Descubrir Almería a través de una noche llena de historia
Descubrir Almería a través de una noche llena de historia
“Abderramán III vino de Córdoba a Almería en busca de un puerto para comerciar con los pueblos del Mediterráneo”. Este es el principio de Almería como ciudad musulmana, ‘Al-mariyat’, que significa ‘Espejo del mar’, y el inicio de la visita nocturna que sumerge a los visitantes en un viaje al pasado.
En la Plaza de la Constitución, antigua Plaza Vieja, arranca una noche en la que la historia se convierte en la protagonista. Cada plaza, edificio o calle, descubre las vivencias de otra época cuyos actores son personajes relevantes de una Almería antigua. “Lo que más me gusta es lo que me están contando”, comenta José Ignacio Redondo,que ha venido de turista. “Porque una cosa es ver las ciudades y otra que te expliquen su historia”.
La Plaza de la Catedral es la siguiente parada en esta ruta por el centro de la ciudad. Los robustos muros de piedra del monumento, que en otro tiempo actuaron como fortaleza, acaparan la atención de los visitantes. “La Alcazaba y la Catedral son los puntos que más le impresionan a la gente”, insiste Sonia Ruiz, guía de la visita nocturna.
No sólo para turistas
“He paseado muchas veces por el centro pero nunca de esta forma”, cuenta Dolores Vicente, residente en Almería. Su caso es sólo un ejemplo de los muchos almerienses que se apuntan a estas actividades para conocer mejor su tierra. “Recomiendo esta visita, porque estás en tu propia ciudad y descubres nuevas cosas que no sabías, y es muy interesante”, destaca.
De esta forma, turistas y almerienses comparten camino en este paseo, que se detiene en la Plaza de Bendicho. En esta zona se encuentra el busto de Celia Viñas y la Casa de los Puches, un lugar con anécdotas. En la plaza cercana a la casa se explica la trayectoria de la familia de los Puches, la cual da cual nombre a una barriada. “Lo que más curiosidad me ha despertado ha sido la Casa de los Puches, no sabía por qué el barrio se llamaba así”, comenta Dolores Vicente, algo que comparten otros visitanes almerienses.
Entre calles y plazas, el itinerario continúa hasta llegar a la Plaza Urrutia, donde se encuentra uno de los quioscos de entrada a los refugios de la Guerra Civil. “Antes de la visita habíamos pasado por algunos sitios sin prestarle atención, porque no te paras a pensar en la importancia que puedan tener”, cuenta Manuel Niembra. Por tanto, queda patente que los edificios son algo más que construcciones, y albergan historias que contar.
Al llegar a la Escuela de Artes un aplauso pone fin a este viaje por la historia almeriense.