‘Tocata y fuga’: humor corrosivo con el “par de culebras” más célebre del teatro almeriense
Dita Ruiz y Fernando Labordeta protagonizan una obra escrita y dirigida por Antonio de la Trinidad

Dita Ruiz y Fernando Labordeta en la obra ‘Malas y maldecías: Tocata y fuga’.
La Escuela Municipal de Música y Artes de Almería (EMMA) acoge este sábado 7 de marzo, a las 20:00 horas, la representación de la comedia teatral ‘Malas y maldecías: Tocata y fuga’, escrita y dirigida por Antonio de la Trinidad Ruiz.
El montaje, una producción de la compañía almeriense Luna Roja Teatro, es la continuación de ‘Malas y maldecías’, representada en este mismo escenario el pasado 14 de febrero.
En la primera entrega, una de las comedias más veteranas y celebradas de la compañía almeriense, Balbina y María José son dos chicas que trabajan como limpiadoras en un sórdido club de alterne.
Hastiadas de su miserable existencia, un mal día deciden poner en marcha un plan que les valga para salir de sus infames vidas. Sin embargo, mientras proyectan esta empresa criminal surgirán recuerdos, rencillas y un puñado de muy oscuros secretos que amenazarán con llevarse por delante su plan y a ellas mismas.
En esta segunda parte, Antonio de la Trinidad los lleva “más allá, vistiéndolos con hábito benedictino, porque su maldad no conoce límites y desprecian y destruyen cualquier símbolo por muy sagrado que sea en provecho propio, con absoluto desprecio por el prójimo”, detalla el autor del texto.
“Los tipos de Balbina y María José, desprovistos de moralidad y vergüenza, sujetos al crimen en todas sus facetas, extorsión, asesinato, trata de blancas, robo y conducción sin licencia, entre otras preciosidades, nos dan mucho juego”, señala.
El reparto
De este modo, los actores Fernando Labordeta y Dita Ruiz, referentes indiscutidos de la escena almeriense, recuperan sus roles originales y les dan la necesaria vuelta de tuerca para sacar adelante una comedia ácida y perversa, alejándolos de cualquier atisbo de decencia posible.
“Balbina y María José lo azufran todo, desde la cuna de los niños chicos hasta el Círculo Mercantil. Son pavorosas”, dice Ruiz, quien añade: “La ambientación de ‘Malas y maldecías: Tocata y fuga’ en un monasterio nos parecía muy jugosa, y nos divertía ver cómo este par de culebras tienen la capacidad suficiente como para envenenar un lugar tan sagrado a priori como se supone que es una comunidad monástica”.