Miguel Poveda se cuela en la infancia de Lorca y enseña cómo es la casa de Almería donde pasó su niñez
El cantaor, que actuó este sábado en la Plaza de Toros de Almería, ha compartido en redes su recorrido por el alojamiento

Miguel Poveda junto al busto de Federico García Lorca, en Almería.
Con una ilusión desbordante plasmada en la cara y sin dejar de exclamar "qué bonito" mientras recorría cada rincón de su alojamiento. Así es cómo Miguel Poveda ha convertido su paso por Almería en una pequeña inmersión en el universo de Federico García Lorca. El cantaor, que este sábado ofreció un multitudinario concierto en la Plaza de Toros de la capital, ha aprovechado su estancia en la ciudad para acercarse un poco más al poeta al que tanto admira.
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Juanjo Leal
Lo ha hecho alojándose en la histórica casona de la Plaza Maestro Rodríguez, en Almería, donde el granadino pasó parte de su infancia tras trasladarse a la capital entre 1906 y 1909 junto a su profesor y tutor, Antonio Rodríguez Espinosa. Durante esta etapa, cuando de los 6 a 9 años de edad, el poeta aprendió a tocar el piano mientras empezaban a despuntar sus primeros versos.
Este universo interior del poeta es el que Miguel Poveda se ha encontrado al alojarse en la vivienda de 1860 y así lo ha querido compartir el cantante en sus redes sociales. A modo de house tour, Poveda recorre en un vídeo todas las estancias del alojamiento —convertido en un espacio turístico cultural por el ilustrador Antonio Lorente—. Comienza mostrando los exteriores, junto a un busto del artista lorquino levantado en su honor, para después abrir la puerta y dar de frente con una ilustración en la que el Lorca adulto se reencuentra con otra versión de él más pequeño, con la propia vivienda a sus espaldas, y que hace suspirar al cantante.
Tras el recibidor, pasa al salón, en el que le espera un gran mural del Cortijo del Fraile, lugar que inspiró su obra Bodas de Sangre; y así durante todo el recorrido, entre exclamaciones de "¡qué buen gusto!" ante cada detalle. En el vídeo también muestra el dormitorio y se detiene especialmente en el comedor, uno de los espacios que más le fascinan: una de sus paredes está repleta de cartas, escritos, borradores y poemas de Federico García Lorca.
Es precisamente allí donde Poveda aparece por la mañana, café en mano y todavía maravillado con el lugar, en una pintoresca taza tematizada con motivos lorquianos. Porque en esta casa, hasta la vajilla rinde homenaje al poeta.
Poveda, fascinado
"¿Quién es este hombre que me ha transformado? Quiero viajar por donde él viajó", decía Poveda en una entrevista en Verdades Incómodas, para después añadir: "Quiero verlo ahora con mis ojos para entender mejor un poco cómo él lo vivía". No es, por tanto, casualidad que el cantaor haya elegido precisamente esta casa para pasar la noche en Almería.
El artista lleva tiempo reivindicando la importancia de conocer los lugares que formaron parte de la vida de Lorca para "volver a ponerle ojos a Federico". Por eso, recorrer cada estancia de la vivienda, descubrir sus referencias lorquianas y terminar la mañana besando la taza en la que sorbe el café rodeado de su caligrafía supone para Poveda mucho más que una simple estancia: es, de algún modo, acercarse físicamente al universo del poeta al que tanto admira.