Teletrabajo: trabajar enfermo supera a coger la baja
Más gente trabaja enferma desde la cama que la que coge la baja: así ha cambiado el teletrabajo en España

Cada vez más trabajadores continúan con su jornada desde casa incluso cuando están enfermos.
Hay un dato que resume bien el cambio. Más teletrabajadores responden correos enfermos desde la cama que los que se cogen la baja para recuperarse. En España, un 17,2% admite trabajar desde la cama cuando está malo, frente al 10,5% que pide algún tipo de baja. Y solo el 5,4% se da de baja y desconecta del todo. El 65,1% sigue trabajando de una u otra forma estando enfermo.
Los datos salen de una encuesta de Censuswide a 4.000 trabajadores en remoto de Reino Unido, Alemania, Italia y España, mil de ellos en España, encargada por la empresa de trabajo en remoto iGaming.com. Sitúan a España como el país de los cuatro donde menos se descansa al caer enfermo. No es que la gente enferme menos: ha dejado de registrarlo.
La enfermedad se ha metido en la jornada
Coger menos bajas suena a buena noticia. La realidad que dibuja la encuesta es otra. El malestar ya no se traduce en un día de descanso, sino en una jornada a media potencia, con peor rendimiento y recuperaciones más largas, pero sin que nada de eso conste en ninguna parte. El coste existe, simplemente no se ve.
Nada de esto es culpa del teletrabajo. En la misma encuesta, el 57,3% dice rendir mejor desde casa y solo el 6,5% peor. Lo que falla es una cultura que premia estar disponible y trata la baja como algo que hay que justificar. Lo confirma un estudio sobre el trabajo en remoto y las bajas por enfermedad que compara cuatro países y concluye que el comportamiento sigue a la regulación más que al carácter.
Cuánto cuesta parar
En Alemania, donde se cobran seis semanas al 100% del salario al enfermar, solo el 42,1% trabaja estando malo, el dato más bajo del estudio. En España la prestación por incapacidad temporal no paga nada los tres primeros días, abona el 60% de la base reguladora del cuarto al vigésimo y el 75% a partir del día 21. Cuando parar cuesta dinero desde el primer día, la gente abre el portátil. Los españoles desconectan del todo durante la baja la mitad que los alemanes.
Conviene aclarar una aparente contradicción. El absentismo laboral en España rozó máximos históricos a cierre de 2025, con un 7,1% de las horas pactadas. No choca con lo anterior. Esa cifra mide la enfermedad que se registra como baja. La encuesta capta la que no, la que se trabaja en silencio y nunca llega a un parte. Una sube mientras la otra se vuelve invisible.
Vigilados y enfermos
Hay un factor más. España es el país más controlado del estudio: el 64,8% dice que su empresa vigila de algún modo su trabajo en remoto. Y cuanto más vigilada se siente la gente, más trabaja enferma. Por debajo asoma un miedo discreto: el 34,6% cree que ser menos visible para su jefe ya le ha costado un ascenso. Cuando uno siente que se le mide por estar presente, coger la baja se vive como un riesgo.
El día de baja no ha desaparecido. Se ha vuelto invisible, trabajado desde casa por quien siente que no puede permitirse parar. Y conviene tenerlo presente cada vez que se celebra una caída de las bajas como si fuera, sin más, una señal de buena salud.