Vahid Razavi: "Preocupa que la ley que regula la Inteligencia Artificial se retrase en la Unión Europea"
Este activista de derechos humanos, que fue responsable del servicio web de Amazon, explica en Almería los peligros de las grandes corporaciones de tecnología de la información

Vahid Razavi activista por los derecho humanos, director del documental Forever Peace Now junto al periodista y coordinador de Amnistía Internacional en Almería, Antonio Hermosa.
Vahid Razavi nació en 1975 en Irán, cinco años antes de la Revolución Islámica. Sus padres eran iraníes, y aunque estaban muy orgullosos de serlo, la situación de su país les obligó a emigrar. “Me fui de Irán cuando tenía 11 años. Teníamos una familia muy cariñosa. Fui muy afortunado, que es todo lo que se necesita en la vida para ser feliz. No importa si eres refugiado. Y algo que siempre le digo a la gente es que, una vez que eres refugiado, siempre lo serás, porque si volviera a Irán, seguiría siendo extranjero allí”.
En Estados Unidos cursó estudios de secundaria y bachillerato, y con 16 años ingresó en la universidad. “Mi padre murió dos años después de que llegáramos a Estados Unidos y mi madre consiguió nacionalizarse estadounidense”. En EEUU estudió bioquímica y computación en Tecnologías de la Información e Informática, y desde los 19 años ha estado trabajando en empresas tecnológicas ubicadas en Silicon Valley, el principal centro de innovación tecnológica y emprendimiento del mundo. “Trabajé en el sector minorista, vendiendo ordenadores, computadores de red y centros de datos para empresas de telecomunicaciones. A os 23 años tuve mi propia empresa y llegué a ganar 25 millones de dólares. He trabajado para empresas tecnológicas francesas, noruegas e indias muy grandes. Ahora no creo que Silicon Valley volviera a contratarme nunca, pero he trabajado para todas ellas”.
Llegó un momento en que Vahid descubrió el peligro que para la sociedad tienen estas grandes corporaciones tecnológicas. “Los problemas en Silicon Valley se reconocieron a partir de la década de 1990. Se descubrió que la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, la NSA, copiaba información de los centros de datos y de las líneas de fibra óptica en San Francisco. En 2006 Mark Klein, técnico de la empresa AT&T lo reveló. Esa fue mi primera constatación”. Vahid Razavi, que trabajó como responsable senior de alianzas para Big Data y análisis en Amazon Web Service, recuerda que “también conocía la historia de cómo internet se desarrolló como un proyecto de defensa por parte de la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de la Defensa de EEUU, DARPA. Y luego viví la experiencia del capital de riesgo en Silicon Valley”.
Vahid, que vivió la llegada de las empresas de capital riesgo a Silicon Valley, comenzó a leer, documentarse e indagar sobre esta situación. Aprendió sobre los vuelos secretos de entrega extraordinaria y de las prácticas de tortura a las que fueron sometidos muchos ciudadanos, por ejemplo, el ciudadano alemán de origen libanés, Khalied El Masri, y otras personas por parte de la Computer Sciences Corporation, CSC, y se dedicó a concienciar al movimiento Occupy Wall Street de San Francisco contra las grandes empresas.
“Luego, cuando se metieron con mi negocio, la batalla se volvió personal. Así que decidí tomar la lucha de lleno y aprender más. Y cuanto más aprendía, más me preocupaba”. Publicó un libro y comenzó a divulgar los abusos que sobre la sociedad ejercen las grandes empresas tecnológicas y su relación directa con gobiernos y ejércitos. “Excepto mi primer libro, ‘La era del nepotismo’, que sí se vendía, todo mi trabajo siempre ha sido gratuito. Porque lo que hacen se llama ‘cazar y matar’. Te pagan algo de dinero, compran los derechos de tu libro y nunca lo publican. Lo hacen también con las películas y con los documentales”.
Vahid lleva viajando 20 meses, desde una semana antes de que Donald Trump asumiera de nuevo el cargo de presidente de Estados Unidos. A lo largo de su vida ha viajado por más de 30 países y, más recientemente, a visitado nueve de ellos, antes de llegar a España. Su casa se encuentra en cualquier lugar donde exista paz y amor. Ha estado en Almería participando en el XVII Ciclo de Cine y Derechos Humanos de Amnistía Internacional, proyectando su documental “Forever Peace Now”. La solución para el problema generado por las compañías tecnológicas es aumentar el activismo de base. Hay fe en la humanidad, pero la fe no es suficiente, se necesita acción”. Considera que la Inteligencia Artificial, IA, es una herramienta que se tiene que usar de forma correcta. “No tiene por qué ser mala. Es solo que lo están desarrollando y gestionando ‘la clase Epstein’ o ‘la mafia de PayPal’ para su propio beneficio en detrimento de la sociedad”. Y rechaza que la IA sea boicoteada.
“En lugar de un boicot a la IA, lo que propongo es que la próxima vez que quieran endeudarse y obtener financiación de cualquier lugar de la Unión Europea, UE, y pidan exenciones fiscales a su gobierno, que los representantes respondan que los vamos a regular y que vamos a analizar cuáles son sus intenciones”. Y pone un ejemplo sobre el Centro de Tecnología Humana. “La regulación solo es buena si tiene fuerza ahora mismo sobre las empresas. El cofundador del Center for Humane Technology explica que las empresas de inteligencia artificial son como un fabricante de coches que gasta dos mil dólares a la semana en hacer que un coche vaya más rápido y solo un dólar a la semana en sus frenos, todo ello en nombre del progreso a cualquier precio. Ese es el ritmo de desarrollo. No hay nada que hable de seguridad. No se tiene en cuenta. Porque se trata de una carrera contra China. En Estados Unidos siempre tenemos un adversario, ya sea Rusia, China o Irán. Ese es siempre el enemigo al que tenemos que alcanzar”.
Este activista de derechos humanos muestra su preocupación por la poca legislación que existe sobre la IA en Europa. “Me preocupa que la ley general sobre IA, que protege los datos personales, se haya pospuesto en la Unión Europea hasta el 2 de diciembre de 2027. En ninguna de esas leyes se abordan los sistemas de armas, la robótica, ni los sistemas de puntería utilizados con IA para matar personas. Los políticos de la UE, afirman que les preocupa la privacidad de los datos en el ámbito de la IA pero pretenden dar marcha atrás y, en definitiva, vender los datos de los ciudadanos a las grandes empresas de IA”.
Vahid Nazavi aboga por mayor representación de las organizaciones de derechos humanos en las decisiones que tienen que ver con el futuro de la Inteligencia Artificial. “Las organizaciones y los activistas de derechos civiles, que defienden y promueven los derechos digitales y el internet libre en todo el mundo, como Amnistía Internacional o Access Now, no tienen voz ni voto. Los únicos que se sientan a la mesa con sus legisladores, con sus políticos, con los jefes de la UE, son los ejecutivos que tienen búnkeres construidos en Nueva Zelanda y en la Patagonia, mientras que las organizaciones de derechos humanos quedan al margen del debate y de sus vilipendiadas”.