La Junta advierte de la "merma" ambiental que sufren las Canales de Padules por su "masificación" y "mal uso"
"Genera tensiones que pueden afectar tanto a la conservación del medio natural como a la seguridad de las personas"

Archivo - El monumento natural de Las Canales de Padules, en Almería.
La Delegación Territorial de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía ha advertido de la "masificación" y el "mal uso" que se ha detectado en el Monumento Natural de las Canales de Padules, en Almería, donde la "gran presión" a la que se somete por parte de los visitantes ha hecho que el espacio esté "perdiendo en gran medida su naturalidad".
El Servicio de Espacios Naturales Protegidos de la Junta matiza que la presión se produce con carácter "estacional" aunque se ve "incrementada en época veraniega" ante una mayor afluencia de transeúntes, según se referencia en un documento de la Diputación en relación a una posible intervención en la zona.
Según han trasladado a Europa Press fuentes del Gobierno andaluz, en la última década y, especialmente, desde que el espacio fuera incluido en una campaña turística en 2014, se ha incrementado el número de visitantes que recibe este enclave natural, lo que "genera tensiones que pueden afectar tanto a la conservación del medio natural como a la seguridad de las personas".
Aunque los agentes de Medio Ambiente mantiene su trabajo de vigilancia y custodia sobre este espacio y, desde hace seis años, el Ayuntamiento de Padules realiza un control de acceso cobrando tres euros por vehículo, desde la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente creen que "lo correcto" sería formalizar un convenio para la encomienda de gestión.
De esta forma, según han abundado, "el Ayuntamiento podría seguir gestionando el control de los accesos en época estival y la Consejería continuaría atendiendo el mantenimiento y mejora de las instalaciones que construyó hace años", entre ellas, el área de descanso, sendas de acceso desde el aparcamiento, talanqueras o la señalización.
Según dicho documento, la Junta advierte de que la calidad ambiental del espacio se ha visto "mermada" en los últimos meses por varios factores, entre ellos la emisión de ruidos "procedentes de un bar o restaurante clandestino situado en un bancal limítrofe al cauce". De igual forma, se han detectado actuaciones "incívicas" que han dado lugar al deterioro de señales, barandillas de acceso al cauce o residuos.
El "excesivo tránsito" de personas por el mismo lecho del cauce también tiene consecuencias en el medio ambiente. Así, desde la Junta se avisa de que la alta presencia humana "está originando la desaparición de las zonas de freza de la trucha común", la cual es una especie en peligro de extinción en Andalucía.
Estos tránsitos también afectan a invertebrados y macro invertebrados acuáticos, reptiles como la culebra de agua y anfibios asociados a este ecosistema. Del mismo modo, la actividad humana provoca molestias en época de reproducción y cría de aves asociadas a los ecosistemas de ribera y rupícolas.
Todos estos elementos han supuesto además un aumento de la contaminación del agua y de la erosión del suelo así como una afección al paisaje "por intrusión de elementos artificiales, como pasarelas de madera, cables o tuberías".
La gran presión antrópica existente sobre el espacio protegido, que dispone ya de infraestructuras para su disfrute como un área recreativa, sendero, aparcamiento y señalización, llevaron recientemente a la Diputación de Almería a retirar un contrato por el que planteaba nuevas obras de equipamiento turístico en la zona.
La institución provincial, que desistió de la actuación valorada en 225.000 euros, reconoce a partir del informe de Medio Ambiente, emitido bajo su consulta, la "inviabilidad" de parte de las infraestructuras que se proyectaban y la "incertidumbre sobre su posterior mantenimiento en condiciones de seguridad para los usuarios", entre otros aspectos.
Con ello, la Diputación considera que concurren "razones de interés público" para retirar el contrato ante los inconvenientes "desde un punto de vista medioambiental" de la actuación, que contemplaba la creación de dos miradores con acceso "campo a través", lo que supondría más perjuicios para la flora y fauna silvestre.
De igual forma, la iniciativa planteaba un puente colgante "totalmente inviable" ante el carácter geológico de los suelos. Pese a la final retirada de toda la actuación, la Junta sí autorizó invertir en la mejora del espacio mediante un informe favorable para adecuar un mirador en una antigua era.