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Dejó Almería por París hace 25 años para hacer documentales y ahora su vida se convierte en novela de aventuras

El cineasta Emilio Belmonte debuta en las letras con ‘Cómo se filma un unicornio’ (La Huerta Grande)

Emilio Belmonte, con su novela ‘Cómo se filma un unicornio’ en Almería.

Emilio Belmonte, con su novela ‘Cómo se filma un unicornio’ en Almería.La Voz

Evaristo Martínez
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Filmar un unicornio es imposible, básicamente porque los unicornios no existen. Pero esa no es la cuestión: hablamos de perseguir un sueño, de impulsar el corazón por el mundo al dictado de una pasión, por más que el sentido común sea incapaz de entenderlo. 

Esa pulsión es la que llevó al almeriense Emilio Belmonte a instalarse hace un cuarto de siglo en París: quería ser cineasta documental, contar la vida a través de su cámara. Ahora, ese bagaje se plasma en ‘Cómo se filma un unicornio’ (La Huerta Grande), novela de autoficción que es muchas cosas a la vez, y todas fantásticas.

“Es un tratado de cine documental, un viaje de aventuras, un relato de iniciación. Y una tragedia con mucho humor: tragedia en el sentido del precio que estás dispuesto a pagar por un deseo desmesurado, ya sea una adicción, un cuerpo, un proyecto, un trabajo”, reflexiona.

Aunque permanece vinculado al audiovisual desde que aterrizó en la capital gala —adonde llegó con una beca Erasmus—, Belmonte se licenció hace seis años por la Escuela Nacional de Cine de Francia (La Fémis). “Tuve que presentar una memoria y fue cuando, por primera vez, reflexioné por escrito sobre mi trabajo. Algo entonces hizo clic en mí”, rememora sobre el germen del libro.

Realidad y ficción

La novela comienza en Almería a finales de los 90, con dos amigos grabando a inmigrantes que hacen cola en busca de sus papeles para un documental, y viaja por todo el mundo, como ha hecho Belmonte detrás de decenas de historias.

El protagonista es el propio Emilio, o más bien un trasunto: el lector se preguntará qué hay de verdad y qué de ficción en lo que aparenta ser un relato biográfico. “La memoria no se recuerda, se reconstruye”, afirma. “Si a eso le añades que el cine documental nunca ha sido un reflejo de la realidad, sino una interpretación de esa realidad y que ha jugado con lo que es verdad y lo que es mentira, el libro tenía que jugar a eso”.

Para Belmonte, una de las virtudes de ‘Cómo se filma un unicornio’ es que permite “vivir desde dentro” la experiencia del cine documental, el “detalle y despojamiento” del oficio, donde él se ha encontrado con engaños de productores y fatalidades diversas que, sin embargo, nunca le han hecho desistir. “Suelo decir que hasta el rabo todo es toro. Y a veces la única salida posible es hacia delante. La cultura y el arte son difíciles, un recorrido sembrado de obstáculos”.

En uno de los pasajes de la novela, por ejemplo, el protagonista ve cómo le rechazan un proyecto que acaba cristalizando en una cadena de televisión. “Eso sucede, claro”, asegura. “Pero me pasa a mí y al chaval joven que está diseñando en El Ejido el prototipo de una máquina envasadora. Hay que caerse y levantarse, una y otra vez: ese también es el mensaje del libro”.

Vivir otras vidas

A pesar de todo, o precisamente gracias a ello, Emilio Belmonte ha encontrado en el cine documental “algo muy hermoso”: la posibilidad de “vivir otras vidas”, en el sentido de tener un contacto “estrecho, inmediato y desde dentro” con realidades ajenas.

Él empezó en el género porque era lo más sencillo. Comenzó a estudiar ‘teleco’, abandonó por Filología Hispánica y cuando llegó como Erasmus a París decidió satisfacer su “curiosidad” cogiendo una cámara y buscando su lugar en el mundo. “Era lo más barato. En ese tiempo no existía internet, ni redes, grababa en casetes... Es una época muy distinta, pero no tan alejada en el tiempo”.

Hoy, el Emilio Belmonte que ahora se lanza a la novela ha culminado una trilogía cinematográfica para cines, ‘La piedra y el centro’, un “trabajo patrimonial” sobre tres grandes figuras del flamenco producido en Francia: la bailaora Rocío Molina en ‘Impulso’ (2017), el músico Jorge Pardo en ‘Trance’ (2021) y el cantaor Tomás de Perrate en ‘Rito’ (2026), que estrenará el próximo otoño. “Me acerco a ellos porque creo que compartimos cosas: en su búsqueda artística, me encuentro a mí mismo”.

“Amo y me duele a almería por encima de todo”

Almería está muy presente en la novela. “La llevo dentro: sigo siendo el mismo niño quemado por el sol en las playas del Cabo de Gata con mi bocadillo de tortilla. Es el refugio de una infancia feliz”, evoca. Vive en París, “una ciudad dura”, pero regresa a menudo. “Mis hijos son bilingües. Y me gustaría morirme en Almería”. Conocedor de los desafíos de la provincia, cree que la sociedad civil debería acabar con la “deuda histórica” que Almería tiene con el transporte. “Me duele y amo a mi tierra por encima de todo, sin banderas”.
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