Un corazón de Valparaíso que forja su futuro en Almería
La otra cara de la hostelera Laura Olivares Zaldívar

Laura Olivares.
Laura Olivares Zaldivar nació en Valparaíso, Chile, en la primavera de 1983, una ciudad que lleva orgullosa en el corazón y que forma parte inseparable de esta laboriosa mujer que creció en el seno de una familia humilde y trabajadora, donde desde pequeña aprendió que para salir adelante había que luchar, trabajar, no rendirse jamás y buscar siempre cualquier manera de superar obstáculos. Laura pone a su madre como uno de sus grandes ejemplos aprendiendo de ella el valor del esfuerzo, de trabajar con las propias manos y de enfrentarse a la vida con valentía. Unos valores que desde siempre le acompañan y están muy presentes en la unidad familiar.
Casada con un almeriense de pura cepa Diego González y madre de tres hijos, cada día el matrimonio levanta la persiana de las cafeterías Rapa Nuii en la plaza de San Pedro y de García Lorca poniendo toda su alma por superarse para ir despejando horizontes. Se define como porteña de corazón y lleva a Valparaíso consigo allá donde vaya. La vida de Laura se ha construido entre dos tierras separadas por el mar, una mitad de su corazón se encuentra en Chile y la otra mitad en Almería.
¿Qué edad tenía cuando dejó Valparaíso y decidió abrirse camino en España, concretamente Almería?
Estaba a punto de cumplir los veinte años. Era muy joven y llegar a un país diferente no era una tarea fácil. Pero pronto aprendí a abrirme camino poco a poco y con el paso de los años pude construir mi vida, convertirme en mujer y formar aquí mi familia. Y aquí llevo ya veintitrés años.
Vamos a conocer más detalles que nos vayan situando en el plano más profesional de esta incansable emprendedora. ¿Cómo nació Rapa Nuii?
Nació de mis raíces, de mi amor por Chile y de las ganas de compartir una parte de mi tierra con la gente de Almería. Quise crear algo que no fuera solamente una cafetería, sino un pequeño pedacito de Chile en el corazón de Almería: un lugar donde convivieran el café, la gastronomía, nuestras tradiciones y, sobre todo, el cariño hacia las personas, la buena atención y hacerlas sentir como en su casa. Y Rapa Nuii es precisamente eso, el encuentro de esas dos partes de mi vida. Chile que viajó conmigo hasta Almería y que hoy comparto con todos aquellos que cruzan la puerta de mi cafetería.
¿Qué recuerda de su niñez y adolescencia en Valparaiso donde nació?
Recuerdo los juegos en las calles de Valparaíso, sus coloridas casas, su dinámico arte callejero, el mar tan cercano y esa alegre vida de barrio tan propia y tan comunitaria.
¿Por qué eligió la familia Almeria para vivir y trabajar aquí?
Son las cosas del destino. Al llegar sentí que esta ciudad podía ser mi oportunidad. Mi hermano ya estaba viviendo aquí y nos hablaba maravillas de la ciudad y sus gentes, la familia de mi marido me acogió muy bien, todo eso fue sumando y lógicamente me ayudó a echar raíces.
¿Cómo fueron sus inicios en el mundo de la hostelería?
Mis inicios venían cargados de ilusión, pero también con ese miedo a no estar a la altura de las circunstancias y a no entender bien cómo funcionaba el negocio. Poco a poco fui aprendiendo y encontrando mi propia manera de recibir y adaptarme a la gente.
¿Qué significa Rapa Nuii nombre con el que ha bautizado a sus cafeterías de la plaza San Pedro y García Lorca?
Rapa Nui es el nombre de la Isla de Pascua y lo elegí porque me conecta con mis raíces chilenas. Los moáis siempre me han transmitido calma, fortaleza y una conexión muy especial con mi tierra.

Laura Olivares.
¿Dónde radica el secreto de la buena acogida que ha tenido Laura Olivares al frente de sus locales?
Creo que el secreto está en la energía y amabilidad con la que recibo a cada persona que viene, creando un ambiente cercano y familiar que invita de nuevo a volver.
¿Tuvo muchos problemas de adaptación en su nueva tierra de adopción?
La verdad es que no tuve grandes problemas de adaptación. Desde que llegué me sentí muy bienvenida y acompañada, y eso hizo que poco a poco me fuese enamorando día a día de esta tierra y sintiera Almería como mi hogar.
Cuando decidió aventurarse en el mundo de la hostelería. ¿A qué le tenía más miedo?
Por supuesto, tenía miedo a no estar a la altura y a no saber cómo funcionaba el negocio, pero con el tiempo fui aprendiendo, paso a paso y descubrí que yo tenía una forma muy natural de conectar con la gente y conocer sus gustos y exigencias.
En su extensa carta de tostadas para el desayuno o aperitivos ¿Cuáles son las más populares y si hay alguna típica de la gastronomía chilena?
Entre las tostadas más populares están las de tomate, queso o jamón. Y también tenemos sabores que recuerdan a Chile, como el huevo revuelto con chorizo, cebolla y tomatito, además del completo chileno y nuestras comidas típicas durante las Fiestas Patrias.
Aparte de la familia y recuerdos... ¿Hay algo especial que eche en falta de su país natal?
Echo de menos la cercanía de las personas, esa forma cálida de compartir sin prisa, y también los sabores de mi tierra, porque hay comidas que te llevan directamente a la infancia.

Laura Olivares.
¿Es cierto lo que se dice de que las mujeres están reescribiendo la hostelería?
Por supuesto que sí. Creo que las mujeres están aportando mucho a la hostelería, liderando negocios con esfuerzo, dedicación y una forma propia de entender el trato y relación con las personas.
¿Cuál es el principal problema que tiene actualmente el gremio?
Uno de los principales problemas del gremio es encontrar un personal comprometido y estable. También creo que es muy importante valorar y dignificar más, día a día esta profesión.
¿Existe alguna asociación o grupos de encuentro para sus compatriotas en Almería?
Que yo tenga conocimiento, actualmente no existe formalmente una asociación chilena en Almería. Me gustaría que pudiéramos estar más unidos, mantener vivas nuestras raíces y compartir nuestra cultura y gastronomía.
Y una curiosidad ¿Hay muchas diferencias entre el cliente chileno y el español?
Sí. Hay algunos matices. El cliente español suele ser más directo y práctico, mientras que el chileno suele valorar mucho la cercanía y el trato. Creo que conocer ambas formas de relacionarse ayuda a crear un ambiente acogedor para todos.
Hay un ambiente cálido y de simpatía en estos locales que regenta Laura Olivares Zaldivar. No está sola. Hay junto a ella dos atentos escuderos ayudando firmemente a que cada día se cumplan los objetivos de ir avanzando. Junto a su marido, Diego González Viñolo que vivió prácticamente toda su vida en la calle Murcia se encuentra la entrañable Andrea Sotomayor Salazar nacida en la localidad ecuatoriana de Guayaquil licenciada en Psicología, brindando su esfuerzo y apoyo para ir sumando objetivos, a la espera de la resolución académica de homologación de sus estudios universitarios en nuestro país.