La Voz de Almeria

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“Es necesario un gran pacto por la Alcazaba, sacarla de la arena política”

Un mes después de asumir la dirección de la Alcazaba, Arturo del Pino.

Arturo del Pino en la Puerta de la Justicia de la Alcazaba.

Arturo del Pino en la Puerta de la Justicia de la Alcazaba.

Marta Rodríguez
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Desde hace un mes, Arturo del Pino (Jaén, 1972) recorre a diario la Alcazaba de Almería. El arqueólogo, historiador y conservador del patrimonio ya ha empezado a transmitir las ganas de hacer cosas que lo caracterizan. La revolución que propone es silenciosa y empieza por los pequeños detalles.


El día que se publicó su nombramiento dijo que lo primero que iba a hacer era una evaluación para ver en qué estado se encuentra la Alcazaba. ¿Qué conclusiones ha podido extraer?
Aún no he tenido tiempo de evaluar la situación real de la Alcazaba, que es grandísima: estamos hablando de más de 45.000 metros cuadrados. Pero sí he visto algunas cosas. Ahora mismo lo que he conseguido arañar es algo de dinero, unos 30.000 euros, para acometer obras que urgían. Una es la pavimentación de los sillares del tercer recinto. Vamos a llevarla a cabo en dos fases: la primera ahora, que afecta a 400 metros cuadrados, y la segunda en 2017, que abarcará otros mil.


Otra obra que estamos acometiendo es en la entrada al algarve del Muro de la Vela por problemas de humedad y de salinidad. Y como consecuencia de las últimas lluvias, ha habido goteras en varios puntos y ahí también hemos actuado.


Al margen de esas pequeñas obras, ¿cuáles son las actuaciones más urgentes que requiere el monumento?
Las medidas más urgentes ya están programadas y se ha hablado mucho de ellas. Todo el mundo habla del mal estado de conservación de la Muralla norte, y ya viene una cantidad dibujada en los presupuestos que ronda el millón de euros. Eso lo pensamos acometer en 2017.


La otra obra importante es la sustitución de toda la red eléctrica. En días de lluvia nos va saltando la luz en distintos puntos. Hay que sanear la red y se aprovechará para meter fibra óptica. Queremos mejorar los sistemas de seguridad y la intención es poner wifi en determinadas zonas.


Y luego una obra no menos importante es que ya se ha encargado el proyecto -la semana que viene me lo entregan- de una actuación de conservación en el bastión sur, que también tiene problemas.


¿Por qué  tenemos la impresión de que se venden las mismas actuaciones una y otra vez, porque de la reforma eléctrica llevamos hablando años?
Cada uno se retrata con lo que dice. Yo lo que tengo claro es que voy a gestionar lo que me den. Esto es una cuestión de Parlamento y de que los grupos políticos se pongan de acuerdo y hagan un pacto por la Alcazaba, la saquen fuera de la arena política y no la utilicen como arma arrojadiza, sino que vengan aquí, trabajen diariamente y vean los problemas que tenemos y nos ayuden a solucionarlos. Debe de ser el Parlamento el que nos dote de los presupuestos adecuados, o aplicar medidas como han hecho en otros sitios. En el caso de Lorca, por ejemplo, gracias a patrocinios privados se ha restaurado el Castillo. La situación es distinta porque esos daños provienen del terremoto de 2011, pero hay un compromiso por parte de la ciudad y por parte de las empresas con su patrimonio.


¿Sería viable aquí?
Creo que sí, en el Museo yo abrí esa espita. Conseguimos un patrocinio importante de Michelin y otro de Cajamar. De hecho, Cajamar patrocina el Museo Thyssen de Málaga. ¿Aquí dónde está invirtiendo en patrimonio?


¿Sabe ya el presupuesto de la Alcazaba para el año que viene?
No lo sé, porque se hace un reparto en Servicios Centrales, está dibujada la cifra general. Ahora hay proyectos concretos con partida asignada, otra cosa será el presupuesto ordinario para mantenimiento. La Alcazaba acumula actuaciones a lo largo de los siglos, algunas bastante bruscas de los años 40 por Prieto Moreno, y otras de los 90 en el primer recinto. Lo que está ocurriendo es que incluso esas intervenciones están para restaurarlas. Tenemos 250.000 visitas al año, gente pisando una misma solería que se desprende y vale una ‘millonada’. Aquí todo lo que hagas es muy caro, porque es muy difícil subir los materiales.


Un informe de la Comisión Técnica del conjunto que dio a conocer Amigos de la Alcazaba definía su estado como “lamentable” en 2014. ¿Está de acuerdo?
Lamentable, lamentable, tampoco. Aquí se viene haciendo un trabajo yo creo que fantástico, primero en la época boyante que le tocó a Ángela Suárez, cuando se hicieron muchas intervenciones arqueológicas, se musealizaron las Casas Árabes, hubo obras en el primer recinto. A María Luisa García le ha tocado lidiar con otros tiempos de penuria económica, pero son bastantes las obras que ha conseguido. Necesitamos dinero para restaurar.


¿Qué hay del Plan Director de la Alcazaba? 
Lo que tenemos es un avance del Plan Director de finales de la década pasada, firmado por un buen arquitecto, Pedro Salmerón. Mi sorpresa ha sido que muchas de las cosas que propone ya se han ido ejecutando. A mí no me ha dado tiempo a leerlo, pero he puesto a una persona a que lo mire para ver dónde lo podemos complementar o qué medidas, con recursos o sin recursos, podemos ir aplicando. Una de las cosas que me preo­cupa verdaderamente es la accesibilidad y el Plan Director habla bastante de ello y de la colocación de un ascensor. No sé si sería algo viable en estos tiempos, pero quizá a través de ese patrocinio o mecenazgo lo podríamos acometer.


Porque ese pequeño recorrido accesible que se habilitó para las Jornadas del Siglo de Oro es insuficiente.
Claro, no permite el acceso a todo el monumento y, en el mismo, la persona con diversidad funcional requiere ayuda, cuando lo que exige plena autonomía. La mejor solución para que sea casi accesible es el montacargas/ascensor.


Una de las cuestiones que se traslucía tras el suceso del ‘taladrazo’ era la falta de personal de la Alcazaba. ¿Tiene esa impresión?
Eso se lo hemos trasladado ya a la Consejería. Creo que se abre una nueva etapa porque Cultura ha estado limitada por los famosos decretos de contratación cero, o las medidas presupuestarias que en su día impuso Montoro, pero ahora se ha abierto una espita con el Museo de Málaga, que no tenía casi personal y lo que se ha hecho es una relación de puestos de trabajo nuevos gracias a los que han contratado a unas treinta personas. Tenemos que agarrarnos a eso para conseguir más personal. Esta Alcazaba, cuando se abre, lo hace con quince personas y ahora entre personal propio y externo estaremos en torno a los 25. Ahora bien, sí hay un arqueólogo, que se ha dicho que no lo había, y yo también lo soy.


¿Qué modelo de Alcazaba quiere?
Me gustaría que fuese de todos y para todos. Una de las carencias que hemos visto es la ausencia de un plan educativo y en eso nos vamos a centrar en estos primeros meses para acercar la Alcazaba a la escuela, a los barrios, a las asociaciones, a la universidad. Pero sobre todo a los colegios que, curiosamente, siguen siendo los que vienen menos a la Alcazaba. Es decir, sigue siendo el público almeriense el que viene menos y hay que conectar con él. Por eso vamos a articular distintos programas transversales todo el año relacionados con la cultura, la arqueología y el arte.


Luego yo veo muy importante disfrutar del medio natural, disfrutar de la Alcazaba no ya como monumento, sino como un parque o un gran jardín. Una de las medidas será crear un huerto escolar en el primer recinto y llegar a los colegios del entorno. La idea es que el entorno respete y se identifique con la Alcazaba.


El plan educativo va a contemplar, además, un aula didáctica, que seguramente será la Torre del Saliente, para realizar actividades propias. Nos vamos a centrar en el público local aunque no nos olvidemos del resto de la gente. Queremos hacer visitas en inglés, abriremos una cuenta en Twitter en inglés y nos plantea­mos hacer un itinerario del cine.


La Torre del Homenaje estaba dedicada al CAF, pero yo creo que no es un espacio adecuado para ese tipo de exposiciones, sí para explicar esos itinerarios del cine o bien para convertirlo en un centro de interpretación del propio Castillo cristiano que está regular a nivel de información.


La musealización es otra de cuenta pendiente. 
Tenemos musealizadas las Casas Árabes aunque ciertamente la museografía se ha quedado un poco antigua y me consta que en los últimos tiempos se estaba señalizando mejor la Alcazaba. Yo continuaré con esa señalización, pero vivimos en tiempos más modernos y tenemos que apostar por tener una wifi propia y abundar en cuestiones como audioguías con conexión para no tener que ir con el aparato, sino escucharlas a través de una tarjetita que te puedes llevar. Aunque somos una Alcazaba milenaria, aspiramos a ser lo más contemporáneos y tecnológicos posible.


En el Museo llevó a cabo un gran trabajo de difusión en Internet y redes sociales. ¿Lo va a extrapolar aquí?
Sí, ya hemos comenzado nuestra estrategia de comunicación. Se han reforzado y animado las cuentas que había en Twitter y Facebook y, con motivo del acuerdo al que llegamos con Google Art, se abrió una en YouTube que tenemos que alimentar. También hemos abierto cuenta en la red Instagram, que está teniendo bastante aceptación.


Asimismo, hemos creado un microblog en Tumblr porque tenemos un problema serio con la web, que es que no la administramos nosotros, lo hacen desde Sevilla. Preferimos optar por plataformas más dinámicas que te permitan combinar enlaces, fotografías y vídeos para ofrecer contenidos diferenciadores. En ese blog nos gustaría hablar de espacios singulares, de anécdotas, de curiosidades. Además, colgaremos nuestras actividades mensuales porque tendremos programación propia. A partir de febrero, podremos ofrecer algunos productos consolidados al público.


Se ha hablado de cobrar la entrada a la Alcazaba y que esos ingresos reviertan en el monumento. ¿Cuál es su posición al respecto?
Eso es un debate que siempre ha estado ahí, pero hasta ahora la Consejería no lo tiene previsto. Tampoco es mi competencia, esas cosas corresponden al Parlamento.


Otra idea recurrente es que el conjunto pase a ser gestionado por un patronato con representación de distintas administraciones.
El Foro de la Alcazaba es un buen embrión para que allí se decidan las fórmulas adecuadas. Ya existió un patronato, que pasó a Defensa y Defensa lo transfirió a la Junta. El modelo actual es el de la mayoría de monumentos y conjuntos. Hasta que la Alcazaba no salga de la arena política, se seguirá usando como arma arrojadiza. Eso ya ha pasado en museos como el Prado. En el momento en el que exista un pacto, todos se pondrán a remar a favor. Ahora estamos en el candelero todos los días no por los aciertos, sólo los errores.


Uno de los motivos de la dimisión  de Carlos Góngora como director de las Jornadas del Siglo de Oro es que no le ha sido posible articularlas en torno al monumento. ¿Qué le parece la idea de que fuese el escenario central de la cita teatral?
Algo he leído sobre el tema, pero no se decía abiertamente. Claro que me gustaría que la Alcazaba acogiera las Jornadas del Siglo de Oro y, de hecho, estamos pensando en hacer aquí actividades de gran calado. Tendremos que revisar, eso sí, qué tipos de propuestas se pueden hacer, pues existen unas normas que hay que mejorar: debe haber un arqueólogo, seguridad privada o un seguro de responsabilidad civil.


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