Rubi besa el corazón de la UD Almería antes de viajar a Málaga
La salida del equipo dio para mucho en una tarde casi de verano en el Mediterráneo

Momento en el que Rubi saluda a la afición de la UD Almería.
Tarde casi de verano en el Mediterráneo. 16:30 horas, faltaba aún una hora para la salida del autobús de la UD Almería rumbo a Málaga, donde le esperaba una ciudad que, como la nuestra, sueña con el ascenso a la Liga de las Estrellas. Carlos Miralles y un servidor vamos tomando posiciones para hacer las mejores fotografías desde la calle, donde nos mezclamos con los aficionados rojiblancos. Dicen que la cara es el espejo de alma. Ilusión y al mismo tiempo nervios, muchos nervios de unos seguidores que se merecen el premio del ascenso a Primera División.
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Almería empuja hacia el ascenso: así despide la afición al equipo en su viaje a Málaga
Carlos Miralles
Carlos Felipe, jefe de prensa de la UD Almería, abre de par en par a la prensa la puerta del Estadio de los Juegos Mediterráneos para poder trabajar mucho mejor y ver muy de cerca la salida de los jugadores del Almería, pero sobre todo las caras de unos futbolistas que, como todos, sueñan con el deseado ascenso del equipo a Primera División. Decía mi padre que un club se hace grande con pequeños detalles…
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— La Voz Deportes (@LaVozDeporteAlm) June 13, 2026
Los futbolistas iban apareciendo rumbo al autobús del Almería, mientras un grupo de mujeres de los jugadores de la UDA, más nerviosas que las estrellas, animaban a todos antes de subirse al autobús del Almería.
Un grupo de mujeres de los futbolistas, nerviosas y emocionadas, en la salida rumbo a Málaga
Y apareció Rubi, ese entrenador tan aplaudido como criticado por todos. El míster, al que le queda un año de contrato pero no sabe nada de nada de su futuro, tuvo un detalle que, por muy simple y sencillo que parezca, llegó al corazón de los 1.000 aficionados de la UDA que había esperando en la puerta principal del Estadio de los Juegos Mediterráneos. Comenzó a mandar besos, besos y más besos a los fieles rojiblancos.

Rubi rumbo al autobús de la UD Almería.
Rubi no es el entrenador del Almería, no es uno más en el club, es sencillamente Rubi que, con tantos besos, se coló en el corazón de esos aficionados que tanto quieren y aman a su Almería del alma. A Rubi le pasa lo mismo. “El Almería es algo mío…”, dijo el técnico en la rueda de prensa previa al primer asalto por el ascenso a Primera. Hay detalles que marcan a las personas y Rubi se fue a Málaga tras dejar ese pequeño y gran regalo a esos aficionados, grandes y mayores, que había en la calle. Un regalo que gusta a cualquiera y la afición del Almería es tan buena como agradecida. ¡Esta historia se merece tener un final feliz!