José Tuvilla publica su sexto poemario, ‘Con el tiempo a solas’
Educador, escritor y activista por la paz, Tuvilla Rayo ha editado con Círculo Rojo su obra de mayor madurez que se presentará el 21 de mayo a las 19:00 horas en la Librería Picasso de Almería

José Tuvilla, con su poemario.
Círculo Rojo ha sido la editorial que ha convertido en realidad el poemario ‘Con el tiempo a solas’ de José Tuvilla Rayo, que hace un ejercicio intimista y de madurez realizando un viaje circular que parte de la introspección íntima para abrir sus ojos al mundo que le rodea y al dolor de la humanidad, adentrándose en temas como la inmigración, la guerra, y la desesperación de quienes tienen que enfrentarse a la vida desde su lado más oscuro.
La primera presentación prevista será el jueves 21 de mayo a las 19:00 horas en la Librería Picasso, de la mano de la periodista y también escritora Carmen López.
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En su viaje desde la soledad a la paz, Tuvilla, con sencillez de lenguaje y una gran variedad de rimas, nos lleva a historias de terceras personas que hace suyas, y lo hace también desde el ejercicio del soneto en la tercera parte su poemario, que ha titulado ‘Sonetos con nombre propio’.
Al comienzo del libro nos confiesa: "no quise describir su sufrimiento; quise encarnarlo". Esta distinción —entre describir y encarnar— es la que separa la poesía de denuncia de la poesía de solidaridad, y sitúa a Tuvilla Rayo inequívocamente en la segunda categoría. Su activismo pedagógico impregna la construcción de este yo lírico de un modo sutil pero determinante: la poesía se concibe como acto de conocimiento —"una forma de conocimiento y, sobre todo, de respuesta ante la vida"— y no como ornamento. El poeta-educador sabe que nombrar es ya un gesto político, que dar nombre a quien ha sido privado de él es un acto de justicia. Esta convicción atraviesa la totalidad del poemario.
La soledad es quizás el concepto que experimenta la transformación más llamativa al comparar ‘Con el tiempo a solas’ con los poemarios precedentes. En los primeros libros de Tuvilla Rayo, la soledad aparece como condición negativa, como ausencia o carencia que la palabra poética y el compromiso colectivo vienen a remediar. En Memoria inmóvil, la soledad es el paisaje emocional del duelo, del tiempo que pasa y no regresa. En Con el tiempo a solas, la soledad sufre una inversión conceptual que constituye uno de los logros más originales del libro. No es ya el vacío que amenaza, sino el espacio necesario para el conocimiento: "la soledad no me acecha: / es la sombra fiel / que camina conmigo". El poema ‘Anatomía del silencio’ desarrolla esta idea con precisión notable: el silencio —la forma acústica de la soledad— no es ausencia sino presencia densa, material, que "habita", que "se adhiere", que "susurra". La soledad es la condición de posibilidad de la escucha, y la escucha es la condición de posibilidad de la solidaridad.
Biografía
José Tuvilla Rayo (natural de Guadix y afincado en Almería desde hace décadas) es un reconocido poeta y miembro destacado de varias revistas literarias a lo largo de estos años. Es una figura singular en el panorama cultural andaluz del último medio siglo.
Su trayectoria intelectual se despliega en dos registros que, lejos de contradecirse, se alimentan mutuamente: el del educador comprometido con la paz y los derechos humanos, y el del poeta que convierte su compromiso ético en forma estética. Miembro colaborador del Instituto Paz y Conflictos de la Universidad de Granada, cofundador de la Asociación Española de Investigación para la Paz y coordinador de la Red Andaluza de Escuelas Asociadas a la UNESCO —distinción que culmina con la Medalla de Oro al mérito educativo de la Comunidad Autónoma de Andalucía—, Tuvilla Rayo ha construido una obra pedagógica de notable alcance sobre cultura de paz y derechos humanos.
Esta dimensión no es accesoria a su poesía: la conforma desde sus raíces. El «yo lírico» de Tuvilla Rayo es inseparable del pedagogo que ha dedicado décadas a enseñar que mirar al otro es un acto moral ineludible. En Con el tiempo a solas, esta convicción alcanza su expresión más depurada: la poesía ya no ilustra una tesis ética sino que la encarna, la hace carne y verso, sin el didactismo que podría amenazar a una escritura de tales compromisos.