Pimienta y el primer deber en el Almería: enterrar la era Rubi
La afición espera un equipo reconocible, pero sobre todo competitivo, tras un ciclo marcado por los problemas defensivos y ascensos frustrados

A Rubi lo que es de Rubi y a Pimienta el Almería que viene.
Xavier García Pimienta aterriza en el Almería con una misión que va mucho más allá de diseñar alineaciones o implantar una idea de juego. Su primer trabajo consiste en cerrar definitivamente una etapa que ha dejado una profunda sensación de frustración en el club y en la grada. El seguidor del Almería necesita pasar página y mirar al futuro sin la permanente comparación con un pasado que acabó desgastado y sin cumplir su principal objetivo: subir a Primera División.
Porque el gran debate ya no gira en torno al estilo de juego. A nadie le amarga un equipo ofensivo, valiente y capaz de generar ocasiones. El problema aparece cuando los errores se repiten temporada tras temporada y las soluciones nunca llegan. El Almería viene de sufrir un golpe deportivo y económico de enormes dimensiones y la afición espera que el sello de Pimienta empiece por algo tan básico como imprescindible: defender mejor para competir como pide la categoría.

La segunda etapa de Rubi acabó con una afición desolada y una plantilla hundida.
Un ciclo agotado por la misma piedra
Rubi deja una herencia marcada por una contradicción evidente. Sus equipos han tenido gol, juego ofensivo y capacidad para atraer al aficionado, pero también una debilidad defensiva que nunca encontró solución. Durante demasiado tiempo se habló de corregir errores atrás y de alcanzar el equilibrio necesario para competir, pero los mismos problemas aparecían una y otra vez. El técnico catalán disfrutó de un respaldo poco habitual. Tuvo poder, confianza y tiempo para desarrollar su proyecto. Sin embargo, el objetivo era regresar a Primera División y no se consiguió. Su segunda etapa terminó antes de tiempo porque el equipo no avanzaba hacia la meta que justificaba toda la apuesta. Pimienta dice que Rubi se quedó a un gol del éxito y omite la letra pequeña.
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Rubi anunciaba camino de Marbella que iban a mejorar en defensa y encajaron aún más.
La afición quiere hechos, no discursos
En el fútbol profesional los resultados son los que mandan. La afición puede disfrutar con una propuesta valiente y ofensiva, pero al final todo se mide por victorias y objetivos cumplidos. El seguidor rojiblanco ha escuchado muchas veces hablar de mejoras defensivas, pero sobre el césped seguían apareciendo las mismas carencias. Por eso resulta secundario que García Pimienta consulte o no con Rubi. Está en su derecho. Lo importante es que construya un equipo propio. El Almería necesita soluciones y no explicaciones. Necesita una defensa fiable tanto como una delantera goleadora y que el equilibrio deje de ser una promesa para convertirse en una realidad.

Rubi anunciaba el pasado verano un Almería con una "bocanada de aire fresco".
Bienvenida a la era Pimienta
El llamado "Malagazo" ha dejado una profunda huella deportiva y económica en el club. Por eso el mejor mensaje que puede lanzar García Pimienta desde el primer día pasa por marcar distancias con el pasado. No se trata de renunciar al juego atractivo, sino de construir un equipo mucho más competitivo y sólido. Almería pide a gritos la Primera División y todo lo demás sobra. La nueva etapa necesita personalidad propia. La afición espera al equipo de Pimienta y no una nueva versión del Almería de Rubi con distinto entrenador. Mirar atrás ni para tomar impulso. El pasado ya está escrito y ahora toca abrir una página nueva con un objetivo único: el ascenso. Las cornadas dejan cicatrices y la del Málaga será imborrable: para los restos de la vida.