El drama de las personas con discapacidad: el 97% no tiene ni un solo amigo
Un proyecto de voluntariado en colaboración con A toda vela hace frente a la soledad no deseada con el 'Club de amigos'

El Club de Amigos en una noche de fiesta por Almería.
Tener amigos es una de las cosas más importantes en esta vida. Da igual si son dos, tres o veinte, lo que importa es que sean buenos, leales y sinceros. No obstante, hacer amigos no siempre es fácil: a algunos les cuesta más y a otros menos, pero entablar una amistad se vuelve realmente complicado cuando la sociedad inconscientemente decide estigmatizar al colectivo al que perteneces.
Según 'A toda vela', asociación almeriense dedicada a contribuir en mejorar la calidad de vida de personas con discapacidad intelectual o del desarrollo, el 97% de los usuarios que acuden a la entidad afirman no tener ni un solo amigo. Por suerte, hay un grupo de jóvenes decididos a revertir este porcentaje.
Se trata de Lidia Martínez, Claudia Moreno, Emelina Iniesta, Marta Morillas, Keily Saily Rede, Francisco Zamora, Nuria Cantón, María Hernández y Malena Vega, nueve estudiantes de la Universidad de Almería que hace ya casi dos años decidieron hacerle frente a la soledad no deseada, formando así el 'Club de amigos' en colaboración con A toda vela.
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"Todo comenzó observando que las personas con discapacidad no tenían la misma facilidad para hacer amigos que las que tendría cualquier persona sin discapacidad. Ahí surgió la idea de lanzar este proyecto para luchar contra la soledad no deseada y poder así ampliar su círculo más allá de su familia", cuenta Lidia Martínez. "Veíamos como solo compartían su tiempo de ocio con su familia y los profesionales que trabajaban con ellos. Entonces, la idea era buscar que compartieran su tiempo libre con personas que también quisieran hacerlo con ellos", añade Claudia Moreno.
Así pues, hace dos años nació el club que conecta a personas con discapacidad con otros jóvenes voluntarios para que puedan hacer planes juntos y disfrutar del tiempo libre como cualquier otra persona y que a día de hoy cuenta con cerca de 60 voluntarios y alrededor de 60 usuarios.
De hacer senderismo a salir de fiesta
La colaboración con A toda vela no fue una casualidad. "Nos decidimos por esta asociación porque se enfoca directamente en el ocio y el tiempo libre de personas con discapacidad. Ellos desarrollan actividades también durante la semana más enfocadas a la cultura, deporte, talleres... y cuando llega el fin de semana es nuestro turno", explica una de las voluntarias.
En este sentido, el Club de Amigos se reúne una vez por semana, viernes o sábado, dependiendo del plan y de la, disponibilidad. "Es un día que compartimos entre todos y en el que se hace un plan que ellos elijan, no es una actividad concreta ya programada", cuentan las voluntarias.
Los planes pueden ir desde una ruta de senderismo, un día de playa, hasta salir de fiesta, pasando por el cine y celebrando cumpleaños y meriendas. Todo depende de lo que el grupo prefiera. "Las actividades se deciden a lo largo de la semana y van en función de los gustos y aficiones de cada grupo de amigos, que suelen ser de entre 8 y 10 personas. Entonces, hay grupos que son más tranquilos y optan por planes como la lectura y hay otros grupos que son más fiesteros o más aventureros", narran.
Además, cabe destacar que cada grupo de amigos se forma con sumo cuidado. Es decir, cada 'pandilla' tiene ciertas características y en función de las mismas, los usuarios van en un grupo u otro, teniendo en cuenta siempre sus gustos y afinidad con otros participantes del proyecto.
¿Lo mejor de este proyecto? Es que tiene cabida todo el mundo. De hecho, la edad, por ejemplo, no es un impedimento para hacer planes divertidos. "Las personas que participan en el proyecto tienen entre 16 (edad mínima) y 40 o 50 años. La edad no es un problema, al final los grupos se crean según sus aficiones, así que cada uno puede encontrar lo que más le guste", observan Lidia y Claudia.
Es un plan que siempre sale
Además, es impensable que una actividad no se pueda llevar a cabo. "Es verdad que durante toda la semana vemos que ellos esperan a que llegue el día de la quedada con el club de amigos porque es una cosa muy importante para ellos, sobre todo si se tiene en cuenta lo que muchos han vivido a lo largo de toda su vida, y es la dificultad de hacer amigos. Estar con personas que realmente disfrutan pasando tiempo con ellos, es muy importante. De hecho, si alguna semana los voluntarios no podemos ir, buscamos una solución para que el plan salga adelante, porque para ellos puede suponer una decepción y tenemos muy en cuenta esa parte emocional", explican las jóvenes.
Su buena voluntad, su bondad y determinación por hacer ver que las personas con discapacidad y las personas sin discapacidad pueden hacer vida juntos perfectamente, le ha valido a 'Club de Amigos' el segundo premio en los XII Premios al Voluntariado Universitario, que concede la Fundación Mutua Madrileña.
"Al fin y al cabo, la inclusión es cosa de todos y con pequeños gestos podemos ir cambiando la vida de muchas personas. Tenemos derecho a disfrutar del ocio y de la amistad y en el Club de Amigos demostramos que compartir momentos juntos puede marcar la diferencia", concluyen.