La Voz de Almeria

UD Almería

El Almería, a la deriva sin Lopy

La baja del senegalés evidencia la dependencia del equipo de Rubi, sin plan alternativo ni respuestas tácticas en la medular

Lopy veía la décima amarilla en El Plantío de Burgos y no pudo jugar ante Las Palmas.

Lopy veía la décima amarilla en El Plantío de Burgos y no pudo jugar ante Las Palmas.LaLiga

Tony Fernández
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El Almería volvió a mirarse al espejo sin Dion Lopy y la imagen no fue la mejor. La ausencia del centrocampista por sanción ante Las Palmas dejó al descubierto una realidad que se arrastra desde hace tiempo: el equipo de Rubi está diseñado para el senegalés. Sin su presencia en el eje, el conjunto rojiblanco pierde el equilibrio, la agresividad en la recuperación y el sostén necesario para que el resto de piezas funcionen con normalidad en un sistema que vive demasiado expuesto.

La apuesta del técnico catalán es clara y apenas ha variado durante la temporada. La pareja Dzodic-Lopy ha sido el punto de partida sobre el que se ha construido el juego, pero también un arma de doble filo. La vocación ofensiva del equipo, especialmente con Sergio Arribas abierto en la derecha, provoca que esa dupla tenga que abarcar demasiado campo. Cuando falta Lopy, esa exigencia se convierte en un problema estructural que el Almería no ha sabido resolver.

Rubi ha intentado soluciones, pero siempre desde el mismo enfoque: cambiar nombres sin alterar el plan. Ni Baba, ni André Horta ni Gui Guedes han logrado ofrecer una alternativa real. Ante Las Palmas, el intento de combinar a Horta y Baba se quedó a medias. El portugués dio sentido al juego mientras le duró el físico, pero Baba evidenció que aún está lejos de su mejor nivel tras la lesión. El resultado fue un equipo sin control, partido y con demasiadas concesiones.

André Horta sostuvo al equipo mientras las fuerzas le duraron.

André Horta sostuvo al equipo mientras las fuerzas le duraron.Juan Sánchez

Un sistema que se cae

El principal problema del Almería no es solo la baja de Lopy, sino la incapacidad para adaptarse a ella. El sistema permanece inalterable, como si las características del senegalés fueran fácilmente sustituibles. Pero no lo son. Lopy no solo roba y corrige, también organiza el equilibrio del equipo. Su radio de acción permite que Dzodic tenga más libertad y que los jugadores ofensivos se suelten sin miedo. Sin él, el centro del campo queda desprotegido y se multiplica la sensación de fragilidad. Los rivales encuentran espacios con facilidad y el equipo se parte en dos bloques sin conexión. Rubi no introduce matices, ni refuerza la zona ancha, ni modifica el dibujo. Y eso convierte la ausencia en un déficit mucho mayor que la simple pérdida de un titular.

Baba entraba en la segunda mitad pero no está a su mejor nivel.

Baba entraba en la segunda mitad pero no está a su mejor nivel.Juan Sánchez

Alternativas sin respuesta

Las pruebas realizadas hasta ahora no han dado resultado. Baba ofrece músculo, pero no ritmo competitivo. Horta aporta criterio, aunque no tiene la capacidad física para sostener el ida y vuelta que propone el equipo. Gui Guedes, por su parte, no ha encontrado su sitio. Ninguno de ellos replica el perfil de Lopy ni permite mantener el mismo nivel competitivo. El problema no es solo quién juega, sino cómo lo hace el equipo sin su pieza clave. Rubi ha insistido en su idea sin ajustar el contexto y las soluciones se han quedado cortas. El Almería sigue siendo reconocible, sí, pero también más vulnerable cuando cambia una sola pieza de su engranaje principal.

La pareja de Lopy suele ser Dzodic que siempre ofrece un nivel aceptable.

La pareja de Lopy suele ser Dzodic que siempre ofrece un nivel aceptable.Juan Sánchez

La necesidad de un plan B

La dependencia de Lopy obliga a una reacción. La temporada es larga y las ausencias forman parte del camino, por lo que el Almería necesita algo más que recambios naturales. Un tercer centrocampista, un cambio de dibujo o una alternativa táctica real podrían ofrecer mayor solidez y evitar que el equipo se rompa con tanta facilidad. Rubi no se caracteriza por reinventarse, pero el contexto le empuja a dar un paso adelante. Porque el Almería ha demostrado que tiene talento para competir, pero también que sufre cuando pierde su referencia en la medular. Y en una categoría tan exigente, vivir al límite de un solo jugador puede acabar pasando factura. Sin Lopy, el Almería no es el mismo. Y lo preocupante no es solo la evidencia, sino la falta de soluciones para disimularla.

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