Manuel Benavides“La hostelería no es solo un buen plato de comida, sino mimar al comensal en el detalle”,auto,auto
Manuel Benavides nació en Berja en 1984. Estudió en las escuelas de hostelería de Almería, la Fonda, en Benalmádena y San Roque, en Cádiz. Hoy en día, es jefe de cocina y gerente del restaurante La Tirana, en Marbella.
De pequeño fue un novillero en ciernes, incluso llegó a torear, muy joven, algunos festivales. Pasado el tiempo, ¿cómo recuerda aquella etapa de su vida?
Efectivamente, mi padre que es muy aficionado a los toros me apuntó cuando tenía ocho años a la Escuela Taurina de Almería. De aquella época recuerdo especialmente los veranos formándome intensamente junto al maestro José Antonio Martín. A la edad de diez años, debuté con mi primera novillada en la plaza de toros de mi pueblo y estuve toreando hasta los doce años. Hoy en día, en Berja todavía me recuerdan con cariño como el niño torero.
¿Considera que la formación es esencial en el mundo de la restauración? ¿Qué nos puede comentar sobre su experiencia en este sentido?
La formación es importante junto con la aptitud personal y el talento, ya que la formación por sí sola no garantiza el desarrollar con éxito tu trabajo.
¿De las experiencias profesionales siempre se saca algo positivo? Háblenos de las suyas antes de llegar a ser jefe de cocina del restaurante La Tirana.
Pienso que ser positivo es un factor esencial si quieres dedicarte al mundo de la hostelería, ya que éste es un sector muy duro y la motivación es fundamental para mantenerte en él. A lo largo de mi vida he tenido tanto experiencias buenas como malas y sacarle el mejor provecho a todas ellas es lo que me ha hecho llegar a estar donde hoy estoy.
En cuanto a mis experiencias profesionales antes de llegar a La Tirana, destacaría mi paso por Madrid, Italia y mi comienzo en Marbella, donde estuve trabajando dos años en el restaurante La Meridiana. Allí tuve la oportunidad de conocer de primera mano el servicio por excelencia, donde todo es posible para el cliente. Marbella es muy exigente en este sentido y aprender a tratar al cliente me ayudó a saber que la hostelería no es sólo un buen plato de comida sino mimar al comensal en el detalle, un entorno agradable, una buena presentación, etc.
Llegó hace ya unos años al restaurante La Tirana, en Marbella. ¿Cómo es este establecimiento?
Yo destacaría su idiosincrasia, sus rasgos tan distintivos que la hacen única. El restaurante La Tirana sirvió en los años 60 de residencia de verano y estudio al muralista y pintor murciano Vicente Viudes. Es una villa con encanto, con jardín y huerto con una decoración típica andaluza, con mucha luz y colorido. Es un lugar donde van famosos y no famosos, discreto y con un toque desenfadado, sin desatender lo elegante.
¿Qué tipo de cocina practica y defiende en su trabajo diario? ¿Se fija en algún cocinero o aspira a tener un estilo propio?
En este año en curso he asumido la gerencia del restaurante y no he querido hacer grandes cambios, manteniendo su línea originaria, la cual consiste en una cocina de producto de mercado en el que se valoran las cocciones, los puntos y las texturas. A la materia prima hay que tratarla con mucho cariño si quieres ofrecer al comensal un plato bien elaborado sin artificios innecesarios. En ocasiones, menos es más.
Y, por último, háblenos de sus proyectos, ¿montar un restaurante en Berja sería uno de ellos, cuando vaya a mejor la situación o venir por el pueblo es solo para las vacaciones?
Actualmente, tengo mi cabeza y mi corazón puestos en el restaurante La Tirana, pero no descarto en un futuro ampliar mis horizontes.