Carlos Marín vuelve a la portería para frenar al Córdoba de su vida
Este viernes el fútbol los unirá en vestuarios distintos en un partido marcado por la necesidad
Carlos Marín vuelve a sentirse portero. Tras esperar su oportunidad en el Albacete, el guardameta almeriense reapareció en Segunda División en Los Cármenes dejando buenas sensaciones y recuperando el protagonismo que siempre ha acompañado a su carrera. A sus 29 años y después de pasar por Atlético de Madrid, Betis y Córdoba, afronta el reto de consolidarse en su cuarto club profesional. El hijo de Antonio Veloso habla claro.
El destino ha querido que su siguiente examen llegue ante el equipo que marcó una de las etapas más importantes de su carrera. Este viernes, en el Carlos Belmonte, tendrá delante al Córdoba al que ayudó a devolver al fútbol profesional como capitán. Un reencuentro cargado de emociones para un portero que ya avisa de que el Albacete quiere hacer bueno el empate de Granada y regresar a la senda de la victoria junto a su afición.

Alberto González ha tardado cuatro jornadas en apostar por Carlos Marín.
De Granada al reencuentro
La temporada no había comenzado como esperaba Carlos Marín. El técnico Alberto González apostó en las primeras jornadas por la experiencia de Diego Mariño y el almeriense tuvo que esperar su oportunidad. Una situación poco habitual para un guardameta cuya carrera siempre ha estado vinculada a la continuidad y a la confianza de sus entrenadores. La oportunidad llegó en Granada y la aprovechó. El Albacete rescató un punto y el portero dejó intervenciones de mérito para sostener al equipo en momentos delicados. "Satisfecho con el primer punto de la temporada. A pesar del gol el equipo se ha rehecho y ha sumado un punto para el ánimo y para la afición", explicaba el guardameta tras el empate en Los Cármenes.

El joven Emeka en el minuto 50 batía la portería de Carlos Marín.
Un mensaje para el vestuario
Marín conoce bien cómo funcionan las dinámicas en Segunda y por eso quiso enviar un mensaje optimista cuando las cosas no terminan de salir. "El fútbol no estaba siendo justo con el Albacete. Es esa dinámica que un día te entra y el otro no. Hay que darle valor a este punto con la idea de que la mala dinámica haya quedado atrás", señalaba. El almeriense insistía además en la importancia de mantener la fe en el trabajo diario de una plantilla que todavía busca despegar en la clasificación. "Creer en nuestro plan de juego y en este grupo que hay un gran vestuario y esperemos que pronto vayan viendo los resultados". Sus palabras retratan a un futbolista experimentado, acostumbrado a liderar desde el área y también desde el vestuario.

Carlos Marín tomando un café sobre el césped de Los Cármenes.
El Córdoba, una cita marcada en rojo
El calendario no entiende de sentimentalismos, pero sí regala historias. La de este viernes lleva el nombre de Carlos Marín. Enfrente estará el Córdoba, un club muy especial para él. "Un rival especial por los años que he jugado allí pero el Albacete querrá la victoria con su gente que ya se lo merece. Hacer bueno el punto de Granada con una victoria ante el Córdoba sería bonito para mí", confesaba. El guardameta también analizaba el empate conseguido ante el Granada y la capacidad de reacción mostrada por su equipo. "Cuando mejor estamos el rival te castiga. El equipo se ha sabido levantar del gol del Granada y con eso hay que quedarse".
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Carlos Miralles
Carlos Marín ha vuelto. Ha recuperado la titularidad, las sensaciones y la sonrisa. El fútbol le coloca ahora delante del Córdoba de su vida, el club al que llevó hasta LaLiga como capitán y referente. Esta vez defenderá la portería contraria, pero en el Carlos Belmonte habrá noventa minutos de emociones para un almeriense que vuelve a sentirse portero. Y eso, para alguien que vivió tanto tiempo bajo los palos, es casi como volver a casa.