“Si sube un andaluz, que sea el Almería”: El Assy grita Primera
El CEO rojiblanco asume el cartel de favorito, respalda el impulso firme de Al‑Khereiji y activa el modo final con la ambición de repetir el ascenso de 2013

Mohammed El Assy quiere volver a repetir ascenso con el Almería.
El Almería ha dejado de insinuar y ha empezado a señalar el objetivo sin rodeos. Mohamed El Assy, voz autorizada del club, no esquiva el foco ni rebaja el discurso. Al contrario: lo eleva. En plena antesala del momento decisivo, el CEO rojiblanco lanza un mensaje claro hacia dentro y hacia fuera: si hay un equipo llamado a subir desde Andalucía, ese es el Almería. Sin complejos, sin medias tintas y con la sensación creciente de que la Primera ya no es un sueño, sino una puerta entreabierta.
El reconocimiento del cartel de favorito ya no incomoda en el Mediterráneo. El Assy lo encara con naturalidad competitiva: hay rival, y de nivel, pero también hay argumentos propios para mirar a todos a la cara. La plantilla ha hecho los deberes, el club ha sostenido el proyecto y la oportunidad está servida. La palabra final ya no pesa: empuja. Y el Almería, lejos de esconderse, acelera. El CEO del Almería junto a Quique Pérez del Málaga pasaba por los micrófonos de Movistar.
Todo con un respaldo institucional sólido. Mohammed Al‑Khereiji aparece en el centro del relato, cercano, implicado y decidido a no dejar pasar la ocasión. La ambición no es puntual: es estructural. Se trata de subir, sí, pero también de quedarse. Convertir el ascenso en punto de partida y no en meta. Esa es la línea que marca el club en el momento clave de la temporada.

Mohamed El Assy con su presidente Al-Khereiji y Mostafa Yilmaz.
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Modo Primera, sin miedo
“Si nos dan por favoritos lo afrontamos con la máxima ambición”. El Assy convierte la etiqueta en impulso competitivo. El Almería no se encoge: se agranda en el escaparate final. Asume el foco, mide los tiempos y compite con una presión que ya no pesa, sino que empuja hacia Primera. El vestuario lo interpreta como una oportunidad única. El reto ya no se esquiva, se abraza con naturalidad competitiva.
La memoria que aprieta
“Queremos ganar la final como la de 2013”. El recuerdo no es nostalgia, es gasolina emocional. El club mira atrás para dar un paso adelante en el momento decisivo. Aquella referencia refuerza la convicción de que el último salto ya se sabe dar en clave rojiblanca. La historia actúa como guía en días de máxima exigencia. El precedente alimenta la fe y reduce las dudas.

El CEO del Almería pudo vivir el ambiente de La Rosaleda.
Un presidente al mando
“Mohammed Al‑Khereiji siempre está cerca del equipo”. Presencia constante, apoyo firme y estabilidad estructural. Desde arriba se empuja con determinación hacia el salto a Primera. El proyecto tiene dirección clara, recursos y una propiedad que no duda en el momento clave. La implicación se traduce en confianza interna. El club transmite unidad en el instante más importante del curso.
A Primera para quedarse
“Queremos subir para tener un Almería consolidado en LaLiga”. No es solo ascender: es asentarse. El mensaje mezcla ambición inmediata con visión de futuro. El club quiere convertir el logro en ciclo, dar continuidad al crecimiento y evitar viajes de ida y vuelta. La planificación apunta más allá del resultado inmediato. Primera División se entiende como punto de partida.

Las estrellas del Almería están enchufadas para alcanzar la Primera.
Andalucía en el punto de mira
“Si tiene que subir a Primera un club andaluz que sea el Almería”. El Assy localiza el objetivo en el mapa. Orgullo territorial y ambición deportiva en una misma frase. El discurso conecta con la identidad y convierte el reto en una causa compartida. El mensaje baja a la grada y suma al entorno. El ascenso también se juega en lo emocional. El Almería ha elegido el momento y el discurso. Ahora solo queda convertir la ambición en ascenso.