El Almería ya ni se acuerda de Lopy
La piedra angular del proyecto rojiblanco durante tres temporadas, pero el equipo de García Pimienta compite sin depender de nadie

Lopy en su presentación como jugador del Al-Ittihad.
La historia del fútbol suele ser cruel con los indispensables. Dion Lopy llegó al Almería en el verano de 2023 para dar equilibrio a un proyecto construido a golpe de talonario en Primera División. Aquel equipo que levantó tantas expectativas acabó descendiendo pese a una inversión histórica y a cuatro entrenadores pasando por el banquillo. En medio del caos, el internacional senegalés fue una de las pocas certezas de un equipo que naufragaba mientras él acumulaba minutos, galones y responsabilidades.
Cuando Rubi tomó el mando de la reconstrucción en Segunda encontró en Lopy mucho más que un centrocampista. Era el termómetro del equipo y el futbolista que marcaba el ritmo de cada partido. Su presencia se convirtió en una necesidad hasta el punto de que cada tarjeta amarilla generaba inquietud y cada expulsión se vivía como una tragedia deportiva. Durante dos temporadas fue imposible imaginar al Almería sin su dorsal en el centro del campo.
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Lopy es puro espectáculo dentro y fuera del campo.
El verano de 2026 puso fin a la relación. Arabia Saudí llamó a su puerta y el Al-Ittihad apostó fuerte por un futbolista que había crecido en el Mediterráneo. Lopy hizo las maletas dejando atrás dos intentos frustrados de regreso a Primera por la vía del Play Off y la sensación de que el proyecto perdía a su piedra angular. Muchos pensaron entonces que sustituir al senegalés sería una misión imposible.
El tiempo ha demostrado lo contrario. Mientras Lopy sigue creciendo en la Saudí Pro League, elevando su valor de mercado hasta cifras que rondan los 15 millones de euros, el Almería ha encontrado nuevas respuestas. Nadie discute el nivel del internacional africano, pero en el fútbol las dependencias suelen ser peligrosas y García Pimienta ha construido un equipo donde la competencia se ha convertido en una norma inquebrantable.
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Lopy celebrando goles en Arabia Saudí en la Pro League.
La piedra angular de Rubi
Si hubo un entrenador que exprimió la mejor versión de Lopy fue Rubi. El técnico catalán entendió muy pronto que el senegalés era el jugador que sostenía el edificio. Robaba, corregía, llegaba a las ayudas y ofrecía una salida constante al balón. Su capacidad física le convirtió en un fijo tanto en Primera como en Segunda. El equipo giraba alrededor de una figura que parecía insustituible.
Del Mediterráneo a Arabia
La salida al Al-Ittihad confirmó que el mercado también había detectado su crecimiento. Arabia encontró en Lopy un futbolista preparado para competir al máximo nivel y el centrocampista no tardó en hacerse un hueco en la rotación de un club repleto de talento. Su cotización ha seguido creciendo lejos del Mediterráneo y su carrera atraviesa uno de los mejores momentos desde que aterrizó en Almería.

Lopy compite con el número 30 y se ha adaptado plenamente a su nuevo club.
Un Almería sin dueños
La mayor novedad está en el presente rojiblanco. El centro del campo ya no depende de un solo hombre. Quim Junyent aporta creatividad, Dzodic empuja con energía y personalidad, y Javi Muñoz ha añadido experiencia y equilibrio. García Pimienta ha instalado una competencia feroz donde nadie tiene garantizada la titularidad. Lopy fue imprescindible en su tiempo, pero la nueva realidad demuestra que el Almería ha aprendido a vivir sin él. Tanto que, mientras el senegalés triunfa en Arabia, en el vestuario rojiblanco ya nadie parece echarlo de menos.