Al almeriense de Ohanes, Miguel Vizcaino, le tocó despedir institucionalmente al papa Juan Pablo II
Mientras el papa León XIV nos acompaña, rememoramos la primera visita que hizo en 1982 un papa a España

Miguel Vizcaino durante un acto institucinal con Doña Sofia y en primer plano a la derecha el ex ministro Rodolfo Martín Villa.
Hoy recordamos esa primera visita papal a Granada con protagonismo almeriense. El consejero de Estado, general consejero togado, máxima categoría del Cuerpo Jurídico Militar de las Fuerzas Armadas, Miguel Vizcaíno Márquez (Ohanes, 1913-Madrid, 2014), fue la persona encargada de despedir al papa Wojtyla, Juan Pablo II, hoy santo, en las escalerillas del avión en representación del Reino de España.
En 2003, me recibió en su casa madrileña de la calle Santander. Austero, disciplinado y exigente. Su residencia familiar siempre olió a Almería con las pinturas del padre del Movimiento Indaliano, Jesús de Perceval, la escultura de su íntimo amigo y paisano el prestigioso arquitecto y escultor, Juan González Quesada, conocido popularmente por Juan Cristóbal y “del busto del obispo Diego Ventaja, mi paisano al que le dije que no se moviera de Granada y nos lo asesinaron”, confesó con mucha pena. En su casa me mostró cartas y libros enviados por sus amigos, como el Cronista de Canjáyar, el letrado Emilio Esteban Hanza, o el editor Juan Grima de Turre, entre otros. Contó una anécdota que tuvo con Juan Pablo II en la despedida de su última visita a España en 2003.
Tras un emotivo encuentro con un millón de jóvenes en el aeródromo de Cuatro Vientos, Vizcaino fue institucionalmente el último en despedirle en la escalerilla del avión y quien me recreó las últimas palabras: “Bueno don Miguel, muchas gracias por todo, ya nos veremos en el cielo”. “Santidad, con todo respeto, el cielo puede esperar”, me comentó con su retranca y respeto al pontífice que tuvo la humildad de pedir perdón al mundo por los errores y crímenes que la Iglesia cometió a lo largo de la su historia. Desde las persecuciones a científicos, las crueldades de la Inquisición, las guerras de religión, entre otras. Galileo tuvo que abjurar de su opinión de que la Tierra gira en torno al Sol. Juan Pablo II marcó historia y en su estancia en Granada fue acompañado por el entonces arzobispo de Granada, el padre José Méndez Asensio (Vélez Rubio, 1921-Granada, 2006) y el obispo de la diócesis de Almería Manuel Casares Hervás (Láchar, Granada, 1917-Almería, 1990)
Tuve la oportunidad de conversar en varias ocasiones con el sabio Miguel Vizcaino, un hombre que mandó en Almería, especialmente en buena parte del siglo pasado. Es una persona que evolucionó a valores democráticos, tal como observé con actos diversos y documentación gráfica con Franco, Carrero, Suárez, Felipe, Aznar, Zapatero. Vizcaino fue un católico practicante y un enamorado de su tierra. Nacido en una humilde familia de agricultores, obtuvo siempre excelentes calificaciones para poder disfrutar de las becas que le permitirían hacer la carrera de Derecho en Granada.

Miguel Vizcaino Márquez en el Consejo de Estado.
Vizcaíno ejerció el cargo político de consejero del Movimiento, representando a la provincia de Almería. Fue candidato por Alianza Popular (AP) en las primeras elecciones democráticas, el 15 de junio de 1977, para el puesto de senador junto al que fue jefe provincial del Movimiento en Almería, Antonio Andújar Rodríguez, y Rafael Viciana Aráez. Ninguno de los tres consiguió acta, pero en un artículo titulé que Miguel Vizcaino fue un general para todos los tiempos con el denominador común de amar a toda Almería. De hecho, su secretaria en el Consejo de Estado era de Antas. Me atreví a preguntar quien se la había recomendado y me confesó que fue su amigo y exalcalde de Antas Francisco Pérez Casquet al que ayudó a fortalecer su empresa de transportes, referente en la provincia.
“Aquí, en el Consejo de Estado hay tapices de gran valor artístico, muchas obras de arte como has podido comprobar y que el pueblo de Madrid desconoce”, me dijo. El primer Papa que visitó España fue Juan Pablo II, en 1982. Tuve la oportunidad de viajar en tren, junto a cientos de almerienses como enviado especial de La Crónica, dirigida por Joaquín Abad y cuyo redactor-jefe, Pedro Manuel de la Cruz, en la actualidad director del periódico decano de la provincia, tuvo la tolerancia de esperar la crónica dictada desde un teléfono de la redacción de Radio Granada, entonces liderada por Miguel Ángel del Hoyo y Agustín Martínez. Eran tiempos analógicos, de máquinas de escribir, llamadas desde teléfonos fijos y de ruido en las redacciones con mucho humo por el tabaco.
Recuerdo muchas ilusiones de ciudadanos anónimos por ver en directo al Papa. Acudí para informar del acontecimiento, junto al reportero gráfico el añorado Juan Luis del Olmo y de mi paisano, hoy compañero en el Fútbol Andando, Juan Diego Gómez Molina. En el tren, captamos la autenticidad de muchas personas humildes, el sentido de humor que mostró uno de los organizadores del viaje el añorado Luis Fernández Revuelta, impulsor del turismo y fundador de la primera agencia Viajes Alysol, el paisaje entre desierto, minas y nieve que nos describía el catedrático y exsubdelegado del Gobierno Andrés García Lorca, junto a miles de almerienses.
El pontífice tuvo que adaptarse a las circunstancias por una avería en el papamovil. Miles de personas asistieron a su llegada y a la liturgia en el Recinto Ferial de Almanjáyar, ante unas 700.000 mil personas. ”Me subo en el autobús, así voy más alto. Quiero ver a la gente y que la gente me vea”. Con estas palabras, Juan Pablo II inició su recorrido por las abarrotadas calles de Granada el 5 de noviembre de 1982. En una Alsina, Karol Wojtyla marcó para la historia su estancia en la capital granadina para siempre.
Dinero de su patrimonio personal se ha utilizado en reiteradas ocasiones para acondicionar la iglesia de la Inmaculada o la ermita de Tices. "La restauración más importante la ha realizado la Junta de Andalucía. Un día, el Consejo de Estado celebró reunión en Sevilla y me senté junto a Manuel Chaves, persona que acogió con mucho interés y efectividad el problema que le planteé sobre la situación de casi ruina de la iglesia. Pronto comenzaron las obras por lo que estoy muy agradecido al presidente de los andaluces".
Su prudencia y tacto se demostró un día después de celebrarse un Consejo de Ministros, presidido por Felipe González. Acudió hasta Ohanes el presidente del Consejo de Estado, Fernando Ledesma, ex ministro de Justicia, para imponerle una condecoración aprobada por el Gobierno socialista, por su dedicación. Al alcalde democrático de Ohanes en el periodo 1979-2003, el cartero Pedro García Ferre le anunció el acuerdo y la visita de Ledesma unas horas antes para no romper la tranquilidad de la vida municipal de su Ohanes del alma que lo recuerda diariamente con la Plaza Miguel Vizcaino, punto de encuentro.
Fue uno de los primeros impulsores del turismo con el apoyo dado a los constructores del hotel Aguadulce, junto al general, muy querido y apreciado en Alcolea y en Roquetas de Mar, Máximo Cuervo, compañero en el Consejo de Estado. Acompañó a Franco para la inauguración del aeropuerto de Almería en 1968. Apostó por el desarrollo tecnológico con la ubicación.