David Bisbal desvela los detalles de 'Eternos' al tener por primera vez su nuevo disco en las manos
Un reloj de arena y un vinilo dorado esconden el significado de un álbum que recupera diez canciones que han marcado generaciones

David Bisbal muestra el vinilo y el reloj de arena que acompañan a su nuevo disco, ‘Eternos’.
Hay canciones que uno escucha por primera vez sin saber que van a acompañarle toda la vida. Suenan en casa, en la radio o en la voz de quienes estaban antes que nosotros y, casi sin darnos cuenta, terminan formando parte de nuestros recuerdos. Pasan los años, cambian las épocas y llega nueva música, pero basta con que vuelvan a sonar unos segundos para regresar a algún lugar, a alguna persona, a algún momento. Quizá por eso hay canciones que nunca terminan de envejecer.
A esas canciones ha querido volver David Bisbal en 'Eternos', su nuevo disco. Después de meses trabajando en uno de sus proyectos más personales, el cantante ha podido tener por primera vez entre sus manos las ediciones físicas del álbum, que verá la luz el próximo 2 de octubre, y ha compartido ese momento en redes sociales mostrando algunos de sus detalles. El trabajo ya puede reservarse en preventa en distintos formatos y packs, con opciones que incluyen CD, vinilo, camiseta o calendario, además de una BOX exclusiva. Un vinilo dorado, un cuidado libreto, fotografías o un reloj de arena forman parte de un proyecto en el que hasta el diseño habla de lo mismo que su música: del tiempo que pasa y de todo aquello que, pese a él, permanece.
El tiempo pasa, las canciones quedan
Y para contar precisamente eso, Bisbal ha elegido un símbolo tan sencillo como reconocible: un reloj de arena. Es uno de los elementos que acompañan la edición física de Eternos y también el que mejor resume la idea sobre la que ha construido todo el proyecto. La arena cae, como lo han hecho los años desde que aquellas canciones fueron escritas, pero sus melodías han conseguido permanecer mucho después de que terminara su tiempo.
Porque 'Eternos' nace de una certeza que el almeriense ha querido trasladar también al diseño: hay canciones que sobreviven a quienes las escribieron, a quienes las cantaron por primera vez e incluso a la época para la que fueron creadas. Pasan de una voz a otra y de una generación a la siguiente hasta acabar formando parte de una memoria compartida. Ahora es Bisbal quien las recoge para darles una nueva vida sin borrar todo lo que llevan detrás.
El cantante ha podido descubrir también por primera vez el CD físico, desde la portada y la contraportada hasta un libreto en el que explica el porqué de esta grabación y deja sus agradecimientos. Cada página acompaña a ese viaje hacia la música con la que creció y hacia los artistas y compositores que terminaron dejando huella en su manera de entenderla.
Pero quizá sea el vinilo el que mejor convierte esa intención en un objeto. De tonalidad dorada y protegido por una funda transparente en la que pueden leerse el título y las canciones del álbum, recupera además una forma de escuchar música que obliga a detenerse: sacarlo, colocarlo, dejar caer la aguja y escuchar. Justo lo contrario de las prisas con las que tantas veces pasa ahora la música por nuestras vidas.
Diez canciones que ya eran eternas
Basta con mirar los títulos elegidos para entender por qué este disco solo podía llamarse 'Eternos'. No son simplemente diez versiones ni una selección de grandes éxitos del pasado. Son canciones que acompañaron a Bisbal desde mucho antes de que fuera él quien se subiera a un escenario y que, varias décadas después de haber sido escritas, siguen encontrando nuevas voces y nuevos públicos.
El almeriense ha escogido 'Vivir así es morir de amor', 'Adoro', 'Frente a frente', 'Te quiero, te quiero', 'Abrázame muy fuerte', 'Qué sabe nadie', 'Amor eterno', 'Quijote', 'El amar y el querer' y 'Aquellas pequeñas cosas'. Un repertorio que permite viajar por algunas de las grandes voces de la música en español, desde Camilo Sesto, Nino Bravo, Raphael o Julio Iglesias hasta Rocío Dúrcal, José José, Jeanette, Juan Gabriel o Joan Manuel Serrat.
Pero 'Eternos' quiere mirar también más allá de quienes las hicieron famosas. Bisbal ha puesto el foco en los compositores que consiguieron escribir canciones capaces de sobrevivir a su propia época, con nombres como Armando Manzanero, Manuel Alejandro, Purificación Casas, Juan Gabriel, Augusto Algueró, Rafael de León o el propio Serrat. A todos ellos rinde tributo ahora llevando aquellas melodías a su terreno, con una interpretación cercana al crooner —un tipo de cantante de pop tradicional y jazz vocal que surgió en Estados Unidos a mediados de los años 1920— y una sonoridad que recupera el carácter clásico y orgánico de las grandes grabaciones de los años 70 y 80.
Quizá ahí esté, al final, todo el sentido de este disco. La arena seguirá cayendo, los años seguirán acumulándose y llegarán nuevas canciones para contar nuevas historias. Pero habrá algunas que volverán a sonar cuando quienes las escucharon por primera vez ya no estén y encontrarán a alguien dispuesto a cantarlas de nuevo. Bisbal ha elegido diez de ellas. Diez canciones que no necesitan que nadie las convierta en eternas, porque llevan décadas demostrando que el tiempo puede pasar por todo, menos por ellas.