La Voz de Almeria

Cultura

Lepanto: tres músicos, cartas y un viaje a Japón en su vuelta al Apolo de Almería con nuevo disco

Manu Carmona, Ángel Peñalver y Juanrra Fernández cuentan la historia de 'Daruma', un álbum inspirado en un amuleto japonés que simboliza las metas por cumplir

Lepanto en su concierto en el Apolo

Lepanto en su concierto en el ApoloJosé Antonio Holgado

Sara Ruiz
Publicado por

Creado:

Actualizado:

Hay cartas que uno escribe sin imaginar hasta dónde pueden llegar. Algunas sirven para despedirse, otras para dar las gracias y otras, simplemente, para decir aquello que cuesta expresar en voz alta. En tiempos en los que casi todo cabe en la pantalla de un teléfono, todavía hay quien confía en el papel, en las palabras que se pueden guardar en un cajón y recuperar años después. Porque hay historias que empiezan con un sobre, un destinatario y unas cuantas líneas escritas con cariño, pero terminan llegando mucho más lejos de lo que nadie habría imaginado.

Manu Carmona, músico almeriense y cartero de profesión, nunca imaginó que aquellas cartas que dejó en los buzones de sus vecinos de El Zapillo, antes de marcharse a Granada, acabarían viajando mucho más lejos que él. Solo quería despedirse y agradecerles los años compartidos, pero aquel gesto terminó cruzando las fronteras del barrio y llegando a los medios de comunicación de todo el país. Tres años después, el papel ha vuelto a encontrar un lugar en su historia, aunque esta vez las palabras vienen acompañadas de música. 

Porque detrás de aquel cartero que se despidió de sus vecinos también está el alma de Lepanto, la banda que comparte con Ángel Peñalver, también almeriense, y Juanrra Fernández, granadino, y que presentó el viernes en el Teatro Apolo de Almería 'Daruma', un disco nacido de un viaje a Japón, un pequeño amuleto y una promesa que esperaba ser cumplida.

Canciones pendientes

Pero para entender cómo aquel pequeño amuleto terminó dando nombre a todo un disco hay que retroceder unos cuantos años, hasta una época en la que Lepanto todavía no existía y algunas canciones esperaban su oportunidad. Eran composiciones que Carmona había ido dejando atrás durante su etapa en Casino y Cables Cruzados, dos de las bandas más influyentes de la escena almeriense de la última década. En 2020, en pleno año de confinamientos y de tantas cosas que quedaron en suspenso, el músico decidió que aquellas melodías merecían encontrar su propio camino. Así nació Lepanto, un proyecto que comenzó dando una segunda vida a canciones que no habían encontrado su lugar y que, seis años después, continúa escribiendo nuevos capítulos.

Desde entonces han pasado muchas cosas. Llegaron 'Adicción', 'El Duelo' y 'El Duelo 2.0', las primeras grabaciones, los festivales, los kilómetros recorridos para subirse a distintos escenarios y también los cambios de formación. Por el camino, Lepanto ha ido construyendo un sonido en el que conviven el pop y el rock, las melodías de los años sesenta y los ecos de la 'new wave', una mezcla que encuentra en 'Daruma' su expresión más reciente. Con la incorporación de Peñalver como guitarrista y, más adelante, de Fernández como batería, el proyecto terminó convirtiéndose en el trío que es hoy. 

Lepanto en los estudios de SER Almería

Lepanto en los estudios de SER AlmeríaLA VOZ

Y entre tantos conciertos, ensayos y canciones también fue creciendo algo que no aparece en los créditos de ningún disco. "Somos una familia ya", confesaba Fernández en los micrófonos de Hoy por Hoy Almería, apenas unas horas antes de presentar su nuevo trabajo. Una frase sencilla que habla de lo que significa compartir algo más que un escenario.

Y fue precisamente en esta nueva etapa cuando un viaje de Peñalver a Japón terminó dejando huella en la historia del grupo. El guitarrista regresó con un Daruma, un pequeño amuleto tradicional japonés que guarda una curiosa costumbre: se le pinta un ojo al proponerse una meta y el segundo cuando se consigue. "Les dije: venga, vamos a pintarle el ojo y cuando acabemos el disco, le pintamos el otro", recordaba en la SER. Los tres ya estaban preparando nuevas canciones y aquel muñeco se convirtió en una forma de recordar el objetivo que tenían por delante. Pero la idea fue creciendo hasta dar sentido al propio álbum. Lo que había comenzado como un recuerdo de viaje terminó convirtiéndose en el símbolo de todo aquello que querían contar a través de su música: los propósitos, la perseverancia y las ganas de seguir adelante.

Daruma, amuleto japonés

Daruma, amuleto japonésTierra Zen

Por correo hasta Almería

Y entre las canciones que fueron dando forma a 'Daruma' hubo una que encontró una manera muy particular de darse a conocer. 'Yo soy aquel', el inolvidable tema escrito por Manuel Alejandro e interpretado por Raphael, regresó convertido en una versión de Lepanto. Pero antes de que empezara a sonar, el grupo quiso que llegara a sus destinatarios de una forma diferente. Fue entonces cuando Carmona recuperó aquella costumbre que, tres años atrás, había convertido una despedida en El Zapillo en una historia conocida en toda España. Esta vez, las cartas no llevaban un adiós, sino una invitación a escuchar algo nuevo. Y entre los buzones elegidos estuvo el de La Voz de Almería.

En su interior esperaba una ilustración de Raphael realizada por Sergio, del estudio almeriense Pumpeico, junto a un código QR que permitía descubrir la canción. Una manera de presentar su música que parecía ir a contracorriente en una época en la que casi todo se anuncia con una publicación en redes sociales. "Me parece una forma muy bonita de expresar el contenido a través de una carta", explicaba Carmona durante su visita a Hoy por Hoy Almería, donde reconocía que el papel siempre había estado muy presente en su vida, tanto en casa como en su trabajo. Y es que, para alguien que ha pasado tantos años repartiendo correspondencia, quizá no había mejor manera de hacer llegar una canción que convertirla, por un momento, en una carta.

Aquella versión también encontró su lugar sobre el escenario del Teatro Apolo el pasado viernes 9 de octubre. Lepanto la interpretó acompañado por Pepe, vocalista de la desaparecida banda almeriense Roi, en una noche en la que las canciones de 'Daruma' sonaron siguiendo el orden original del disco. También hubo espacio para compartir escenario con Juan Diego, de Fumangie, y para disfrutar de los cordobeses Los Primos Chicos, encargados de abrir una velada en la que la música independiente volvió a encontrar su sitio en Almería. Para Manu Carmona, aquel escenario tenía además un significado especial. "Es el sitio donde todos los grupos de Almería, en su puesta de largo, han presentado sus discos", reconocía horas antes del concierto en Hoy por Hoy Almería.

Lepanto en su concierto en el Apolo

Lepanto en su concierto en el ApoloJosé Antonio Holgado

Una noche que se quedó corta

El resultado dejó un recuerdo difícil de olvidar entre los integrantes de Lepanto, que se marcharon del escenario con la sensación de que la noche podría haber durado un poco más. "Nos quedamos incluso con ganas de tocar un rato más", reconocen, satisfechos con la acogida del público y las muestras de cariño recibidas después del concierto. La respuesta a las nuevas canciones fue especialmente positiva, pero también hubo espacio para las sorpresas, las colaboraciones y los momentos compartidos con los asistentes. "El balance fue buenísimo", aseguran, todavía con la emoción de una noche que llevaban tiempo preparando.

Ahora, con la presentación en Almería a sus espaldas, Lepanto pone la mirada en los próximos escenarios. El grupo prepara una serie de conciertos en formato acústico con fechas ya cerradas en Murcia, Granada y Barcelona, mientras trabaja para sumar otras ciudades como Zaragoza y Valencia. Una oportunidad para mostrar una faceta diferente de sus canciones y seguir ampliando el recorrido de 'Daruma', que todavía tiene mucho camino por delante.

Y quizá lo más bonito de esta historia sea que nunca ha tratado solo de música, cartas o amuletos japoneses, sino de dar una segunda oportunidad a lo que parecía haberse quedado atrás. Porque algunas canciones necesitan tiempo para encontrar su lugar, igual que algunas cartas tardan en llegar a su destino. Y las de Lepanto lo encontraron en un escenario de Almería, donde aquel propósito que nació con un ojo sin pintar terminó convertido en música.

Carta enviada por Lepanto

Carta enviada por LepantoLA VOZ

tracking