Cinco hábitos de Torrecárdenas para recuperar el equilibrio metabólico tras el verano
El jefe de Endocrinología, Pedro Mezquita, propone fijar objetivos pequeños y sostenibles en lugar de planes de ejercicio exigentes

Pedro Mezquita, jefe del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Torrecárdenas.
El Hospital Universitario Torrecárdenas de Almería, dependiente del Servicio Andaluz de Salud (SAS) de la Consejería de Presidencia, Sanidad y Emergencias, a través de su Servicio de Endocrinología y Nutrición, con la llegada del mes de octubre ofrece una serie de recomendaciones y pautas a seguir para cuidar nuestra salud tras el periodo estival. Este Servicio aconseja en primer lugar recuperar de manera progresiva aquellos hábitos que ayudan a cuidar nuestra salud metabólica.
Ante el cambio de horarios, las comidas fuera de casa, los viajes y una menor regularidad en el descanso o la actividad física que se producen durante los meses de verano, los profesionales de este Servicio desaconsejan la realización de dietas extremas o planes de ejercicio demasiado exigentes y, en cambio, abogan por marcar objetivos sencillos, concretos y sostenibles en el tiempo.
El jefe del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Torrecárdenas, Pedro Mezquita, explica que “la vuelta a las rutinas puede convertirse en una buena oportunidad para revisar nuestros hábitos cotidianos y recuperar aquellos que nos ayudan a sentirnos mejor, pero sin plantearlo como un castigo ni como una carrera por obtener resultados inmediatos”.
Hay que tener en cuenta que la salud metabólica va más allá del peso corporal e incluye factores como la adiposidad, la presión arterial, los niveles de glucosa y lípidos o la condición física. Todos ellos están relacionados y pueden influir en el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas frecuentes, entre ellas, la diabetes tipo 2 y las patologías cardiovasculares. “Cuidar la salud no consiste en compensar en unas pocas semanas lo que hemos hecho durante un periodo determinado. Lo importante es construir un patrón de vida suficientemente saludable, compatible con nuestras circunstancias y que podamos mantener a largo plazo”, señala Mezquita.
Cinco hábitos saludables
En este regreso a las rutinas saludables el Servicio de Endocrinología y Nutrición apuesta por volver a una alimentación sencilla, basada fundamentalmente en alimentos frescos o mínimamente procesados. Frutas, hortalizas, legumbres, cereales integrales, frutos secos, pescado y aceite de oliva deben ocupar un lugar destacado en
la alimentación habitual, sin necesidad de eliminar grupos completos de alimentos ni recurrir a productos o dietas denominadas ‘detox’. Para poder cumplir con este objetivo, invita a planificar algunas comidas de la semana que incluyan verduras en las comidas principales, legumbres y consumo de frutas de forma habitual.
El segundo hábito saludable es la elección del agua como bebida principal y frecuente. El movimiento constituye otro pilar de la salud metabólica. Caminar, subir escaleras, desplazarse a pie o no permanecer mucho tiempo sentados también permite reducir el sedentarismo, pues no toda la actividad física tiene que realizarse necesariamente en un gimnasio. La Organización Mundial de la Salud recomienda a la población adulta entre 150 y 300 minutos semanales de actividad aeróbica moderada, o entre 75 y 150 minutos de actividad vigorosa, además de ejercicios de fortalecimiento muscular al menos dos días por semana. “Comenzar con una cantidad de ejercicio asumible y aumentarla progresivamente es una estrategia más segura y realista. La constancia resulta mucho más útil que iniciar una actividad demasiado intensa que no podamos mantener”, aconseja Pedro Mezquita.
Contar con unos horarios regulares y, sobre todo, proteger el descanso es otro de los hábitos saludables que se deben recuperar en esta vuelta a la rutina. Así, recomiendan reservar un periodo final del día para reducir la actividad, adelantar de forma gradual la hora de acostarse y mantener horarios relativamente estables.
El último de los consejos pasa por planificar uno o dos objetivos concretos y mantenerlos durante varias semanas antes de incorporar nuevos cambios. “Plantearse caminar durante 30 minutos tres días a la semana o llevar fruta al trabajo resulta más eficaz que formular propósitos generales”, asegura Mezquita quien subraya: “no debemos buscar la perfección, sino hábitos que podamos repetir. Un cambio pequeño, adaptado a la vida cotidiana y mantenido en el tiempo puede resultar más beneficioso que un programa muy estricto que se abandona a las pocas semanas”.
Cuando existe sobrepeso u obesidad, la pérdida de peso puede formar parte de los objetivos terapéuticos, aunque no debe abordarse como una respuesta urgente tras las vacaciones. Su tratamiento debe individualizarse teniendo en cuenta la situación clínica, las preferencias y las posibilidades de cada paciente y, cuando sea necesario, contar con apoyo profesional específico.
El Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Torrecárdenas recuerda que comer de forma equilibrada, beber agua, moverse con regularidad, descansar adecuadamente y elegir objetivos realistas son medidas que contribuyen a cuidar la salud metabólica. El regreso a las rutinas puede facilitar este proceso, siempre desde una perspectiva progresiva, individualizada y orientada al bienestar a largo plazo.