Sembrar futuro en una tierra olvidada
La excelencia de la ingeniería agrícola y el talento joven se unen en un proyecto premiado por Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Agrícolas de Almería que transforma el abandono en futuro sostenible

Juan Diego Quiles Iáñez recibe el Premio COITAAL al mejor Trabajo Fin de Grado de manos de Fernando Paniagua, presidente del Colegio de Ingenieros Agrícolas de Almería
Hay tierras que esperan. Tierras que, pese al silencio y al abandono, conservan intacta la posibilidad de volver a latir. Campos que guardan memoria. Parcelas castigadas por el tiempo, el abandono y la sequía que, sin embargo, continúan esperando una nueva oportunidad para florecer. Precisamente desde esa mirada sensible hacia el territorio nace el Trabajo Fin de Grado de Juan Diego Quiles Iáñez, reconocido por el Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Agrícolas de Almería con el premio al mejor TFG, dotado con 1.000 euros.
Titulado “Proyecto técnico para la recuperación de finca abandonada de frutales en el TM de Albox (Almería), implementando las instalaciones necesarias para la explotación del cultivo ecológico del algarrobo”, representa mucho más que una propuesta académica. Es una declaración de intenciones sobre el papel que la ingeniería agrícola desempeña en el presente y el futuro del medio rural.
A través de un exhaustivo trabajo técnico y territorial, el autor plantea la recuperación de una antigua finca de almendros abandonada para convertirla en una explotación ecológica de algarrobo, diseñada bajo criterios de sostenibilidad, eficiencia hídrica y adaptación climática. En una provincia donde el agua marca el destino del paisaje y de la agricultura, el proyecto apuesta por soluciones inteligentes, integrando sistemas de riego por goteo, infraestructuras agrícolas y un completo desarrollo técnico conforme a la normativa vigente.
La calidad del trabajo ha sido especialmente valorada tanto por su rigor técnico como por su aplicabilidad real. El estudio combina conocimiento agronómico, sensibilidad medioambiental y capacidad de planificación, demostrando cómo la ingeniería agrícola no solo transforma explotaciones, sino también territorios y oportunidades de futuro.
Porque detrás de cada cultivo sostenible hay cálculos, diseño, planificación y visión. Hay ingeniería agrícola. Una disciplina silenciosa, pero imprescindible, capaz de responder a algunos de los grandes desafíos actuales: la gestión eficiente del agua, la recuperación de espacios degradados, la sostenibilidad productiva y la resiliencia frente al cambio climático.
El acto de entrega del premio se celebró en la Universidad de Almería, en un encuentro marcado por el reconocimiento al esfuerzo, al talento y al compromiso con el sector agrario. Entre las autoridades presentes estuvo Fernando Paniagua, presidente de Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Agrícolas de Almería, quien destacó que “este trabajo refleja la enorme preparación de las nuevas generaciones de ingenieros/as técnicos agrícolas, capaces de aportar soluciones innovadoras, sostenibles y plenamente conectadas con la realidad del campo almeriense”.
Paniagua subrayó además la importancia de seguir impulsando proyectos de esta calidad, “porque la agricultura del futuro necesitará cada vez más conocimiento, tecnología y profesionales comprometidos con el territorio y con un modelo productivo sostenible”.
Durante el acto también estuvo presente Rosa María Ayala, directora de la Escuela, quien felicitó al estudiante por la excelencia y la proyección práctica de un trabajo que ejemplifica el valor de la formación universitaria aplicada al desarrollo agrícola y rural.
Con este reconocimiento, Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Agrícolas de Almería vuelve a poner en valor el talento emergente y la capacidad de la ingeniería agrícola para convertir ideas en soluciones reales, devolviendo vida a tierras que parecían condenadas al olvido.