La Voz de Almeria

UD Almería

El Assy: hay que darle bombo al Almería

José Miguel Aguilar animó a España hasta conquistar el Mundial, es almeriense y representa una tradición que nunca debió perderse en la grada rojiblanca

José Miguel liderando la ilusión de los aficionados españoles en Manhattan.

José Miguel liderando la ilusión de los aficionados españoles en Manhattan.La Voz

Tony Fernández
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Hay fichajes que cuestan millones y otros que solo necesitan una llamada. José Miguel Aguilar, acaba de proclamarse campeón del Mundo con España poniendo ritmo, color y alma a la grada de La Roja en Estados Unidos. Vive en Almería, es un hombre de fútbol y lleva toda la vida entendiendo que el balón también se juega desde la tribuna. No hay que negociar con agentes ni pagar cláusulas imposibles. Está en casa. Y viendo cómo se apagó el ruido en muchos momentos de la pasada temporada, quizá haya llegado la hora de recuperar una figura tan antigua como imprescindible en el fútbol: la del hombre del bombo. Mohamed El Assy lo tiene a tiro.

El bombo forma parte de la memoria sentimental. Desde aquellos viajes de la Peña El Tomate con Baldomero Titos comandando las expediciones rojiblancas hasta los desplazamientos más recientes, el sonido marcó generaciones de aficionados. Ahora aparece un campeón del Mundo dispuesto a seguir haciendo lo que mejor sabe. José Miguel recorrió Guadalajara, Los Ángeles, Dallas y Nueva York animando a España hasta levantar la Copa. Si fue capaz de llevar a miles de aficionados detrás de él por Manhattan, parece más que preparado para dirigir la banda sonora del Almería en el Mediterráneo.

La rojiblanca del Almería no podía faltar en los Estadios Unidos.

La rojiblanca del Almería no podía faltar en los Estadios Unidos.La Voz

Un campeón del Mundo al alcance de la mano

José Miguel Aguilar no marcó goles ni levantó el trofeo sobre el césped, pero fue uno de los rostros más reconocibles de la afición española durante el Mundial. Gracias al apoyo de la Federación y del colectivo Furia Española acompañó a la Selección en los ocho encuentros del campeonato. Lo hizo con un bombo de siete kilos convertido en símbolo de una afición que acabó celebrando el título ante Argentina. Mientras otros coleccionaban fotografías, él dirigía cánticos. Mientras otros observaban el espectáculo, él lo provocaba. El almeriense regresó a casa con una medalla emocional que pocos pueden exhibir: haber ayudado a crear el ambiente de una campeona del mundo.

El bombo de José Miguel no se perdió un solo partido de La Roja.

El bombo de José Miguel no se perdió un solo partido de La Roja.La Voz

De Baldomero Titos a la nostalgia del Juan Rojas

Hablar de bombo en Almería es hablar de historia. Durante décadas fue una herramienta de precisión para animar al equipo. En el viejo Juan Rojas era imposible separar el fútbol de aquel sonido constante que marcaba el ritmo de la grada. La Peña El Tomate convirtió el bombo en una seña de identidad y Baldomero Titos fue uno de sus grandes embajadores. En casa y fuera, en los buenos y malos tiempos, el instrumento acompañó a varias generaciones de aficionados. El fútbol ha cambiado, los estadios son distintos y las animaciones más sofisticadas, pero sigue existiendo una verdad inalterable: cuando el bombo suena, la grada responde. 

El almeriense José Miguel Aguilar ha sido uno de los reyes del Mundial.

El almeriense José Miguel Aguilar ha sido uno de los reyes del Mundial.La Voz

Si llenó Manhattan, puede encender el Mediterráneo

Uno de los recuerdos más impactantes que guarda José Miguel del Mundial llegó antes de la final. Caminaba por Manhattan rumbo a Little Spain golpeando el bombo cuando miles de aficionados comenzaron a seguirle entre cánticos y banderas. Aquella imagen resume perfectamente su capacidad para contagiar entusiasmo. El propietario de Autoescuela Sabinal se dejó unos 10.000 euros en una aventura de cuarenta días porque entiende el fútbol como una pasión más que como un espectáculo. Ahora está libre, reside en Almería y conoce como pocos el valor de una grada entregada. Quizá sea una exageración pedir que se le firme contrato y una cláusula de rescisión de estrella. O quizá no. Porque ganar un Mundial parece bastante más complicado que conseguir un ascenso a Primera, y José Miguel ya sabe lo que es volver a casa con una copa bajo el brazo.

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