. Un evento concebido como puente entre las festividades del 28 de febrero y el 8 de marzo, que no pudo celebrarse en la fecha prevista debido a la lluvia y al mal tiempo, lo que obligó a posponer los planes durante casi dos semanas.
Una misa rociera
Sin embargo, el pasado fin de semana, la comunidad dio lo mejor de sí misma para llevar a cabo su acto. No faltó un solo detalle: un altar sobre un escenario decorado con flores, un atril con microfonía, un coro rociero de voces femeninas y masculinas con su repertorio de sevillanas religiosas, una barra portátil, música e incluso la firma de libros de un escritor almeriense. Una verdadera coctelera de propuestas para todos los públicos.
Es cierto que la jornada del pasado domingo 16 de marzo estuvo marcada por el molesto viento, ese que con frecuencia azota las tierras almerienses, pero ya nada importaba. El evento estaba calendarizado y, contra todo pronóstico, salió adelante para disfrute de los vecinos.
La Asociación de Vecinos del Paraje Guillén dio inicio al acto agradeciendo a todos los asistentes por acudir a la convocatoria y presentó oficialmente a los miembros de la nueva directiva: Isabel Espigares como presidenta, Manuel Salmerón como vicepresidente, Natalia Pérez y Elena Garipova como tesorera y secretaria respectivamente.
Tras la introducción del nuevo equipo directivo, Francisco González Parrón, párroco de Costacabana y Loma Cabrera, ofició una emotiva misa rociera en la que participaron diversos vecinos con sus lecturas.
Finalizado el oficio religioso, la música y la alegría tomaron el protagonismo, con tapas, cerveza, vino y refrescos para los asistentes. Aunque entre los presentes se pudo ver a algunas caras conocidas del espectro político de la capital, como el concejal del Ayuntamiento de Almería Juan Francisco Rojas, el evento fue, ante todo, un acto por y para los vecinos.
La enfermera de todos
Uno de los momentos más emotivos de la jornada fue el homenaje a Dolores Morales Mañas, una veterana vecina a quien Isabel Espigares definió como "la enfermera de todos". Un rostro que esconde una historia de esfuerzo, sacrificio y determinación.

Dolores Morales recibió un homenaje de sus vecinos.
Dolores nació en 1949. En 1967 se casó y se trasladó a un cortijo en Las Norias, antes de llegar a Cabo de Gata, donde nacieron sus cuatro primeros hijos. En 1974 se mudó a Pujare, a un cortijo con granjas, donde tuvo a sus otros cuatro hijos.
El 8 de marzo de 1993 quedó viuda. Ese mismo año, con sus padres ya mayores y su padre gravemente enfermo, tomó la decisión de mudarse con sus ocho hijos al barrio de San Vicente, en El Alquián. Allí continuó su lucha incansable, trabajando sin descanso hasta en tres empleos, mientras sacaba adelante a su familia, hasta que, con el paso de los años, cada uno de sus hijos fue construyendo su propio camino y ella finalmente pudo jubilarse.
Por su entrega y sacrificio, la Asociación de Vecinos del Paraje Guillén quiso rendirle un merecido homenaje en el marco del Día Internacional de la Mujer. Arropada por su comunidad y con el cariño de los suyos, Dolores recibió este reconocimiento con emoción.
Versos eternos sobre la arena
Además del homenaje y la celebración, el evento contó con un espacio para la literatura. El poeta de Huércal de Almería, José Luis Molina García, compartió con los asistentes fragmentos de su libro 'Los versos eternos' y firmó ejemplares para los vecinos que quisieron llevarse un recuerdo de la jornada.
Y así, la placita de toros del Paraje Guillén volvió a convertirse en el corazón de la comunidad. Un lugar que no solo es testigo del esfuerzo de sus vecinos, sino también escenario de su historia, sus tradiciones y su voluntad inquebrantable de seguir adelante.