La Voz de Almeria

Turismo

El Parque Natural que empieza cuando termina el verano

Octubre devuelve a Cabo de Gata sus playas tranquilas, los paseos sin prisas y una forma diferente de descubrir uno de los lugares más conocidos de Almería

Villa Singular, en San José, con el Mediterráneo y el paisaje de Cabo de Gata como protagonistas.

Villa Singular, en San José, con el Mediterráneo y el paisaje de Cabo de Gata como protagonistas.La Voz

Sandra Ruiz Alarcón
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Hay otro Cabo de Gata después del verano. Uno en el que las temperaturas todavía permiten disfrutar del mar, las playas recuperan poco a poco la tranquilidad y caminar vuelve a ser un plan apetecible a cualquier hora. Un Parque Natural muy conocido por los almerienses que, sin embargo, cambia cuando desaparecen las prisas de julio y agosto.

Octubre es uno de esos meses en los que resulta fácil comprobarlo. Ya no hace falta madrugar para adelantarse a las horas de mayor afluencia ni organizar cada movimiento con demasiada antelación. Se puede caminar, sentarse frente al Mediterráneo sin mirar el reloj o volver a lugares visitados decenas de veces y encontrarlos distintos.

Y los almerienses tienen una ventaja difícil de igualar: pueden decidir escaparse prácticamente sobre la marcha.

Quedarse cuando normalmente volveríamos a casa

San José, Mónsul, Genoveses o Agua Amarga no necesitan demasiadas presentaciones para quien vive en la provincia. La diferencia puede estar, precisamente, en la forma de disfrutarlos.

Estamos acostumbrados a acercarnos al Parque Natural, pasar el día, comer y emprender el camino de vuelta. Pero quedarse una noche transforma por completo una escapada que está a pocos kilómetros de casa.

Esa posibilidad es también una de las apuestas del equipo encabezado por Francisco García, responsable de distintos alojamientos y establecimientos vinculados al Parque Natural. El objetivo es prolongar la actividad más allá de los meses de mayor ocupación y avanzar en uno de los grandes retos turísticos de la provincia: la desestacionalización.

Bajo El Cabo Singular se encuentran propuestas diferentes como Hotel MC San José, Villa Singular, Finca Maltés y La Joya de Agua Amarga, además de otros establecimientos bajo gestión como Hostal Las Gaviotas, Hostal del Cabo y Casa Pepe San José.

Del Mediterráneo al silencio del interior

Las posibilidades permiten elegir incluso qué Cabo de Gata se quiere encontrar. Hotel MC San José ofrece una estancia a pocos minutos del centro y del mar, mientras que Villa Singular convierte las vistas al Mediterráneo y la privacidad en parte de la propia escapada.

A pocos kilómetros, el paisaje cambia. En Las Bocas de los Frailes, Finca Maltés propone otra experiencia, marcada por el silencio y la tranquilidad de una finca integrada en el entorno del Parque Natural. En Agua Amarga, La Joya suma doce habitaciones y una propuesta más íntima en uno de los núcleos costeros más reconocibles de la zona.

La Joya de Agua Amarga ofrece una estancia rodeada de tranquilidad en pleno Parque Natural.

La Joya de Agua Amarga ofrece una estancia rodeada de tranquilidad en pleno Parque Natural.La Voz

Hostal del Cabo y Hostal Las Gaviotas amplían las alternativas para quienes prefieren una estancia más sencilla y tener San José y el mar a pocos pasos.

Porque prolongar la visita también cambia algo tan sencillo como la hora de regresar. Ya no hay que pensar en coger el coche después de comer ni en aprovechar las últimas horas antes de volver a casa.

También alrededor de una mesa

El otoño permite recuperar otro de esos pequeños placeres que en temporada alta pueden quedar condicionados por las prisas: sentarse a comer sin estar pendiente del reloj.

Casa Pepe San José completa la propuesta gastronómica con una cocina mediterránea en la que tienen protagonismo los arroces, el pescado y los productos del mar.

La apuesta de Francisco García y su equipo pasa precisamente por demostrar que el Parque Natural puede seguir teniendo vida mucho después de agosto, manteniendo la calidad, el servicio y la imagen del destino durante más meses del año.

Y para conseguirlo hay un visitante especialmente importante: el propio almeriense.

No hacen falta demasiados días, preparar una maleta con semanas de antelación ni recorrer cientos de kilómetros. A veces basta con cambiar la rutina, conducir un poco y mirar como viajeros aquello que tenemos al lado.

El verano ha terminado. El Parque Natural, afortunadamente, no. Y quizá octubre sea precisamente el momento de volver para descubrirlo de otra manera.

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