La pintora almeriense que se inspira en el crochet de su abuela para crear arte
La pintora presentó su cuadro 'La Pasión' el sábado 5 de septiembre en la galería Beatriz Pereira de Plasencia

La artista María Hernández en una sesión fotográfica
Pintora y artista textil, María Hernández Belmonte (Almería,1997) profundiza en una entrevista del sentido que le aporta a su arte y cómo está siendo sus primeros pasos en su trayectoria profesional. Gran parte de su identidad artística proviene de la influencia de su abuela. “Ella fue la que me enseñó a hacer crochet, y ahora esa disciplina constituye una parte muy importante en mi trayectoria artística”.
El arte textil, según cuenta a La Voz, siempre se ha relacionado en gran parte con la artesanía doméstica; en concreto, con el ámbito de la mujer. Esta especialidad se ha reivindicado últimamente, porque una pieza de crochet puede ser un gorro o una bufanda, pero también puede ser una obra de arte. “Yo uso el crochet porque es algo muy personal. Las piezas que pinto las suelo tejer primero porque me interesan como material y en cómo se reflejan los puntos que se unen en la pintura”.
Inicio de su carrera profesional
Tras estudiar la carrera de Bellas Artes y terminar el Máster Universitario en Producción e Investigación en Arte, la autora se está dedicando a producir obras en un taller compartido de Granada, que es también un espacio de la red de artistas de la ciudad, llamado Menosuno. “Comparto el estudio con siete artistas más; estoy empezando ahora en el ámbito laboral, y me están ayudando bastante”, detalla.
Su pintura es figurativa, contemporánea, enfocada en el retrato, y plasma conceptos como la nostalgia, la memoria, la propia identidad y el recuerdo. “Me encanta pintar retratos porque me interesa mucho reflejar el momento exacto de la persona, porque para mí la pintura es como una manera de sobrevivir a la muerte y al olvido”, reflexiona.
Siguiendo en esta línea, Hernández se describe a sí misma como una persona nostálgica, que siempre se respalda en los recuerdos, y por eso juega con los elementos de la carne y lo etéreo, la memoria y el olvido, la vida y la muerte, lo oculto y lo visible, cómo se perciben las personas y lo que dejan ver al mundo.
Desde muy pequeña tenía claro que su camino iba a estar relacionado con los lienzos y el dibujo. “Tenía cinco años y ya empecé a pintar. No he parado hasta el día de hoy”. En su caso, proviene a su vez de una familia de artistas, por lo que no encontró ninguna dificultad en su entorno cuando anunció a lo que quería dedicarse. “He visto lo que supone de primera mano, en muchas ocasiones no es un camino fácil, pero también tengo esa visión del trabajo y el esfuerzo que supone”, recalca.
Asimismo, su último gran proyecto vio la luz el sábado 5 de septiembre, dado que Hernández se trasladó hasta Plasencia, a la galería Beatriz Pereira, para inaugurar la exposición ‘Entre interiores’, donde diez artistas ofrecieron sus puntos de vista sobre su mundo interior.
En su caso, la creadora presentó ‘La Pasión’, un cuadro en el que aparece una mujer cubierta por un tapiz de crochet. En la obra, ella reflexiona sobre lo que se ve, pero a la vez sobre lo que no se deja ver: el filtro individual de la propia mirada y de la mirada ajena con respecto a la identidad, presentándose ante el mundo resguardados bajo una protección ilusoria que, casi siempre, actúa como una prisión del ser.